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enero 17, 2012

Shadows, Lindsey Stirling



Algún día quiero hacer algo al estilo. Aunque sin violín. :D ¿Quién se apunta para ayudarme?

junio 08, 2011

¿Bailas?

Para aquellos que no lo sepan ya, el baile es otra de mis grandes pasiones. Incluso comencé a bailar antes de poder caminar. Literalmente.

Es una actividad en la que es importante encontrar un adecuado equilibrio entre lo físico, lo mental y lo espiritual. Donde por lo general el principal obstáculo es uno mismo. Donde se unen la expresión física y el placer de la música. Donde incluso para los que lo ven de fuera puede llegar a ser una actividad estética e interesante. Un buen ejercicio y un pasatiempo muy práctico. Y encima de todo, ¡es divertido! ^_^

Pues bien... Con el paso de los años he observado un fenómeno sumamente curioso. Cuando una persona baila en realidad está mostrando de sí misma muchísimo más de lo que pareciera en un primer momento. Lo quiera o no.

¿Quieres saber cómo es una persona? Obsérvala bailar.

Por supuesto, va mucho más allá de ver si sabe o no sabe los pasos, teoría y demás aspectos técnicos. No se trata sólamente de ver si se mueve bien o parece que le está dando un ataque epiléptico. Y en realidad no tiene mucho que ver con que le guste tal o cuál género musical o estilo de baile.

Observa patrones, reacciones, la forma en que enfrenta las cosas... ¿Se contiene o se deja llevar? ¿La persona baila para que la vean o para sí misma? ¿Está al pendiente de su entorno? ¿Se adapta a la música o prefiere no prestarle mucha atención? ¿Le da miedo el "qué dirán los demás"? ¿Tiene control de su propio cuerpo? ¿De sus propias reacciones? ¿Le importa ese control (o falta de)? ¿Qué tan cómoda o incómoda se siente con el contacto (físico, visual, emocional) con los demás? ¿Intenta planear sus siguientes movimientos, va improvisando en el camino o algún punto intermedio?

Y ya ni digamos cuando la persona baila en pareja... ¿Se preocupa más por lucirse ella misma que porque la otra persona también se vea bien? ¿Le interesa jugar y divertirse, o se lo toma demasiado en serio? Si se equivoca en algo, ¿se enoja consigo misma? ¿O con la otra persona? ¿Se desespera si las cosas no salen como esperaba? ¿Percibe si la otra persona está cómoda o incómoda, cansada o animada, aburrida o entusiasmada, en control o sin él?

Y claro, la pregunta más importante: ¿Sabe guiar o dejarse llevar?

En mi experiencia, en la gran mayoría de los casos la respuesta a esta última pregunta es un gran no. Y no sólo me refiero al baile.

Mi hipótesis es bastante simple: las relaciones interpersonales (y que conste que no me estoy refiriendo exclusivamente a las relaciones románticas de pareja) funcionan de forma muy parecida al baile.

Implican equilibrio (hay que balancear el yo con el nosotros, las prioridades que tengamos con la importancia de la relación, la fuerza con la suavidad, el control con la adaptabilidad...), sentido del ritmo (mientras mayor sincronía haya, más fluída será la relación), respeto (cada persona tiene ciertas preferencias, límites, dificultades y carencias, y no se debería pasar por encima de ellos nunca), confianza (lo mejor es soltar las cosas que no estén en tu control, no preocuparte todo el tiempo por el miedo a que la otra persona esté intentando aprovecharse de ti de alguna forma, no ponerte a la defensiva ni crearte espectativas), práctica (a veces las cosas no salen a la primera, a veces no sabemos hacerlas, a veces los hábitos, prejuicios, paradigmas y carencias de uno chocan con los del otro, y sólamente practicando se logran limar esas asperezas), comunicación (sobre todo en lo que respecta a la comunicación no verbal y la empatía), placer (debe ser agradable, y si no lo es a la larga las cosas acaban por salir mal) y no obsesionarse con el control (no tomarselo demasiado en serio, aunque tampoco tan a la ligera... ¿ya mencioné lo del equilibrio?).

Muy importante. Ambos deben poner de su parte. Deben aprender a colaborar y trabajar en equipo. Hacer un esfuerzo y valorar el esfuerzo de la otra persona.

