junio 11, 2010

¿Pasión? ¡Ja!

Que sea dicho de una vez.

No me interesa el futbol. No me emociona particularmente que México pierda o gane. Los jugadores apestan. Otros años han estado mucho mucho mejor.

Sencillamente mi vida no gira en torno a lo que 11 hombres sudorosos hagan o deshagan, sin que tenga absolutamente nada que ver conmigo. Y encima de todo sentirme "ganador" por algo para lo que no he hecho ningún esfuerzo, o "perdedor" por las malas decisiones de otros...

De verdad. No me interesa.

Ah, pero díle eso a un asiduo fan de cualquier deporte, ¿y qué te dirán entonces? "Es que tú no sabes lo que es la pasión."

......

Ajá. No. Ni idea.

junio 09, 2010

Transtorno Paranoide de la Personalidad

El trastorno paranoide de la personalidad se define como una tendencia generalizada e injustificada a interpretar las acciones de las personas como deliberadamente malintencionadas. Es decir, se caracteriza por un patrón de desconfianza y suspicacia general hacia los demás, de forma que todo lo que éstos hacen se interpreta de la peor forma posible.

(Es importante no confundir este transtorno con una Paranoia Esquizoide, pues las personas que lo padecen no presentan síntomas psicóticos, como delirios o alucinaciones.)

¿Cómo se puede diagnosticar?

Existen siete criterios que configuran la personalidad del paranoide. Para poder diagnosticar este transtorno en una persona, ésta debe cumplir con al menos cuatro de ellos. Dichos criterios son:

1) Sospechar, sin tener ninguna prueba, que las demás personas los están explotando, dañando o engañando. Los paranoides frecuentemente sienten, sin que exista ningún fundamento, que han sido ofendidos profunda e irreversiblemente por parte de alguna otra persona.

2) Preocuparse con dudas injustificadas sobre la lealtad, fidelidad y confianza de personas cercanas, amigos o asociados; los actos de esas personas son escrutados al detalle para buscar pruebas de intenciones hostiles en contra de ellos.

3) Resistirse a confiar en otras personas. Les cuesta mucho trabajo intimar con los demás, a causa de un temor injustificado a que cualquier información que comparta vaya a ser utilizada en su contra (por intrascendental que sea). Cuando algún amigo o conocido se muestra cordial o amable con el sujeto que sufre el trastorno, éste se muestra muy excéptico y desconfía de la persona.

4) Interpretar significados ocultos deliberadamente amenazantes o degradantes en las observaciones o hechos más inocentes, incluso benignos. Son propensos a malinterpretar negativamente los gestos y comentarios de los demás.

5) Guardar resentimientos y hostilidad durante mucho tiempo; es decir, no perdonan insultos o desaires (reales o imaginarios).

6) Percibir constantemente ataques hacia su persona o reputación, que no son aparentes a los demás; están predispuestos a reaccionar con ira y contraatacar con rapidez a las supuestas críticas u ofensas.

7) Sospechar recurrentemente y sin una causa justificada sobre la fidelidad de su cónyuge o pareja sexual, en muchas ocasiones llegando al extremo de los celos patológicos.


¿Qué características tiene una persona con TPP?

La falta de confianza es la principal causa de la mayoría de los problemas que enfrenta una persona que sufre de este transtorno.

Son personas con las que suele ser muy difícil llevarse bien, pues tienen problemas en todas sus relaciones sociales. Suelen aparentar ser "fríos" y no tener sentimientos de compasión. Por otro lado, debido a su gran suceptibilidad y a la falta de confianza en los demás, sienten una gran necesidad de ser autosuficientes.

Suelen culpar a los demás de los problemas en sus relaciones y no suelen ser concientes de cómo ellos mismos contribuyen a crearlas. Por ejemplo, si continuamente acusa a su pareja de infidelidad, no es extraño que al final su pareja busque consuelo en otra persona, de modo que el paranoide ve confirmadas sus sospechas.

