diciembre 29, 2008

Las Estrellas...

Cantarse con la melodía del Himno Nacional Mexicano.

Las estrellas se visten de gala
y la luna se viste de encanto
al saber que hoy es día de tu cumpleaños.
¡Damiancito lo pases feliz!

(Esta canción es una pequeña tradición familiar cumpleañera.)

Pues no sé ustedes, pero a mí me divierte cumplir años.

diciembre 28, 2008

Tócame, Coda

Y la canción del día de hoy es:

Coda
Tócame




Déjame tocarte,
dibujar cada momento hasta el fin.
Siente intensamente
en tu desnudez.
Soy capaz de todo por ti
y no sé si te tengo;
eres frio y calor,
siempre igual, siempre igual.

Coro:
¡Otra vez
tócame el alma,
sólo tócame.
Otra vez,
como tú sabes hacerlo.
Sólo tócame...


Puedes seducirme,
hacer que caiga rendido a tus pies;
puedes ignorarme
y hacerme enloquecer.
Pero esta noche nada es igual,
es un matiz de ternura.
Guárdate por siempre así;
quedate por siempre así.

Coro

Pero esta noche nada es igual,
es un matiz de ternura.
Déjame morir así,
rozando la locura.

Coro x2

diciembre 24, 2008

Feliz Navidad

La Navidad parece ser de esas cosas que la gente o ama con locura u odia apasionadamente. Con pocos puntos intermedios (principalmente los de actitud apática, a los que les da igual).

En mi caso a mí me gusta mucho, pero no tanto por el llamado "Espíritu Navideño", sino por razones meramente personales y específicas.

Me gusta la época. Me gusta salir de la monotonía, hacer cosas diferentes, convivir con gente que hace mucho no veo, salir a fiestas y reuniones, la comida rica, los regalos, mi cumpleaños, los abrazos, el frío, el ponche, las posadas, las desveladas, el aguinaldo, las vacaciones (cada vez más escasas, por desgracia), el cambio de decoración. ¿Ya dije salir del aburrimiento y la monotonía de hacer, ver y actuar siempre todo de la misma manera?

Por supuesto, hay cosas que realmente ni me gustan ni me disgustan. Sencillamente lo veo como parte de la "decoración", aunque no me inspiran demasiado a las cursilerías que supuestamente debería pensar y sentir. Como Santa Claus (aunque yo siempre he sido fan de los Reyes Magos), los villancicos, los "buenos deseos" (o sea, si fui malo, amargado y pesimista todo el año, no importa si las últimas dos semanas ando animado y "buenosdeseoso")...

No es que sea un aferrado defensor de la Navidad y el "espíritu" y esas cosas... Pero realmente me dan risa todos esos "Grinches", que sólo buscan de qué quejarse. Hasta pareciera que es más "rebeldía" (en el más gastado y superficial sentido, al estilo RBD). Vamos, que la hipocresía tiene que ver con la gente, no con la Navidad. Es como quejarse de la industria pastelera porque la gente engorda mucho. -_-

Una maestra alguna vez me dijo: "Si algo o alguien realmente te fuera indiferente, ni te interesaría ni te molestaría." En otras palabras, si realmente no te importa, ¿para qué le das tanta importancia? Curioso como a veces la gente hasta le da más importancia, energía y tiempo a aquello que supuestamente no quiere o le desagrada...

Bien, pues ya no hay mucho más que decir. No odio la Navidad. Me gusta. Tampoco es mi super máximo ni me interesa mucho ser hipócrita, cursi y superficial sólo por la época. No me interesa el aspecto del comercialismo y el consumismo. Sencillamente me gusta la Navidad.

Mi sentimiento respecto al 14 de Febrero es muy similar, pero eso ya lo dejaré para cuando llegue esa época...

En fin... ¡Feliz Navidad a todos!

diciembre 18, 2008

La Cita de Hoy - Miyamoto

La cita de hoy va muy acorde a la entrada de ayer.

¿Los videojuegos son malos para ti? Lo mismo dijeron del Rock and Roll.
Shigeru Miyamoto

Hey! Y por si fuera poco, también aplica sorprendentemente bien con respecto a los juegos de rol.

diciembre 17, 2008

Chasing the Dragon

El mayor miedo que tengo en esta vida es a la frustración. A esa sensación de derrota por no haber hecho lo que podría hacer. A arrepentirme por haberme quedado en el camino. A saber que pude hacer más, estaba en mis manos, y dejé ir las oportunidades. Ese bastardo "si yo hubiera" que sólo carcome el alma y adormece los sentidos.

