junio 29, 2011

T-18

Tengo exactamente 28 años y medio. Es decir, en 18 meses cumpliré los 30.

A diferencia de la gran mayoría de las personas de mi edad, en realidad no me preocupa mucho eso. Vamos, que la vida no se termina una vez que alcanzas la tercer década. Y aún tengo cientos de proyectos en los que trabajar, sueños que alanzar, planes que lograr y cosas que aprender y experimentar. Mi vida apenas empieza.

En estos momentos sigo soltero e independiente, y sin planes a corto plazo de cambiar eso. (Aunque me mantengo abierto a lo que suceda, pues sigo esperando encontrar a la chica indicada.) Eventualmente me gustaría llegar a casarme, y algún día llegar a ser padre. Eso será chido. ^_^

De cualquier forma, el punto es que ya sea que me preocupe mi edad o no, no me estoy volviendo más joven. Físicamente comienzo a pasar de mi punto más alto. Básicamente desde el final de mi adolescencia me he sentido bastante cómodo y satisfecho con mi cuerpo y complexión; digo, no tengo un cuerpo perfecto... ¡Diablos! Ni siquiera tengo el físico que desearía tener. En realidad no ha sido mi prioridad hasta ahora, pero no puedo evitar pensar que verdaderamente tengo el potencial de verme mejor. Mucho mejor.

De hecho, llevo muchos años pensando que me gustaría llegar a tener un mucho mejor cuerpo en algún momento. "Eventualmente lo conseguiré. No hay prisa."

Excepto que (como ya decía antes) no me estoy volviendo más joven. Digo, nunca es demasiado tarde para hacer ejercicio y llevar una vida más sana. Pero me gustaría llegar a tener la mejor forma que mi metabolismo y estilo de vida me permitirían alcanzar.

Por eso, llegué a una determinación. Para cuando cumpla los 30, voy a tener el "mejor" cuerpo que pueda llegar a tener. Esto es, me quedan 18 meses para ello.

Estas son las condiciones que me estoy auto-imponiendo:
  • Para efectos prácticos soy pobre, por lo que inscribirme a un gran y lujoso gimnasio o comprar equipo caro está fuera de mis posibilidades. Al menos en unos cuantos años.
  • No quiero privarme a mí mismo de las cosas que me gustan. Estoy dispuesto a ejercitarme más y a comer más sano, pero definitivamente no me voy a morir de hambre o a dedicar demasiado de mi tiempo y energía a ejercitarme.
  • Tengo que seguir trabajando en horas de oficina (de lunes a viernes, de 8:30 am a 7 pm), y levantarme más temprano está totalmente descartado (por lo que el tiempo que podría dedicar al ejercicio sería en las noches y los fines de semana).
  • Quiero adelgazar un poco (tendré unos 10 kg que podría perder sin problemas) y ganar algo de tono muscular, pero sin obtener demasiado volumen. (Digamos que quiero tener un cuerpo de atleta, no de fisico-culturista.)
  • El límite de tiempo es en 18 meses. Justo cuando cumpla los 30.

No creo estar tan mal, pero es un buen momento para deshacerme de una buena vez de algunos malos hábitos y recuperar la condición física que en algún momento he llegado a tener.

Mido 1.74 m y en estos momentos peso alrededor de 82 kg. Mi meta es llegar a unos 72 (perdiendo la pancita y logrando quedar marcadón).

Voy a clases de baile un par de veces a la semana. Hago algo de ejercicio levantando mancuernas (unas 3 veces a la semana, generalmente los días que no voy al baile), y (si no me gana la flojera) suelo hacer algo de "cardio" subiendo y bajando escaleras (vivo en un octavo piso, sin elevador). Tengo el hábito de caminar mucho.

La mayoría de las veces yo cocino mi propia comida, que caliento en el comedor de la oficina. Comida rápida y similares sólo suelo comerla los fines.

Tomo mucha agua simple (en promedio unos 2 lts diarios) y únicamente tomo uno o dos refrescos a la semana, durante los fines. No fumo y tomo poco alcohol.

Una de las cosas que más me "preocupa" es el hecho de que mi metabolistmo está cambiando, y tengo que "redescubrir" cómo funciona mi cuerpo (que ya no tiene las mismas necesidades y limitaciones que en mis épocas más atléticas, de los 17 a los 23). La gran ventaja que tengo es que en realidad soy sumamente disciplinado. Una vez que venzo esa "inercia" inicial y comienzo con algo, no me suele costar demasiado trabajo cambiar mis hábitos y mantenerlos.