Ahora, permíteme regresarme un poco. ¿Sabes guiar? ¿Y dejarte llevar?

Saber guiar NO significa dominar, controlar, obligar ni hacer el trabajo por la otra persona. Implica observar el entorno y poder predecir las cosas un poco antes de que sucedan, y adaptarse a la situación. Implica aprender a indicarle el rumbo a seguir, sin tener que forzar o presionar. Implica respetar su individualidad, y no frustrarse si las cosas no salen como uno esperaba. Pero sobre todo implica cuidarla para que no se arriesgue demasiado física, social ni emocionalmente. Implica extender la mano para que te la tomen voluntariamente.

Dejarse llevar NO significa obedecer ciegamente lo que la otra persona te diga, ni esperar que te solucione la vida, ni perder la propia individualidad, estilo y prioridades. Implica adaptarte al ritmo y estilo que te está proponiendo. Implica aprender a confiar en ella, sin oponer resistencia a lo que te sugiere, ni adelantarsele e intentar hacer las cosas antes de que te lo indique (porque generalmente ese otro tiene una perspectiva más amplia de la situación que uno). Implica hacer lo que esté dentro de tus posibilidades para que sus esfuerzos se sumen, y no se contrapongan. Implica tomar la mano que te extienden y entregar una parte de ti sin condiciones.

Ahora sí. Vuelvo a preguntar. ¿Que tan bien crees poder hacer LAS DOS COSAS?

Porque (ya que andamos en esas) cabe destacar que en ningún momento he dicho que siempre tenga que ser la misma persona quien tome el mismo rol. Ni siquiera que el hombre siempre tenga que ser el que guía (aunque por convención social en el Baile de Salón suele ser el ideal) y la mujer quien se tenga que dejar llevar. Y de hecho (y aquí es donde las relaciones se diferencían del baile) lo más sano (y hasta común) es que en diferentes momentos uno pase de un rol al otro de forma espontánea, orgánica y voluntaria. Y mientras más se luche en contra de eso, más problemas habrá. No es ver quién puede dominar más al otro, sino quién tiene la mejor perspectiva en ese momento.

Por eso yo creo que es muy importante que todos aprendamos tanto a guiar como a dejarnos llevar. Creanme, todas nuestras relaciones interpersonales lo agradecerán.

abril 12, 2011

Tengo ganas

Tengo ganas de perderme. De encontrarme. De esperar. De buscar.

Tengo ganas de probar, experimentar, conocer, aprender, explorar.

Tengo ganas de unas piernas, de un escote, de una falda muy muy corta y muy muy entallada. De lencería y pequeños espectáculos furtivos.

Tengo ganas de complicidad, de calor, de perversión, de placer.

Tengo ganas de sarcasmo. De inteligencia. De sensualidad. De reto.

Tengo ganas de divertirme. De jugar, reir, gritar, sudar.

Tengo ganas de bailar. De cruzar miradas, de provocar, de seducir.

Tengo ganas de ser seducido. De ser deseado. De ser estudiado.

Tengo ganas de comprar, de recibir, de compartir, de intercambiar.

Tengo ganas de trofeos. De recuerdos. De sorpresas. De secretos.

Tengo ganas de conocer, reconocer, entender y analizar.

Tengo ganas de ver, de escuchar, de oler, de tocar y de probar.

Tengo ganas de salir. De bromear. De molestar. De besar. De esperar.

Tengo ganas de echarme y dormir. De levantarme y correr. De cargar, abrazar, razguñar, masajear, acariciar, charlar, enseñar, confesar, aceptar...

Tengo ganas. No tengo prisa ni me preocupa. Pero tengo ganas.

enero 26, 2011

Para comerte mejor...

Disclaimer: Este pequeño relato se sale bastante de lo que comunmente publico por acá. (Ojo, que esto no es apto para todo público. Menores de edad y personas de poco criterio, favor de cerrar la página.) Resultado de estar jugando "Verdad o Reto" con una querida amiga bloguera.


La gente se me queda viendo al ir caminando por la calle. Una sonrisa aparece en mi rostro cuando pienso que lamentablemente no se debe a mi elegante traje, mi porte galante y mi andar decidido. No, en realidad se me quedan viendo por el antifaz lupino que llevo sobre el rostro.