Y la solución es fácil. Haz lo que esté en tus manos, lo que puedas hacer. Lo demás ya no está en ti. Depende de la suerte, el destino, la causalidad, como le quieras llamar. Uno se arrepiente más de lo que no hizo que de lo que si. Al menos en mi caso así es. Y por tanto estoy más que decidido a perseguir ese esquivo y complicado sueño que he cultivado desde mi más tierna infancia. He decidido perseguir mi Dragón.

Mi sueño es poder ganarme la vida haciendo aquello que me gusta, me apasiona, para lo que tengo habilidad y que representa de la mejor forma mi esencia. Mi objetivo, por tanto, es buscar cuál es el mejor camino para acercarme cada día más a él.

¿Qué forma toma, pues, tal sueño? Bien, pues es sencillo. Quiero dedicarme a crear. Historias, imágenes, personajes, situaciones. Quiero compartir tales historias y creaciones con otros, que las aprecien, las disfruten, se diviertan con ellas. Y claro, poder dirigir a un grupo de gente interesada en las mismas cosas, hacia esos mismos objetivos primordiales. Por supuesto, el reconocimiento, la fama y la fortuna vienen después. ¡Jejeje! Pero esos son extras, no mi principal interés.

Bien, pues el camino que más me ha llamado la atención desde que los conocí son los Video Juegos.

Permítanme contarles una historia.

Erase una vez que en el Kinder, en donde estuve antes de entrar a la escuela Primaria, conocí a algunos amigos. Aquel que se volviera mi mejor amigo, resultó ser un vecino que vivía en la calle de atrás de mi casa (o quizá fue al revés, y la cercanía ayudó a la amistad). El caso es que el amigo en cuestión tenía un Nintendo. ¡Oh, si! Un placer conocerlos, videojuegos. Y precisamente uno de esos que jugué en esos días (sin demasiada habilidad y con un frustrante nivel de complejidad para mi edad, pero que me marcó de por vida y me dejó sencillamente fascinado) fue el juego de The Adventure of Link (Zelda II).

Pueden imaginar lo mucho que mi hermano y yo (pero más yo, si mal no recuerdo) fastidiamos a mis padres hasta que decidieron comprarnos nuestro propio Nintendo. Y yo fui feliz. Y ("casualmente") el segundo videojuego que nos compraron (el primero, si no cuentas el Mario Bros que venía con el NES) fue The Legend of Zelda. Y mi vida cambió.

Siempre creando "niveles" para los juegos que yo inventaba. Siempre creando historias para comics, cuentos, novelas... Y siempre interesado en aquellos juegos que fueran más que picar botones. Me interesaban las historias interesantes y profundas, los personajes bien desarrollados, las metas claras y justificadas, el valor del mismo juego como un todo (y no sólo por sus partes). Vamos, que casi podría decir que estaba adelantado a mi tiempo.


Años después, ya en la secundaria, un buen amigo me hizo la pregunta... "¿Y por qué no trabajas como diseñador de videojuegos?" Mmm... Buena pregunta. ¿Por qué no? Pues porque no es tan sencillo. Para empezar, ¿qué o dónde estudia uno para eso? En México no había en esa época ninguna escuela de diseño de juegos. Si, seguro, podría haber estudiado programación o algo así, pero mi interés no iba por ese lado. Como por esas épocas me enteré de una escuela de videojuegos (DigiPen) en Canadá. Mmm... Interesante... Quizá uno podría ir a estudiar al extranjero...

Durante la prepa, lo consideré por un tiempo. Incluso investigué un poco por internet. ¿Y adivinen qué? DigiPen no estaba aceptando estudiantes no Estadounidenses... Bien, pues hasta ahí mis intenciones. Desheché la idea de irme a estudiar. Debo reconocer que la verdadera razón era que estudiar en el extranjero resultaba demasiado atemorizante para mí en esa época. ¡Era sólo un niño, inocente e inexperto! Y sinceramente no investigué otras opciones diferentes.

Entonces me reencontré con la posibilidad de alcanzar mi sueño, de la forma más inesperada. Me uní a un proyecto de creación de un videojuego mexicano, como parte del departamento de Guionismo. Tal proyecto acabó por dispersarse, pero me quedé con buenas ideas, una nueva perspectiva de cómo se podrían lograr las cosas, algunas interesantes amistades y un resurgimiento de la pregunta "¿por qué no trabajar en ello?"

Y llegó la Universidad y me metí a Diseño Gráfico (no era Diseño de Videojuegos, pero también me apasionaba e interesaba). Y yo tenía mis propios problemas y cosas en qué pensar. Y siguió pasando el tiempo. Pero el dragón seguía ahí, escondido, casi olvidado, durmiendo pero vivo.