En fin... Ese es el plan. Haré todo lo posible. Y que conste que lo hago por mí, para mi propio beneficio y satisfacción. Y ya el que otras personas (principalmente de sexo femenino) lo lleguen a disfrutar también, pues eso ya es un extra.

(Ah, eso sí. Definitivamente me ayudaría que los demás me hecharan una mano. Así que siéntanse libres de compartirme referencias, hacerme sugerencias y darme tipos de cosas que puedan ayudarme a alcanzar mi meta. Particularmente el tipo que pueda hacer por mí mismo en casa a un costo accesible.)

junio 08, 2011

¿Bailas?

Para aquellos que no lo sepan ya, el baile es otra de mis grandes pasiones. Incluso comencé a bailar antes de poder caminar. Literalmente.

Es una actividad en la que es importante encontrar un adecuado equilibrio entre lo físico, lo mental y lo espiritual. Donde por lo general el principal obstáculo es uno mismo. Donde se unen la expresión física y el placer de la música. Donde incluso para los que lo ven de fuera puede llegar a ser una actividad estética e interesante. Un buen ejercicio y un pasatiempo muy práctico. Y encima de todo, ¡es divertido! ^_^

Pues bien... Con el paso de los años he observado un fenómeno sumamente curioso. Cuando una persona baila en realidad está mostrando de sí misma muchísimo más de lo que pareciera en un primer momento. Lo quiera o no.

¿Quieres saber cómo es una persona? Obsérvala bailar.

Por supuesto, va mucho más allá de ver si sabe o no sabe los pasos, teoría y demás aspectos técnicos. No se trata sólamente de ver si se mueve bien o parece que le está dando un ataque epiléptico. Y en realidad no tiene mucho que ver con que le guste tal o cuál género musical o estilo de baile.

Observa patrones, reacciones, la forma en que enfrenta las cosas... ¿Se contiene o se deja llevar? ¿La persona baila para que la vean o para sí misma? ¿Está al pendiente de su entorno? ¿Se adapta a la música o prefiere no prestarle mucha atención? ¿Le da miedo el "qué dirán los demás"? ¿Tiene control de su propio cuerpo? ¿De sus propias reacciones? ¿Le importa ese control (o falta de)? ¿Qué tan cómoda o incómoda se siente con el contacto (físico, visual, emocional) con los demás? ¿Intenta planear sus siguientes movimientos, va improvisando en el camino o algún punto intermedio?

Y ya ni digamos cuando la persona baila en pareja... ¿Se preocupa más por lucirse ella misma que porque la otra persona también se vea bien? ¿Le interesa jugar y divertirse, o se lo toma demasiado en serio? Si se equivoca en algo, ¿se enoja consigo misma? ¿O con la otra persona? ¿Se desespera si las cosas no salen como esperaba? ¿Percibe si la otra persona está cómoda o incómoda, cansada o animada, aburrida o entusiasmada, en control o sin él?

Y claro, la pregunta más importante: ¿Sabe guiar o dejarse llevar?

En mi experiencia, en la gran mayoría de los casos la respuesta a esta última pregunta es un gran no. Y no sólo me refiero al baile.

Mi hipótesis es bastante simple: las relaciones interpersonales (y que conste que no me estoy refiriendo exclusivamente a las relaciones románticas de pareja) funcionan de forma muy parecida al baile.

Implican equilibrio (hay que balancear el yo con el nosotros, las prioridades que tengamos con la importancia de la relación, la fuerza con la suavidad, el control con la adaptabilidad...), sentido del ritmo (mientras mayor sincronía haya, más fluída será la relación), respeto (cada persona tiene ciertas preferencias, límites, dificultades y carencias, y no se debería pasar por encima de ellos nunca), confianza (lo mejor es soltar las cosas que no estén en tu control, no preocuparte todo el tiempo por el miedo a que la otra persona esté intentando aprovecharse de ti de alguna forma, no ponerte a la defensiva ni crearte espectativas), práctica (a veces las cosas no salen a la primera, a veces no sabemos hacerlas, a veces los hábitos, prejuicios, paradigmas y carencias de uno chocan con los del otro, y sólamente practicando se logran limar esas asperezas), comunicación (sobre todo en lo que respecta a la comunicación no verbal y la empatía), placer (debe ser agradable, y si no lo es a la larga las cosas acaban por salir mal) y no obsesionarse con el control (no tomarselo demasiado en serio, aunque tampoco tan a la ligera... ¿ya mencioné lo del equilibrio?).