Llego al lugar indicado y espero... No por mucho tiempo. Tras unos cuantos minutos, te veo aparecer a la distancia. Y no soy el único que te nota inmediatamente. Es difícil no notarte con ese encantador atuendo.

La falda suficientemente corta como para despertar la imaginación, pero no lo suficiente como para mostrar más de lo debido. Un corset de cuero negro que en otras condiciones desentonaría con ese aire de inocente ignorancia que muestras. Una pequeña capa cubriendo tus de otra forma desnudos hombros...

No soy el primero en abordarte. No me sorprende, pero tampoco me preocupa. No tengo prisa. Un cazador acechando a su presa debe saber mantener la paciencia. Y yo conozco muy bien a esta presa. Se ha tardado más en comenzar a hablarte que tú en rechazarlo.

La escena se repite un par de veces más. Si no te conociera mejor, casi me atrevería a decir que comienzas a impacientarte. Pero todo es parte del juego. Todo lobo feroz debe saber esperar hasta el momento adecuado antes de atacar.

Finalmente me acerco un poco más, para que me descubras por ti misma cuando comiences a observar tus alrededores con algo de nerviosismo. Calculé bastante bien tu paciencia, pues apenas han pasado unos segundos cuando precisamente volteas en la dirección en que yo me encuentro. Nuestras miradas se cruzan por un momento, y puedo sentir el fuego que oculta tu neutral expresión.

Despreocupadamente me das la espalda, y con un suave y fluído movimiento levantas la capucha de tu pequeña capa de seda roja. Esa es mi señal.

"Es una buena noche para celebrar el Halloween, ¿no lo crees así?"

Me volteas a ver con ese gesto inocente y dulce que tan bien sabes hacer cuando quieres. Te ves tan vulnerable y seductora que me cuesta un poco de trabajo mantener la compostura.

"¿Y qué hace una chica tan hermosa como tú sola en un lugar como este? ¿Es que te diriges a una fiesta de disfraces y has perdido el camino?"

"No. En realidad voy a visitar a mi abuelita enferma, que me espera para cenar."

"No te entretengo más entonces... Quizá quieras seguir caminando por la avenida. Está mejor iluminada y quizá sea el recorrido más largo, pero es el más seguro para ti."

"Gracias, amable señor." El candor de tu sonrisa me quita el aliento. Qué ganas tengo de morder esos labios rojos y encantadores.

Me alejo sin voltear a verte una vez más. Ya podré verte a mi antojo más adelante. No he dejado mi auto muy lejos de ahí, así que en muy poco tiempo ya me encuentro manejando rumbo a tu departamento.

Como era de esperarse, llego mucho antes que tú. Abro usando mi llave y me pongo cómodo en tu agradable sala. Para el momento en que finalmente llegas, yo ya me he tomado la libertad de servirme una copa de vino, rojo como la sangre.

En cuanto entras, me buscas con la vista. Cierras la puerta y te recargas en ella con suavidad. "Hola, abuelita. Perdona que llegara tan tarde, pero el camino era largo y este par de tacones me están matando..."

"No te preocupes, hijita. La espera valió la pena. Ahora acércate a la luz, para que te pueda ver mejor."

Caminas hacia mí, manteniendo tu expresión de niña arrepentida, pero el vaivén de tus caderas me asegura que disfrutas de la atención que estoy poniendo a cada uno de tus movimientos. En verdad ese atuendo te sienta mejor que bien.

Permanecemos muy quietos por unos cuantos minutos en ese silencio tenso, pero cómodo. Finalmente vacío mi copa y apoyo la barbilla en mis manos entrelazadas. Muero por tenerte, pero no seré yo quien tome la iniciativa en esta ocasión. Te observo con intensidad, rápidamente provocando que desvíes la mirada. (Sé que en el fondo te enciende que siga siendo capaz de intimidarte cuando me lo propongo.)

"Ay, abuelita, pero qué ojos tan grandes tienes."

"Son para verte mejor, hijita."

Mi sonrisa te alienta a seguir, sintiéndote segura de que he entendido cuál es el juego que propones.