Lógicamente, sólo hizo falta un pequeño empujón para que ese viejo amigo retomara su ímpetu. En buena parte gracias a que conocí a mi mejor amiga, una persona con gustos e intereses muy similares y afines a los míos, pero suficientemente diferentes. Así fue como finalmente nació el concepto de Hypnos Studio, la que sería mi propia empresa de Diseño de Videojuegos, fundada aquí en México.

Poco a poco se fue definiendo la compañía, gracias a diferentes clases de mi carrera en las que (aprovechando diferentes proyectos escolares) se fue manejando la empresa de manera realista y práctica. También ayudó bastante una buena temporada trabajando en otro interesante (pero también abortado) proyecto con mi mentor y buen amigo Mario Alberto "El Profeta" Domínguez (a quien conociera en aquel otro proyecto de videojuegos algunos años antes)... Y ahora ya no era un sueño idílico y un "qué bonito sería", sino un "es difícil, pero si se podría".

Entonces comencé a enfrentarme con la idea de "¿cuál sería la mejor manera de lograr mi objetivo?" Fundar una compañía "de la nada" no es sencillo. Miles surgen, pero muy pocas sobreviven más allá de algunos meses. En mi experiencia personal, de acuerdo a lo aprendido en clases y la observación de lo que han hecho otras personas, la clave está en la planeación. No se deben dejar las cosas al azar. Considera tus necesidades, alcances y limitaciones, observa el contexto económico-socio-cultural en el que te encontrarás, anticipa los problemas a los que te enfrentarás, calcula tu inversión, piensa en la manera en que venderás (y promocionarás) tu producto (o servicio), sé práctico, sé realista, sé arriesgado, sé activo.

Bien, pues el que no sabe, no puede hacer mucho. Así que hay que aprender, y ganar más experiencia teórica, técnica y real. Y hay varias maneras de hacer esto. La primera es mediante la experiencia directa. Bueno, pues desafortunadamente no he tenido mucha suerte al respecto y no he logrado introducirme satisfactoriamente a la industria como trabajador (no ayuda mucho que esa industria en México aún se encuentra en pañales). La segunda opción es mediante los estudios. Ya sea de forma autodidácta o a través de cursos, escuelas, posgrados... Y claro, estudiando algo formalmente da más "status" que sencillamente aprenderlo por si mismo (con la ganancia extra de que generalmente quienes te enseñan lo hacen en base a sus experiencias reales, prácticas y aplicadas).

Por tanto el camino es claro. Meterme a estudiar Diseño de Videojuegos, para después lograr entrar a trabajar al medio y ganar más experiencia real y directa. Con el inconveniente de que aquí en México no hay escuelas para eso (o hay/había una, que dejaba mucho que desear), y pocas empresas dedicadas al medio. ¿Solución? Salir de México, para estudiar y trabajar en el extranjero. En otras palabras, "tóma lo bueno que tengan que ofrecer y deshecha lo que no te sirva o no se adapte a tus necesidades". Otro punto importante sería estudiar no otra carrera, sino una Maestría. (Menos tiempo "perdido", e incluso un poco más de status y valor curricular.)

Otro detalle. Mi intención es crear mi compañía en México. No tengo inconveniente en estudiar y eventualmente trabajar un poco en el extranjero, pero no me interesa quedarme a vivir allá. Llámenme inocente, idealista o como quieran, pero prefiero regresar a mi patria y hacer el intento de mejorarla un poquito más.

Por una u otra razón, hasta la fecha no he logrado irme. Pero no crean que he abandonado mi objetivo de salir a estudiar fuera. Al contrario. Cada vez me encuentro más cerca (y más convencido de que es la desición correcta para mí). Incluso les puedo adelantar que ya sé qué y en dónde pretendo irme a estudiar. Y, de formas más sutiles e indirectas, sigo preparándome para llegar a mi meta final.

La mala noticia es que es un hecho. Si todo sale bien, me les voy por dos años a EU a estudiar.

La buena noticia es que en dado caso me iré hasta el 2010 (así que todavía tienen más de año y medio para disfrutarme mientras se pueda).

Eso si. No sé si todo salga bien o no. No importa. Lo que me importa es haber hecho todo lo que estaba en mis manos. Sabiendo que lo intenté con toda mi mente, cuerpo y corazón, pase lo que pase no me arrepentiré de nada. Y así es como finalmente habré vencido mi Dragón.

noviembre 28, 2008

La Cita de Hoy - Einstein

El día de hoy tendremos en nuestra buena sección una pequeña colección de algunas citas más del buen Albertito.