Muy importante. Ambos deben poner de su parte. Deben aprender a colaborar y trabajar en equipo. Hacer un esfuerzo y valorar el esfuerzo de la otra persona.

Ahora, permíteme regresarme un poco. ¿Sabes guiar? ¿Y dejarte llevar?

Saber guiar NO significa dominar, controlar, obligar ni hacer el trabajo por la otra persona. Implica observar el entorno y poder predecir las cosas un poco antes de que sucedan, y adaptarse a la situación. Implica aprender a indicarle el rumbo a seguir, sin tener que forzar o presionar. Implica respetar su individualidad, y no frustrarse si las cosas no salen como uno esperaba. Pero sobre todo implica cuidarla para que no se arriesgue demasiado física, social ni emocionalmente. Implica extender la mano para que te la tomen voluntariamente.

Dejarse llevar NO significa obedecer ciegamente lo que la otra persona te diga, ni esperar que te solucione la vida, ni perder la propia individualidad, estilo y prioridades. Implica adaptarte al ritmo y estilo que te está proponiendo. Implica aprender a confiar en ella, sin oponer resistencia a lo que te sugiere, ni adelantarsele e intentar hacer las cosas antes de que te lo indique (porque generalmente ese otro tiene una perspectiva más amplia de la situación que uno). Implica hacer lo que esté dentro de tus posibilidades para que sus esfuerzos se sumen, y no se contrapongan. Implica tomar la mano que te extienden y entregar una parte de ti sin condiciones.

Ahora sí. Vuelvo a preguntar. ¿Que tan bien crees poder hacer LAS DOS COSAS?

Porque (ya que andamos en esas) cabe destacar que en ningún momento he dicho que siempre tenga que ser la misma persona quien tome el mismo rol. Ni siquiera que el hombre siempre tenga que ser el que guía (aunque por convención social en el Baile de Salón suele ser el ideal) y la mujer quien se tenga que dejar llevar. Y de hecho (y aquí es donde las relaciones se diferencían del baile) lo más sano (y hasta común) es que en diferentes momentos uno pase de un rol al otro de forma espontánea, orgánica y voluntaria. Y mientras más se luche en contra de eso, más problemas habrá. No es ver quién puede dominar más al otro, sino quién tiene la mejor perspectiva en ese momento.

Por eso yo creo que es muy importante que todos aprendamos tanto a guiar como a dejarnos llevar. Creanme, todas nuestras relaciones interpersonales lo agradecerán.

mayo 16, 2011

Se murió

Querido blogger:

Ahora que te caíste, te comiste mi última entrada. La pobrecita estaba requete-bien, y me dio mucha tristeza que la mandaras al cielo de los pixeles. Te odio un poquito. Ojalá que pronto se me pase el coraje y me vuelva a inspirar para intentar re-escribirla, porque me había gustado mucho cómo quedó.

Gracias. Sinceramente

Damián

mayo 02, 2011

...y el mundo se abrió

Tendría unos 13 años. (Quizá 14, no lo recuerdo bien.)

Desde entonces ya era un chico bastante geeky. Fanático del manga/anime, los videojuegos, los comics y todo ese tipo de cosas. Dibujante y creador de historias locas y originales. Y justo había comenzado a descubrir los Juegos de Rol. Realmente me estaba divirtiendo mucho. Y lo mejor de todo es que conforme más aprendía acerca de todo eso, más descubría que me faltaba por conocer. ¡Tantas brillantes maravillas apareciendo de pronto frente a mi vista!

Por esa época, comenzaron a haber convenciones de comics (y todo lo demás) por acá. Del tipo grande y muy abarcativo. Logré convencer a mi papá que nos llevara a mi hermano y a mí a un par de ellas. Y me la pasé tan bien... Las tiendas, los eventos, los juegos, tantas novedades por descubrir... (El Internet aún no era lo que es ahora.) Estaba perdidamente enamorado. ^_^

Quería ir a mi tercer convención. A mi hermano no le interesaba en lo más mínimo. Y mi papá estaba muy ocupado ese día. "Mira, es muy bueno que hayas encontrado una cosa que te interesa mucho. Pero yo no voy a poder estarte llevando a todas las que haya. ¿Por qué no simplemente vas tú sólo?"