Ante la conducta de los demás, sacan conclusiones rápidas y son reacios a considerar explicaciones alternativas. Por ejemplo, David pensaba, erróneamente, que sus compañeros de trabajo le ocultaban información a propósito para perjudicar su trabajo, y no estaba dispuesto a considerar otras explicaciones diferentes, como el hecho de que sus compañeros estaban ocupados con su propio trabajo.

Suelen estar siempre atentos y vigilantes porque piensan que cualquiera puede atacarles de un modo u otro en cualquier momento y necesitan defenderse de ellos. Perciben el mundo como una jungla de gente egoísta y sin escrúpulos en la que no se puede confiar. Además entran en pánico fácilmente ante cualquier sospecha de una conspiración en su contra. También suelen tener conflictos con las figuras de autoridad. Toda esa hostilidad inicial injustificada muchas veces tiene como consecuencia el rechazo de las otras personas (de esa manera confirmando a posteriori aquello que el sujeto paranoide tanto temía).

En los casos en que finalmente han logrado establecer una relación íntima con una persona, por lo general intentan mantener un control total sobre ésta, para evitar así ser traicionados.

Otro punto a tener en cuenta es que, dada su rapidez para contraatacar a las amenazas que perciben en su medio, pueden verse envueltos en pleitos legales.

Finalmente, pueden llegar a manifestar fantasías de grandiosidad no realistas y apenas disimuladas. Interpretan las cosas según su propia visión, y desestiman cualquier otra que no encaje con su perspectiva de las cosas. Además, tienden a desarrollar estereotipos negativos de los otros y en especial de aquellos grupos de población distintos del suyo.

Patología

Como la mayoría de los transtornos de personalidad, el trastorno paranoide puede ser en cierto sentido adaptativo, sobre todo en un entorno amenazante. Esto es, surge como un mecanismo de defensa ante el medio en que se desenvuelve. Sin embargo, se debe observar atentamente el comportamiento del individuo, para poder diagnosticar correctamente este trastorno cuando los rasgos que muestre el sujeto sean inflexibles, desadaptativos y provoquen deterioro funcional significativo, a la vez que un malestar subjetivo.

Es decir, a partir de que el transtorno comienza a perjudicar las actividades diarias de la persona, le impide llevar una vida normal y las consecuencias de sus acciones le causan algún tipo de aflicción, es en ese momento donde la persona debe considerar muy seriamente buscar algún tipo de tratamiento.

Este trastorno puede manifestarse por primera vez en infancia y adolescencia a través de actitudes solitarias, ansiedad social, hipersensibilidad, rendimiento bajo escolar, pensamiento y lenguaje peculiares además de fantasías idiosincrásicas.

Los trastornos de personalidad que con más frecuencia se presentan conjuntamente con el trastorno paranoide de la personalidad suelen ser el esquizotípico, el esquizoide, el narcisista, el trastorno por evasión y el límite (bipolaridad).

Hay que tener en cuenta la importancia de que algunos comportamientos en determinados contextos socioculturales o circunstanciales en la vida, pueden ser calificados erróneamente como paranoides. Así, por ejemplo, los inmigrantes, los refugiados políticos o simplemente los sujetos con antecedentes étnicos diferentes pueden mostrarse recelosos o defensivos debido al desconocimiento o a la percepción de desprecio o indiferencia por parte de la sociedad mayoritaria. Así estos comportamientos pueden generar ira contenida y desconfianza, que pueden malinterpretarse como un trastorno paranoide de la personalidad.

Los estudios indican que este transtorno es modestamente heredable, y que los genes relacionados son los mismos relacionados a la herencia genética de transtornos esquizotípicos y esquizoides.

Debido a los niveles de confianza tan reducidos, el tratamiento del transtorno es sumamente desafiante. Sin embargo, si el individuo está suficientemente receptivo (dispuesto a ser tratado), es posible controlarlo por medio de psicoterapia, antidepresivos, antipsicóticos o medicamentos para la ansiedad.

Referencias bibliográficas

junio 07, 2010

La Cita de Hoy - Dick

La cita de hoy es muy importante. De verdad importante. Y si crees que es algo demasiado obvio es que no estás entendiendo la profundidad de lo que dice.