Lo primero que te quitas son esos tacones rojos, que tan bien hacen lucir tus piernas. Una lástima, pero el ver cómo te quitas las medias con lentitud lo compensa por completo. Luego sigue el corset, aunque es una operación lenta y un poco complicada. Estoy por preguntarte si necesitas algo de ayuda cuando tu blusa blanca cae al suelo, seguida por esa pequeña falda que tantas miradas ha captado un rato antes.

Suspirando con gozo, me quito el antifaz de la cara. Tú te colocas peligrósamente cerca, diciéndome casi al oído: "Pero abuelita, qué manos tan grandes tienes."

"Son para abrazarte mejor, hijita."

Mis manos se posan en tu cintura, y tú reaccionas con un respingo de fingida sorpresa. Intentas alejarte de mí (sin mucha convicción real, lo sé), pero yo lo impido. De hecho, te jalo hacia mí, haciendo que pierdas el equilibrio y caigas sobre mí.

Aspiro el delicioso aroma de tu perfume, mientras tú te acomodas, colocándote sobre mis piernas frente a frente. Tú pasas tus manos por mi pecho, mientras yo te acaricio con calma, llendo de tu cintura hasta los hombros, y luego bajando hasta el punto en que la espalda pierde su nombre.

"Abuelita, qué traje más elegante tienes."

"Es para entrar en calor, hijita."

Tus manos son rápidas para quitarme el saco, la corbata, la camisa... En realidad me parece justo, pues yo sigo vestido mientras que a ti sólo te cubre ese refinado juego de lencería que tanto me gusta.

Cuando peleas contra mi cinturón, intentando quitármelo de una vez, yo paso mis uñas por toda tu espalda en un sólo y firme movimiento. El gemido que te arranca la sorpresa logra que yo me relama los labios con placer.

"Uff... Abuelita... Qué hermosos labios tienes."

"Son para besarte mejor, hijita."

Te lanzas hacia mí con un poco de furia. Nuestras bocas se funden, mientras nuestras manos activas juegan, exploran, reconocen. Creo que deberíamos ser felicitados por lograr quitarnos toda la ropa sin haber dejado de besarnos un sólo momento.

Sólo me alejo un poco para disfrutar de tu desnudez, para después comenzar a besar tu cuello y hombros. Lentamente paso mi lengua por tu cuerpo hasta detenerme en el centro de tus pechos. Tú me abrazas la cabeza con fuerza y me aprietas contra ti con un poco de desesperación.

Te beso los senos mientras mis manos continúan con su tarea de acariciar cada milímetro de tu piel. Tus costados, tus caderas, tus muslos... Deteniéndome apenas a unos centímetros de tu centro. Tú no me dices nada, pero tu respiración agitada me indica que no necesito tocarte para saber que hemos alcanzado la gloriosa humedad.

Comienzo a soplar con suavidad, y el efecto de mi aliento y la saliva en tu piel te provoca un incontrolable escalofrío. Y justo cuando el espasmo ha pasado, te tomo de la espalda, te jalo hacia mí con fuerza y acerco mi boca a tu cuello una vez más.

Tú esperas mis labios, mi lengua... Pero te encuentras mis dientes. Te muerdo con suavidad, pero firmeza. Y voy apretando la delicada piel apenas lo suficiente como para que te duela, pero no te lastime. Puedo sentirte vibrar.

Cuando ya no puedes más, te incorporas de golpe, tu pecho subiendo y bajando con violencia al ritmo de tus jadeos. Me miras directo a los ojos, totalmente excitada.

"Abuelita." Te muerdes los labios. Sufres, pero me sigues haciendo sufrir a mí también. "Pero qué dientes tan grandes tienes..."

Mi sonrisa es amplia, cruel, sarcástica, retadora. En realidad me cuesta bastante trabajo contener un ataque de risa. Eres mía. Totalmente mía. Y tú lo sabes y lo disfrutas.

Tu respiración se ha calmado, pero la expresión de tu rostro ha pasado del placer a la desesperación. Tu mirada lo dice todo. Odias que te haga tener que esperar.

"Para comerte mejor..."

Te cargo en el aire, y de un sólo movimiento te coloco sobre el sillón. Con anticipado gozo voy besando cada parte de tu cuerpo, y finalmente llego a mi meta. Esa hermosa flor carnosa, suave, cálida y exquisita. Olfateo tus olores femeninos mientras mis labios acarician el área circundante.