¡¡¡¿Que qué?!!! ¿Sólo? ¿Sin que nadie me acompañe? ¿Ningún adulto? ¿Ni siquiera mi hermano menor? Cielos...

La cosa es que ya a esa edad había aprendido que a veces vale la pena tomar algunos riesgos.

Mi mamá me explicó cómo podía llegar allá usando el transporte público. Yo había viajado con ella así muchísimas veces desde que era muy pequeño, así que tenía una buena idea de qué debía hacer. Y ya había viajado en autobus sin compañía (aunque nunca hasta tan lejos de mi casa). Así que estaba muy nervioso, pero con la convicción (y bendición) de mis padres, comencé este viaje iniciático que marcaría mi primer paso a la adultez.

Vivo en la Ciudad de México, una de las ciudades más grandes (y sobrepobladas) del mundo. Tuve que tomar un autobus que viajó unos 45 minutos, para entonces poder tomar el metro y viajar una hora más hasta llegar al centro donde sería la convención (al otro lado de la ciudad, literalmente).

Aún cuando el servicio del Metro en el DF es uno de los mejores y más eficientes servicios en la ciudad (a pesar de sus broncas y dificultades), no deja de ser un "subway" sumamente complicado y estresante. (De hecho, dicen que es uno de los sistemas más intrincados del mundo.) Y sin embargo, no me perdí. Ni siquiera un poquito.

Tras dudarlo un poquito, entré a la convención.

"Bueno... Eso fue... demasiado fácil." ¡Por Dios! ¡Había enfrentado mis demonios y los había dejado hechos pedazos! ¡Y todo eso en mi primera vez! ¿Se pueden imaginar cómo serían las cosas en el futuro? Todo sería cada vez más fácil y menos estresante.

Fue en ese momento cuando sentí por primera vez que el mundo se abrió. Tenía mi gran, extraña y caótica ciudad en la palma de mi mano. Podría viajar a cualquier lugar dentro de ella. Y eventualmente podría usar lo que había aprendido para viajar a cualquier parte ¡del mundo! Y lo hice yo solito. ¡Oh, el poder!

Después de algún tiempo, comencé a "evangelizar" a mis amigos, motivándolos para que intentaran hacer algo similar. Sencillamente estaba maravillado de qué tan poderoso es el ser humano una vez que se atreve a enfrentar sus miedos, dudas y prejuicios. Todo lo que tienes que hacer es intentarlo. Y en ese momento el mundo se abrirá frente a tus propios ojos.

abril 26, 2011

La Cita de Hoy - Shaw

Una cita que refuerza mi filosofía de que en esta vida lo importante es aprender a divertirse... (O, quizá, aprender a no olvidar cómo hacerlo.)

No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar.
George Bernard Shaw

El tomarse la vida en serio no tiene que implicar dejar de jugar. ¡He dicho!

abril 20, 2011

Lluvia

Me gusta la lluvia.

En general, me agrada más el frío que el calor. Prefiero el aire fresco, la sombra, la humedad, el bosque, la tranquilidad, la noche...

Y en particular me gusta la lluvia.

El ambiente húmedo y renovado, el olor a tierra mojada, el sonido de las gotas golpeando incesantemente contra la ventana, incluso el sonido de los truenos, poderosos y distantes.

Los días grises y nublados me ponen muy de buenas. Y de hecho me divierte que la gente se deprima y se tire al drama.

Caminar bajo la lluvia me parece de lo más romántico, y de hecho si no fuera por los resfriados y porque el agua no suele llevarse tan bien con los objetos que uno suele llevar encima (como por ejemplo el celular), yo ni usaría paraguas.

Aunque hay que decir que también encuentro de lo más agradable el recostarse cómodamente en el sillón, cubierto con una cobija calientita, leyendo un buen libro o viendo alguna película divertida, probablemente con una buena taza de café o algo así, deseablemente al lado de una linda personita del sexo opuesto...