La Realidad es aquella en que, una vez que dejas de creer en ella, no desaparece.
Philip K. Dick

La Realidad es objetiva. Nuestra percepción es subjetiva. Es importante no confundirlas.

¿O qué? ¿De verdad sigues pensando que por cerrar los ojos y no ver algo, ese algo desaparecerá? ¿O que por evadir enfrentar los problemas esos ya no te afectarán?

junio 04, 2010

Imágenes mentales 2

Yo llevé una relación muy cercana y amigable con mi profesor de Matemáticas de la secundaria. Prácticamente llegó a ser como el abuelito que nunca tuve. Uno de mis mejores mentores, y no sólamente en cuestiones académicas.

Y me dio muchísimas lecciones de vida que atesoro con cariño.

Sin embargo hay una que se me quedó muy bien grabada, y que me ha hecho cuestionarme la inteligencia humana más de una vez.

El tonto y el flojo casi siempre trabajan el doble.

Y la pregunta del millón de dólares... ¿A qué grupo perteneces tú?

(O, en otras palabras, ¿de verdad consideras que el pensar representa una absoluta pérdida de tiempo?)

Por el amor de Dios...

mayo 17, 2010

Cursilería

Es curioso. En una época tan "liberada", en que supuestamente lo "in" es la tolerancia, la libertad de expresión y el buscar la comprensión y respeto del prójimo (énfasis en el "supuestamente"), la gente se sigue sintiendo intimidada y agredida por las expresiones emocionales.

En la actualidad es muy difícil ser romántico sin que te tachen de cursi.

Pero, realmente, ¿qué es ser cursi? Solemos usar la palabra de forma despectiva. Es casi un insulto que alguien te diga que lo eres, y tratamos de evitar serlo como la peste. Por el otro lado, unas cuantas personas aceptan el calificativo con rebeldía, enorgulleciéndose más de "las implicaciones sociales" que de su verdadero sentido.

Eso sí. Casi nadie la usa según su definición oficial. En un diccionario leeríamos: "Que pretende ser elegante o refinado sin serlo, resultando ridículo." Énfasis en "pretende".

En ese sentido podemos fácilmente compararlo con el Barroco Tardío, o con el "Síndrome del Nuevo Rico". Alguien adopta ciertas características (arte, comportamientos, frases), copiándolas de alguien más que las ha estado usando "satisfactoriamente", pero no tiene el mismo contexto (educación, perspectiva, sentimiento) que ese alguien más. Por tanto, termina siendo algo artificial, exagerado, ridículo y vacío de contenido.

Y entonces podemos ver fácilmente cuál es realmente la relación. ¿O no?

Al menos en México, popularmente la gente usa el término indiscriminadamente para referirse a personas que son, a su parecer, excesivamente sensibles, cariñosas, románticas, detallistas y/o zalameras. Algo totalmente subjetivo, por supuesto.

Y hay cierta tolerancia cuando se trata de alguien en plena etapa de enamoramiento. La persona está enamorada, todo lo ve color rosa y todo es dulce como miel sobre hojuelas. "Está enamorado. Qué lindo." Ah, pero si ya tienes más tiempo con tu pareja y sigues siendo detallista, entonces si ya no se vale. Eres cursi, empalagoso y ridículo.

Lo más irónico es que precisamente la gente se queda en esa preconcepción. Precisamente por su caracter de paradigma, comenzamos a etiquetarlo y desestimarlo sin entender realmente por dónde va la cosa. Fuera de contexto.

¿A qué me refiero? Pues es sencillo. Ser romántico no es un sinónimo de ser cursi. ¿Recuerdan el énfasis que hice en el "pretende" de la definición de cursi? Esa es, básicamente, la importante y comunmente ignorada diferencia.

Una persona romántica hace o dice cosas porque le nace, porque lo siente y quiere expresar su sentimiento. No necesita probar nada, pero siente esa necesidad de gritarlo a los cuatro vientos.