Y finalmente mi lengua toca el punto exacto.

Mis movimientos adoptan el ritmo de tu respiración. Mis caricias siguen la frecuencia de tus jadeos. Tu espalda se retuerce, y mi lengua trabaja incansablemente. Muy pronto he logrado que grandes gemidos escapen de tu boca. Los gemidos terminan por convertirse en gritos.

Es complicado resistir la risa. Pero si a ti no te importa que los vecinos nos escuchen, a mí me debe importar muchísimo menos.

Conozco cada uno de tus rincones, de tus puntos vulnerables, de tus movimientos favoritos. Y con un pequeño empujón final logro hacerte caer del filo del abismo.

Tus gritos extinguidos, tu espalda tensa, tus uñas clavadas en mis brazos, tus piernas apretando con fuerza mi cabeza.

Eres mía. Mi presa. Mi alimento. Mi amante.

Te he regalado una pequeña y placentera muerte. Te acurrucas sobre mis piernas, recuperando el aliento, relajando tus tensos músculos, mis manos acariciando tu cuerpo... Y me miras directamente a los ojos. Sin desviar la vista. Sin intimidarte. La mirada de cándida inocencia perdida tras tu tan esperado orgasmo.

Y sonríes. Oh, cómo sonríes.

Fuiste mía. Pero ahora es mi turno. Ahora serás tú la que me complazca, me posea, la que tenga el control. El cazador se convierte en la presa.

Y yo no podría ser más feliz.



Reto cumplido.

octubre 19, 2010

Lobo Trabajando...

Hay una razón por la que he estado relativamente inactivo a últimas fechas.

Básicamente he estado bastante ocupado con mucha chamba (de la que me paga las cuentas y de mis proyectos personales). Si acaso se les ocurriera darse una vuelta por mi otro blog (que, desde luego, podría no ser del interés de los que frecuentan éste), verán que no sólo he estado mucho más activo por allá, sino que además he estado hablando de un proyecto al que estoy dedicando bastante tiempo y energía. Y que, dicho sea de paso, me tiene bastante entusiasmado.

A eso le sumamos que mi inspiración anda encausada por otros lares (y aún no me entusiasma en lo más mínimo algún tema en particular, apropiado para la Guarida), y tenemos un blog un poquito abandonado...

Pero no teman, que tarde o temprano regresaré. Y de seguro con bastante que decir.

Por lo pronto, disfruten de un dibujito. ^_^

(Ah, por si acaso... No es un perrito ni un lobo. Es un coyote.)

junio 23, 2010

La Cita de Hoy - Gide

No hay nada nuevo bajo el sol. Si, ¿y?

Todas las cosas ya han sido dichas, pero como nadie escucha, siempre hay que volver a empezar.
André Gide

Un poco irónico, considerando que, precisamente, una de las razones por las que abrí este blog es por mi constante fastidio de tenerme que estar repitiendo. (Y siempre es más fácil copy-pastear un link en vez de, una vez más, soltar toda mi perorata completa.)

abril 08, 2010

Transfusión, La Casta

No daré explicaciones de por qué hoy esta canción. Advertidos quedan.

La Castañeda
Transfusión




En medio de tanta contaminación,
mi sangre está parada, no quiere mas circulación.
La última gota de luz se apagó.
Los ángeles secos me miran diciéndome adiós.

Inyectame un poco de tu suspirar,
del suero de olvido, que pueda curar.
De exceso en exceso que no puede cicatrizar.
Las llagas del alma que nunca, jamás cerrarán.

Oh, me duele decir, llega la muerte.
¡Transfusión para este amor enfermo!
¡Transfusión para poder hacerlo una vez más!
Transfusión para mi amor, enfermo de verdad.

Oh, me duele decir, llega la muerte.
Y así, sólo a los dos infecta este fin.
¡Oh uooh oooh oh oh uohoo! (x3)
¡Oh uooh oooh oh oh... Transfusión...

marzo 03, 2010

La Cita de Hoy - Schell

A mí me pareció muy buena la película de Avatar. Tengo mis razones, y cada quién es libre de opinar como quiera. Pero aquí hay una idea de los más interesante.