"Existen dos cosas infinitas. El Universo y la Estupidez Humana. Y no estoy tan seguro respecto al universo..."

"Locura: hacer lo mismo una y otra vez y esperar que dé un resultado diferente."

"La vida es peligrosa, no por los hombres que hacen el mal. Sino por los que se sientan a ver lo que pasa."

"Un genio es un 1% de inspiración y un 99% de transpiración."

"Hay dos maneras de vivir la Vida. Una es como si nada fuera un milagro. La otra es como si todo fuera un milagro."

"La diferencia entre la Genialidad y la Estupidez es que la genialidad tiene límites."

"Dios no juega a los dados con el Universo."

Albert Einstein

Einstein es la onda.

noviembre 25, 2008

La Cita de Hoy - Carrol, Einstein

Bienvenidos a su nueva sección en su confiable Blog, la Guarida del Lobo. Y la cita del día de hoy es:

Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará ahí.
Lewis Carroll

Y por ser nuestro primer día en esta sección, una cita más de pilón. Y una de mis favoritas.

Una hora pasada al lado de una linda chica te parecerá un minuto. Y un minuto sentado sobre una parrilla al rojo vivo te parecerá una hora. Eso es Relatividad.
Albert Einstein

noviembre 19, 2008

Había una vez...

Había una vez un pequeño príncipe, que soñaba con encontrar a su princesa y ser felices por siempre jamás.

Pero entonces ese pequeño príncipe fue creciendo, y se tuvo que enfrentar a la vida. Descubrió que la vida está llena de ironías, contradicciones y mentiras. Que lo que la gente dice y lo que la gente hace no es lo mismo. Que lo que queremos y lo que necesitamos suelen ser cosas muy diferentes. Y que la gran mayoría de las personas exigen aquello que no son capaces de ofrecer a cambio.

Llegó un momento en el cuál el príncipe se sintió inadecuado, poco valioso, poco merecedor de estar al mismo nivel que esas princesas que solía poner en un gran y frágil pedestal de cristal. Se veía a si mismo como un feo monstruo sin virtudes ni atractivo. Y precisamente admiraba a aquellos estúpidos sapos que por su simple atractivo se mostraban orgullosos, arrogantes, seguros, confiados... "Ojalá algún día yo logre comportarme como ellos. Ese debe ser su secreto."

Sin embargo, ese príncipe tuvo grandes maestros, que le enseñaron a pelear sus propias peleas, a buscar ser cada día mejor, a reconocer su propio valor, a pelear con cuanto gigante, minotauro y dragón se cruzara en su camino. Y el camino fue arduo, y le costó sangre. Y lo engañaron, hirieron, jugaron con él, lo ignoraron, lo rechazaron, lo subestimaron, lo etiquetaron. Y todo eso no sirvió mas que para aumentar su decisión, forjar su voluntad y aumentar su confianza.

Y sin darse cuenta se volvió un hombre. Un fiero, pero pacífico guerrero. Un sabio, capaz de aprender de su propia experiencia y de la de los demás. Un líder, más interesado en alcanzar sus objetivos que en ser el centro de atención. Y tomó algunas decisiones importantes. Como ser él mismo siempre, ante todo y a pesar de todo. Como no engañar a la gente, pero sobre todo nunca engañarse a si mismo. Como intentar siempre ser una mejor persona, en crecimiento constante, y nunca dejarse caer en la mediocridad.

Con el tiempo el príncipe conoció el amor, y su propia fuerza vital le permitió no llegar a tenerle miedo, a pesar de las heridas y las decepciones. Y a pesar de los engaños, desencantos, traiciones, egoísmos y equivocaciones, su fe absoluta en la existencia de su Princesa Encantada no se perdió. Flaqueó en varias ocasiones, pero siempre al final se mantenía firme y confió en su Destino. Había decidido nunca amargarse ni convertirse en uno más de aquellos brujos y encantadores que basaban su existencia en el engaño y el beneficio propio sobre el de los demás.

Y una, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra vez más creyó encontrar a su princesa, sólo para descubrir que se había equivocado. En algunas ocasiones simplemente no eran uno para el otro, en otras pudo más el miedo, el egoísmo, los prejuicios, la inmadurez y la mediocridad. Sin embargo, al final el príncipe supo salir adelante y sacar provecho de las situaciones.

Por desgracia, tal búsqueda le permitió descubrir mucho más de si mismo de lo que había pensado. Ahora sabía qué era. Qué necesitaba. Qué quería. Y se volvió selectivo. Muy selectivo. ¿Para qué buscar princesas en castillos que de antemano sabía no contenían aquello que buscaba?