Una persona cursi hace o dice lo que cree que debe decir, lo adecuado, lo "romántico", lo que ha visto o lo que otros le han "aconsejado". Pareciera que lo que más le importa es convencer a los demás (y, en el fondo, a sí mismo) de cuán auténtico, inmenso y apasionado es su sentimiento. Porque es lo que tiene que hacer, ¿o no?

Y así el romanticismo se vuelve una pose premeditada y artificial, y se convierte en algo cursi. Es decir, la acción de convertir lo sublime en artificial.

Pongamos un pequeño ejemplo. A ver si así se entiende más fácilmente la idea.

Regalarle a una chica una tarjeta comprada, y escribirle ese poema que todo mundo dice es muy romántico, eso es cursi. Darle una caja de chocolates y un ramo de rosas es cursi. Dedicarle la "canción romántica de moda" es cursi. En especial cuando lo haces porque es lo que debes hacer, lo que viste en una película, lo que se esperaría o lo que hacen todos.

Regalarle una carta escrita con tus manos, quizá con ese poema malísimo que le escribiste a ella en particular y que no entendería nadie más que ella, eso es romántico. Darle sus golosinas favoritas y una sóla de sus flores preferidas es romántico. Dedicarle una canción de su grupo/género/cantante favorito es romántico. En especial cuando lo que le das tiene un contexto particular y un significado más profundo (como por ejemplo ser algo significativo para los dos).

¿Conclusión? No le hagas favores a nadie. Haz lo que te nace, sin preocuparte mucho por lo que otros piensen. Pero, por el amor de Dios, al menos intenta ser auténtico, personal y original. Énfasis en el "intenta".

abril 08, 2010

Transfusión, La Casta

No daré explicaciones de por qué hoy esta canción. Advertidos quedan.

La Castañeda
Transfusión




En medio de tanta contaminación,
mi sangre está parada, no quiere mas circulación.
La última gota de luz se apagó.
Los ángeles secos me miran diciéndome adiós.

Inyectame un poco de tu suspirar,
del suero de olvido, que pueda curar.
De exceso en exceso que no puede cicatrizar.
Las llagas del alma que nunca, jamás cerrarán.

Oh, me duele decir, llega la muerte.
¡Transfusión para este amor enfermo!
¡Transfusión para poder hacerlo una vez más!
Transfusión para mi amor, enfermo de verdad.

Oh, me duele decir, llega la muerte.
Y así, sólo a los dos infecta este fin.
¡Oh uooh oooh oh oh uohoo! (x3)
¡Oh uooh oooh oh oh... Transfusión...

marzo 31, 2010

Imágenes mentales 1

Hay algunas imágenes que se te quedan muy grabadas de por vida.

Situaciones, palabras, lugares, aromas, canciones, videos... Un sólo un pedacito de la realidad encapsula un contexto mucho más grande, y te recuerda toda una serie de cosas. El momento de tu vida en el que estabas, la compañía de la que gozabas, tu descontento (o satisfacción) con algunos aspectos culturales, la confirmación de algunas verdades que has ido descubriendo con el tiempo...


Hace unos 5 años tal vez...
[Una señora de mediana edad señala las orejas de un Pikachu de peluche.] "¿Ven? Tiene cuernos. ¿Y quién tiene cuernos? Satanás. Esa es la prueba de que esa caricatura es del diablo."

......

Dios nos agarre confesados. (Si perdonan el sarcasmo.)

marzo 26, 2010

La Cita de Hoy - Gandhi

A veces las citas más cortas y obvias son las más poderosas.

Tú debes ser el cambio que quieres ver en el mundo.
Mahatma Gandhi

Si hay algo que me fastidia es la gente que se queja y se queja, pero no hace el menor esfuerzo por solucionar las cosas. Granitos de arena y todas esas cosas, ya saben.

marzo 18, 2010

Rompiendo Paradigmas

Soy un rebelde por naturaleza. Prácticamente lo he sido desde que tengo memoria. Y no ha ayudado mucho haber sido criado en una familia de libre-pensadores con bastante sentido común. Eso me ha llevado a cuestionar el por qué de las cosas siempre, pero en especial cuando ese por qué no es aparente (o suficientemente transparente).