El verdadero punto de la película es este: Sabemos que la tecnología nos está alejando cada día más del mundo real. Ahora la pregunta es si podemos lograr que esa tecnología nos lleve de regreso a ese mundo real.
Jesse Schell

Este individuo es un importante creativo y diseñador de juegos, y da clases en una de las escuelas de nuevas tecnologías más prestigiosas del mundo. O sea que algo sabe de las cosas.

febrero 10, 2010

Organizando el Rolero de Hierro 2010

Estoy participando como organizador en el Rolero de Hierro 2010, que es un concurso de diseño de Juegos de Rol.

Para los que sepan de eso, están invitados a darse una vuelta. Y quién sabe, a lo mejor se animan a participar. (De cualquier modo, si les late el rol siempre está Salgan al Sol, una comunidad hispanoparlante bastante agradable e interesante.)

De todos modos (y aunque no tengan ni idea de qué es eso), ¿por qué no se dan una vuelta y contestan estas encuestas? No les toma mucho tiempo, y no necesitan saber mucho. Sólamente es cosa de escoger sus preferidos de entre una lista de personajes famosos.

febrero 05, 2010

Más Allá


Original de Horacio Quiroga. Adaptación, producción, narración y actuación de mi novia. ¿A poco no es la onda?

enero 12, 2010

La Cita de Hoy - Gaiman

La cita de hoy llega casi dos semanas tarde. Pero recién la encuentro, y sencillamente me encantó.

Que tu próximo año esté lleno de magia y sueños y buena locura. Espero que leas algunos buenos libros y beses a alguien que piense que eres maravilloso, y no olvides hacer algo de arte -- escribe o dibuja o construye o canta o vive como sólo tú puedes hacerlo. Y espero que, en algún momento del próximo año, te sorprendas a ti mismo.
Neil Gaiman

Dedicada a todos los que me leen por acá. Un muy buen año a todos.

agosto 05, 2009

La Cita de Hoy - Rodin

Para la cita de hoy les presento una de las "definiciones" de estética más completas y constructivas.

Para cualquier artista, digno de ser llamado así, todo en la naturaleza es hermoso, porque a sus ojos, aceptando sin miedo toda la verdad exterior, saben leer como un libro abierto toda la verdad interna.
Auguste Rodin

Estamos rodeados de belleza y verdad, mis amigos. ¿Por qué nos da miedo abrir los ojos entonces?

agosto 04, 2009

De la diferencia entre "ser" y "tener" un genio

¡Olé!

julio 22, 2009

Ventana/Balcón

Si me perdonan el francés...

De. Poca. Madre.



julio 16, 2009

La Cita de Hoy - Voltaire

Y la cita de hoy es:
Lo mejor es el enemigo de lo bien.
François-Marie Arouet (Voltaire)

Definitivamente una cosa es ser bien hecho, pero otra muy diferente obsesionarse por las cosas, al grado de quedarse en el camino. Ya lo decía yo anteriormente...

julio 15, 2009

Dibujar bien...

Yo me considero un artista. Entre muchas otras cosas, me gusta mucho dibujar. Y no creo hacerlo tan mal.

Aunque, por supuesto, no lo hago tan bien como podría. Y no es falta de aptitud ni nada así. Es sencillamente que en los últimos años no he dedicado tanto tiempo como querría (o debería) a practicar, para mejorar mis habilidades artísticas (en ese ámbito). Y realmente no me conflictúa demasiado. Digamos que el dibujo no ha sido mi principal prioridad, aunque si una de mis actividades preferidas.

Eso si, desde mi más tierna infancia siempre dominó mi parte creativa. Nunca disfruté mucho de "copiar" imágenes. Ni siquiera me solía gustar dibujar personajes de caricaturas o cosas así. Casi siempre dibujaba mis propias creaciones. No es que los que copian (que así empiezan muchos) estén mal. Sencillamente eso nunca fue lo mío.

Como consecuencia palpable de esa situación, siempre me ha interesado mucho más desarrollar mi propio estilo personal. Si bien tengo algunas influencias notables (como ese aire "manga/anime" que tienen mis dibujos), creo poder jactarme de tener un estilo diferente y muy característico por sí mismo.

Y claro, uno de mis principales "políticas de la compañía" es la mejora constante. Siempre aprendiendo más, sean técnicas, trucos, atajos, características, procesos... Siempre mejorando e intentando hacer las cosas mejor, más rápido, más eficientemente... Estudiando anatomía, estética, dinamismo y todos esos elementos relacionados.