Me gusta que llueva. En especial cuando puedo compartirlo con alguien que lo entiende y lo valora. En especial con alguien a quien también le gusta la lluvia.

abril 12, 2011

Tengo ganas

Tengo ganas de perderme. De encontrarme. De esperar. De buscar.

Tengo ganas de probar, experimentar, conocer, aprender, explorar.

Tengo ganas de unas piernas, de un escote, de una falda muy muy corta y muy muy entallada. De lencería y pequeños espectáculos furtivos.

Tengo ganas de complicidad, de calor, de perversión, de placer.

Tengo ganas de sarcasmo. De inteligencia. De sensualidad. De reto.

Tengo ganas de divertirme. De jugar, reir, gritar, sudar.

Tengo ganas de bailar. De cruzar miradas, de provocar, de seducir.

Tengo ganas de ser seducido. De ser deseado. De ser estudiado.

Tengo ganas de comprar, de recibir, de compartir, de intercambiar.

Tengo ganas de trofeos. De recuerdos. De sorpresas. De secretos.

Tengo ganas de conocer, reconocer, entender y analizar.

Tengo ganas de ver, de escuchar, de oler, de tocar y de probar.

Tengo ganas de salir. De bromear. De molestar. De besar. De esperar.

Tengo ganas de echarme y dormir. De levantarme y correr. De cargar, abrazar, razguñar, masajear, acariciar, charlar, enseñar, confesar, aceptar...

Tengo ganas. No tengo prisa ni me preocupa. Pero tengo ganas.

marzo 17, 2011

La Cita de Hoy - Ryder

Relacionada con algunas de las frustraciones que me llevaron a publicar la entrada de ayer. ¡Je!

Cuando un hombre sale a una cita, se pregunta si tendrá suerte. Una mujer ya lo sabe.
Frederike Ryder

Damn!

marzo 16, 2011

Mi Media Naranja...

Para que no me presionen más que no publico nada, ahí les va algo treméndamente personal (pa'l morbo).

En este momento de mi vida estoy soltero, sin novia ni ningún tipo de compromiso. Y aunque no me preocupa demasiado (y no tengo lo que se diría prisa por cambiar eso), no pretendo quedarme así eternamente.

¿Qué es lo que estoy buscando entonces? Bien, pues si de algo me puedo jactar es de saber extremadamente bien qué es lo que quiero. Claro que una cosa es pensarlo y otra muy diferente es expresarlo de forma que otros entiendan...

Pues bueno... Hagamos un experimento. Yo hago el intento de describir las cosas tal como son, y tú haces el intento de entender a qué me estoy refiriendo exactamente, sin meterle a tu interpretación del texto cuanto paradigma, proyección, trauma y prejuicio te suelen acosar. ¿Tenemos un trato?

Bien, pues en realidad no es tan complicada la cosa... Yo lo que estoy buscando es una serie de relaciones diferentes.

¿Qué tipo de relaciones?

AmigaAmiga. Una persona con quién compartir actividades interesantes y tener charlas agradables. Alguien con quien comparta algunos intereses, pero que esté dispuesta a compartir y enseñarme más acerca de algunos de los suyos propios. Y que además esté dispuesta a aprender acerca de los míos, e idealmente a probarlos al menos una vez. (Uno nunca sabe dónde podría encontrar algo que no se esperaba que le agradara.) Importante que esté un poco loca y que no se preocupe demasiado por el Qué Dirán.

Para que considere a una chica para este tipo de relación, es indispensable que sea una persona de mente muy abierta, dispuesta a probar cosas nuevas. (Me fastidio muy fácilmente de la gente prejuiciosa, terca y que no está dispuesta a considerar al menos ideas diferentes.) También es necesario que sea una persona inteligente (tengo muy poca tolerancia a la estupidez), que no sea egoísta e idealmente con la madurez suficiente como para poder filosofar y discutir civilizadamente de todo tipo de ideas (aún aquellas con las que no esté de acuerdo). Y muy importante que sea una persona con la suficiente iniciativa como para saludarme si me ve conectado al MSN o cosas así (y que no espere que sea yo siempre el que tenga que saludarla a ella).

Preferentemente que comparta mi sentido del humor ácido y sarcástico, y que sea creativa y le guste el arte. Puntos extra si es medio friki, geeky o similar.