Pero la gran mayoría de la gente no está acostumbrada a ese proceso de pensamiento. Prefieren conformarse con lo que saben, con lo que funciona y a lo que están acostumbrados. O, por lo general, a lo que otras personas les han dicho que es lo correcto.

Aquí es donde entran en juego los Paradigmas.

Del griego paradeigma, se trata de patrones de pensamiento. Ideas cuasi-universales que han sido comprobadas con anterioridad y pueden ser tomadas como marco de referencia para actividades posteriores. Es decir, una especie de atajos mentales.

Y los paradigmas tienen su función, claro que si. Es importante entender que el aprender de la expriencia de otros llega a ser más eficiente, ventajoso y seguro. No necesito meter la mano al fuego para saber que me quemaré.

¿Cuál es el problema de usarlos, entonces? En muy pocas palabras, nos hace falta contexto.

Dependiendo de la situación específica y nuestro mismo contexto personal, hay ocasiones en las que lo más adecuado, práctico o sano podría ser sencillamente romper esos paradigmas con los que hemos sido programados por tanto tiempo.

Permítanme relatarles tres pequeñas historias para ilustrar lo que digo.

Un grupo de científicos estaban estudiando el efecto del condicionamiento psicológico en el comportamiento animal. Para ello eligieron utilizar en sus experimentos a algunos chimpancés, cuya forma de actuar es (con sus debidas diferencias) bastante similar a la de los seres humanos.

El experimento consistía en lo siguiente: Los chimpancés eran colocados en una gran jaula, desde muy temprano en la mañana y antes de que hubieran recibido los primeros alimentos del día. En el centro de la jaula había una alta columna, sobre la cual colocaban un gran platón con apetitosa fruta. El truco era que cada vez que uno de los simios comenzaba a trepar la columna, unos sensores detectaban su movimiento y activaban una serie de aspersores que empapaban con agua bastante fría al resto de los chimpancés.

Los primates, nada tontos, pronto descubrieron la relación entre el desagradable baño y el intento de alguno de sus compañeros por alcanzar la fruta. El efecto fue que cada vez que uno de ellos intentaba trepar la columna, el resto de los irritados chimpancés lo bajaban a la fuerza de manera bastante violenta.

La siguiente fase del experimento consistía en lo siguiente. Cada mes, uno a uno los chimpancés fueron sustituídos en la jaula por un nuevo simio (ignorante por completo del truco de los aspersores). El efecto logrado fue que cada vez que el nuevo primate intentaba trepar la columna, los demás usaban su salvaje método para disuadirlo. Tras un poco de tiempo, el nuevo simio había adoptado las costumbres de sus compañeros, y participaba en las golpizas propinadas a cualquier aventurado escalador.

El resultado del experimento fue esclarecedor. Con el paso de varios meses, a pesar de que ninguno de los chimpancés dentro de la jaula había sido mojado nunca por los aspersores, siempre que alguno de sus compañeros intentaba trepar la columna era disuadido con fuerza y presteza por el resto de los chimpancés.
Uno de los problemas de los Paradigmas es que si nos acostumbramos a seguir ciegamente lo que la mayoría hace, piensa o dice, nunca nos detendremos a considerar y cuestionar el por qué de lo que estamos haciendo.

Una joven mujer estaba próxima a casarse, y como uno de sus regalos de bodas su madre le proporcionó una receta especial de lomo de cerdo al horno. "Esta receta es una vieja tradición familiar que mi madre me enseñó cuando estaba por casarme, así como su madre se la enseñó a ella" le dijo su orgullosa progenitora. "Tomas el lomo, le cortas exactamente 10 cm del lado derecho, y después es así como debes prepararlo..." La chica, intrigada, preguntó a su madre por qué debía cortar exactamente esa medida del lomo. La madre, un poco sorprendida por la pregunta, sólo atinó a decir "porque así me enseñó mi madre".