Práctica, práctica y más práctica. En mis buenos tiempos de escolar no faltaba día en que no trajera conmigo mi "cuaderno de batalla", cuadernillos de hojas blancas que acababan llenos indiscriminadamente de (literalmente) cientos de bocetos, diseños de personajes, estudios, prácticas y demás. Llegué a gastar esos cuadernos a razón de uno cada dos meses y medio.

De hecho algo que me divierte mucho hacer es tomar esos cuadernillos después de algunos años y redibujar algún personaje, escena o boceto particularmente interesante. Es muy provechoso estudiar qué tanto ha cambiado mi habilidad con el paso del tiempo, mejorando mis nociones en aspectos como la proporción, la expresividad de los personajes, los rasgos diferenciales y muchas otras cosas más. Y claro, cada vez dibujo mejores armaduras. ¡Jajaja!

En fin... Todo mi proceso me ha llevado a observar algunos hechos característicos, e incluso a formular una pequeña teoría personal: la mayor diferencia entre alguien que dibuja bien y alguien que no dibuja, es que el segundo en algún momento de su vida "decidió" que no servía para eso.

Es decir, los que dibujan bien no es porque tengan algún "secreto oculto". Cualquiera que hable con un buen dibujante lo constatará. El secreto no es tal. Como ya mencionaba más arriba, se trata sencillamente de práctica. Mucha mucha práctica. Literalmente años de práctica. Por lo general el hecho de que posean buenas habilidades técnicas o conocimientos específicos son consecuencias, no causas. En todo caso habrá a quien se le facilite hacerlo naturalmente, aunque potencialmente casi cualquiera pueda llegar a hacerlo bien.

¿Y los demás? Se quedaron en ese momento de cuando eran chicos, que alguien más (o, muchas veces, ellos mismos) les dijo "tú no dibujas bien". Y entonces desistieron. Como consecuencia, su habilidad de dibujo no cambió, se quedó "estancada" en esa etapa. (Y por eso la gran mayoría de las personas tiene las habilidades de dibujo "de un niño", bastante más literal de lo que uno podría pensar en primer lugar.)

Siempre que alguien comenta que quiere saber como "aprender a dibujar", mi respuesta es sencillamente "hazlo". Inténtalo. Dibuja. Practica.

Al principio apestarás. Es un hecho. No entenderás, no te gustarán los resultados, tus dibujos serán "malos". Pero se trata mucho más de una cuestión de disciplina. Es como levantar pesas (al principio no notarás los resultados, pero si eres constante y te esfuerzas...). Acostúmbrate a "dibujar por dibujar", y no te preocupes demasiado por cómo se ve. Eso mejorará poco a poco con la práctica, hasta que comiences a lograr lo que querías.

Y entonces vendrá la tortura de querer lograr ahora algo mucho mejor, más complicado, más interesante, más estético... Y habrá que volver a practicar más para lograr ese nuevo objetivo. Y así sucesivamente. Porque en el arte siempre se puede lograr algo mejor.

Que, dicho sea de paso, sería bastante conveniente no exagerar en eso. Más vale un dibujo "no tan perfecto" terminado que uno "perfecto" que nunca llegas a terminar. Además a esas alturas uno siempre será peor crítico para sí mismo que lo que los demás podrían serlo.

junio 15, 2009

La Cita de Hoy - Picasso

La cita de hoy es importante (en especial en estos tiempos de desesperanza social y crisis económica). ¿Quién no necesita un respiro de vez en cuando?

El arte lava del alma el polvo de la vida cotidiana.
Pablo Picasso

mayo 14, 2009

La Cita de Hoy - Valéry

¡Jojojo! Si que me puedo identificar con la cita de hoy.

Un artista nunca termina realmente su trabajo, simplemente lo abandona.
Paul Valéry

mayo 01, 2009

Vale la pena la espera




Live Long Enough to Find the Right One. Protect Yourself.

febrero 06, 2009

El Último Aliento

¿Alguna vez les he contado de cuando yo era un ángel y mi hermano era un demonio?


Las cosas no siempre son lo que parecen.
La Guarida del Lobo © 2008
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