Porque ahora sabía que no quería una caprichosa, inútil y consentida princesita. Quería una princesa independiente, fuerte, apasionada, pero romántica, femenina, vulnerable... Quería además una princesa que se encontrara en una búsqueda similar a la suya, esforzándose, creciendo y mejorando, preparándose para el día que encontraría a su príncipe. Una princesa que no se quedara cómodamente sentada en su torre, esperando el día que alguien llegara y mágicamente le resolviera la vida sin esfuerzo ni responsabilidad para ella. Alguien que no esperara que él únicamente le dijera lo que quería escuchar.

Y entonces el príncipe se dio cuenta de cuánto había cambiado. Ahora era un hombre muy diferente de la gran mayoría. Ecléctico, auténtico, original, diferente, loco. Caballeroso y descarado a la vez. Empático y temperamental. Sincero y reservado. Misterioso y sencillo. Sensual y espiritual. Impulsivo y racional. Paciente y directo. Romántico y realista. Y sin darse cuenta adquirió esa aura de seguridad, tan fácilmente confundida con arrogancia, egolatría o manipulación. Precisamente aquella apariencia que codiciara de pequeño, pero con un gran fundamento y justificación por debajo de la superficie.

Había entendido que se podía ser Noble sin ser Inocente, y que el verdadero Amor tenía que ver con querer lo mejor para la otra persona sin perderse a uno mismo ni ser Egoísta.

La sombra es el punto intermedio ente luz y oscuridad. No hay sombras sin luz, como tampoco existen en la oscuridad. Límite entre la cordura y la pasión, entre el cambio y la estabilidad. Yo soy el Príncipe de las Sombras. Permite que la noche nos cubra con su eterno manto, y la luna ilumine nuestros antiguos y devastados caminos. Ven a mí y encuentra la luz de mi oscuridad.

No era ya un Príncipe Azul. Se convirtió en un príncipe oscuro, sombrío, racional, observador, explosivo, poco convencional, clásico y moderno, lleno de valores, pero extremadamente liberal. Un príncipe diferente, extraño, intenso, entregado, pasional. Un Príncipe de las Sombras, contradictorio y coherente a la vez.

Esta historia aún se encuentra inconclusa, pero tal vez algún día haya otra parte, en la que el pequeño príncipe encuentre su tan esperado final feliz. O quizá sea más adecuado decir que encontrará un nuevo inicio para otra historia compartida.

noviembre 07, 2008

Locura

Todos estamos locos. La diferencia es que los que lo están más, quieren creer que no lo están.

Es curioso. Mucha gente (por no decir la mayoría) automática y sencillamente etiqueta de "loco" a aquel que no entiende, piensa radicalmente diferente de si mismo, y se atreve a demostrarlo a los demás. Mmm... Como si la locura fuera algo que fuera tan fácil de juzgar, como el color del cabello o la estatura... (E incluso en esos es posible engañar, con tintes y tacones...)

Vamos, que para realmente poder decir si alguien está clínicamente loco o no necesitaríamos un buen doctorado en Psicología. Y aún así sería difícil determinarlo. Pero ahora resulta que cualquier hijo de vecina puede simplemente voltear, ver a alguien que hace o dice cosas extrañas y decir sin pena ni gloria "está loco".

¿Qué es la locura?

Locos son aquellos que viven en su mundo, como los psicóticos, los neuróticos o los esquizofrénicos. Loco es aquel que es diferente de lo que es normal.
Veronika Decide Morir, Paulo Coelho

¿Qué es normal? ¿Quién decide qué es lo aceptable y qué no lo es? ¿La mayoría? ¿Los Medios? ¿El Gobierno? ¿La gente "popular"? ¿La Religión? ¿Los científicos? ¿Los filósofos? ¿Los psicólogos?

Ah, pues lo siento muchísimo, pero en ese caso prefiero ser total y absolutamente anormal. ¿O es que acaso para ser "normal" tengo que renunciar a mi individualidad, a mi autenticidad? Si lo "normal" es comer helado de chocolate, ¿yo me friego si prefiero el helado de fresa?

Y si, ya sé que la definición de locura dice otra cosa en el diccionario. ¿Y qué? (Ok, si a alguien le interesa, sería: I. Trastorno o perturbación patológicas de las facultades mentales; II. Acción imprudente, insensata o poco razonable que realiza una persona de forma irreflexiva o temeraria; III. Amor o cariño exagerado que se siente por alguien o entusiasmo muy grande que se tiene hacia algo.)

En fin... Para mí es mucho más interesante, divertida y auténtica una buena locura que esa insana obsesión por ser lo más mediocre, normal y aburrido posible. No, gracias.
La Guarida del Lobo © 2008
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