La mujer no volvió a preguntar, y aprendió muy bien la receta. Pero su curiosidad era muy grande, y el detalle de los 10 cm no se le salía de la mente. Finalmente decidió averiguar la razón y procedió a visitar a su abuela.

"Abuela, me voy a casar." La anciana la felicitó y se alegró mucho. Entonces, no pudiendo aguantar más, la chica soltó su pregunta: "Abuela, mi mamá me enseñó la receta del lomo de cerdo, pero no me supo explicar por qué debía cortar exactamente 10 cm del lado derecho." La abuela no pudo darle una respuesta satisfactoria, pues lo único que pudo decirle fue "porque así me enseñó mi madre".

Afortunadamente para la joven novia, su bisabuela, una dicharachera y agradable viejecita de edad muy avanzada, aún estaba con vida. Cuando acudió a visitarla, lo primero que hizo fue anunciarle de su boda e invitarla a la fiesta. Tras las felicitaciones pertinentes, la curiosa novia volvió a soltar su mortificante duda. La bisabuela le sonrió enigmáticamente y procedió a contestar, finalmente, a su pregunta.

"Porque cuando yo era joven mi familia era muy pobre, y el horno que teníamos era de tamaño muy pequeño. Es por eso que cada vez que quería preparar el lomo de cerdo, debía cortar exactamente 10 cm de la carne para que cupiera en él."
Uno de los problemas con los Paradigmas es que los límites que otras personas han enfrentado en situaciones aparentemente similares no necesariamente serán los mismos a los que nos enfrentaremos nosotros, en nuestro contexto y con los recursos con que contamos.

Los habitantes de una pequeña ciudad provinciana se encontraban muy emocionados porque un novedoso circo acababa de llegar a la región. Uno de los principales atractivos del circo era la presencia de un exótico animal: un gran y poderoso elefante africano.

Un hombre, especialmente impresionado por el colosal animal, se acercó un día al circo, algunas horas antes de que comenzara la función. Cuando logró acercarse a la carpa donde mantenían guardados a los animales, algo le sorprendió sobremanera. Mientras que algunos animales como los monos o los tigres eran guarecidos en grandes jaulas de hierro forjado, el gran elefante únicamente se encontraba atado por una delgada cadena a uno de los postes de la carpa.

"¿Pero cómo es posible que un ser tan grande y fuerte sea contenido con una simple cadena, sin siquiera encontrarse dentro de una jaula como los demás? ¿Acaso nunca ha intentado escapar de su cautiverio?"

Uno de los cuidadores de los animales, que casualmente pasaba por ahí cuando el visitante soltó tal exclamación, procedió a explicarle la causa del misterio.

"Lo que sucede es que los elefantes tienen una memoria prodigiosa. Y éste recuerda muy bien las experiencias que tuvo de cachorro. Cuando aún era un elefante vulnerable, pequeño y débil, era atado por una cadena igual de delgada que ésta, a un poste muy similar a este. Entonces el pequeño animal batallaba con desesperación por librarse de sus ataduras. Por horas jalaba, empujaba y luchaba contra la cadena, hasta que se agotaba, se hacía daño, tenía la sangrante pata llena de magulladuras y apenas se podía sostener en pie. Con el paso del tiempo aprendió que la cadena representaba un obstáculo infranqueable para él."

"¡Pero ahora se trata de un animal muchas veces más fuerte y resistente! De seguro con sus fuerzas actuales le sería extremadamente fácil romper la cadena de un sólo tirón."

"Probablemente. Pero nuestro pobre elefante recuerda demasiado bien el dolor y la impotencia que sintió de pequeño, y eso impide que haga el menor intento por repetir sus errores del pasado."
Lo más peligroso de los Paradigmas es que en muchas ocasiones nosotros mismos nos programamos para seguirlos del modo exacto en que los aprendimos por primera vez, a pesar de que nuestra realidad actual ya sea totalmente diferente a la que era en ese momento.
La Guarida del Lobo © 2008
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