CómpliceEstoy buscando una Cómplice. Una persona que me llegue a tener la suficiente confianza (y sepa ganarse la mía) como para hablar de todo tipo de cuestiones personales, emocionales, espirituales o intelectuales. Alguien con quién poder desahogar mis frustraciones, preocupaciones, miedos y molestias. Alguien que se sienta lo suficientemente cómoda conmigo como para poder desahogar las suyas propias. Alguien dispuesta a darme cuando los necesite una sonrisa, un abrazo, un hombro en el cuál llorar, una perspectiva externa, un regaño afectuoso, un respiro de aire fresco... Y alguien que sepa valorar cuando yo le esté ofreciendo lo mismo cuando lo necesite.

Para que considere a una chica para este tipo de relación, es indispensable que sea una persona capaz de confiar en los demás. No ciegamente, claro, pero tampoco que sea una paranóica que evite "mostrarse vulnerable", o que se crea eso de que "llorar es para débiles". Que sea apasionada, pero que sepa (o al menos intente) dominarse a si misma, sus emociones y sus reacciones. Que sea aceptablemente madura y entienda que en la vida no siempre se puede tener lo que queremos. Que sepa comunicarse y no espere que uno le tenga que leer la mente (porque soy muy bueno para entender el lenguaje no verbal, pero siempre es más práctico que de hecho sí esté acostumbrada a decir las cosas como son), ni que sólo quiera que uno le diga lo que desea escuchar. Y sobre todo que tenga la suficiente capacidad de empatía como para entender cuando algo es importante, difícil o molesto para mí. Y, por Dios, que no sea egoísta.

Preferentemente que sea una excepción a la regla y que sí sepa qué es lo que quiere. Mientras más independiente, segura de sí misma y práctica, mejor.

AmanteEstoy buscando una Amante. Una persona con quién poder disfrutar todos los placeres de la vida (especialmente, pero no limitándose a, los sexuales). Alguien con quién poder explorar y disfrutar todo tipo de experiencias, siempre buscando el aspecto existencialista, estético y hedonístico de todo. Alguien con quién poder darnos un rico encerrón de fin de semana, ir al cine, a cenar, a bailar, a una interesante exposición de arte...

Para que considere a una chica para este tipo de relación, es indispensable que sea una mujer atractiva a mis ojos. En realidad no me interesa mucho que cumpla con los estándares culturales de supuesta belleza femenina. No tiene que ser una famélica super-modelo ni una actriz porno mega-operada. (De hecho, me suelen atraer mucho más las chicas de aspecto más natural, sutil y auténtico.) Que haya buena química entre los dos, y que también me encuentre físicamente atractivo a mí. Que le divierta seducir y que la seduzcan. De vital importancia que tenga la mente muy abierta y no se deje llevar por prejuicios, tabúes o paradigmas, que tenga la líbido bastante más elevada que el promedio y que no le tenga miedo a su propio erotismo (que no se limita a la sexualidad).

No es necesario que sea la más experimentada, sexy o hábil, pero que sí esté interesada y dispuesta a experimentar y aprender de todo. Que sea vanidosa, pero no superficial. Que tenga mucha iniciativa, pero que no se obsesione con llevar el control de todo. Puntos extras si es independiente y no tiene que rendirle cuentas a nadie. Y si sabe hacer masajes (y no es de las que mueren de cosquillas cuando les hacen uno a ellas) yo seré realmente muy muy feliz.


Hasta aquí habrán notado ciertas cosas en común. ¿Sobra decir que eso no es casualidad? Por el otro lado, las diferencias son sutiles, pero importantes.

Es posible que alguna persona cumpla con las características necesarias para considerarla para más de una de esas relaciones al mismo tiempo. Y eso en parte dependerá de ella (de qué le interese a ella y de que estemos más o menos en el mismo canal) y en parte de mí (de qué tan satisfecho me pueda llegar a sentir con ella en todos los sentidos).


Finalmente, puedo hablar de un cuarto tipo de relación muy particular.

ParejaEstoy buscando una Pareja Sentimental. Una chica con la cuál llegar a tener una relación seria y "formal". No necesariamente alguien con quién esté esperando casarme, pero sí es importante que fuera alguien a quien pudiera llegar a ver como la mamá de mis hijos. Una mujer con la que pueda tener los tres tipos de relaciones anteriores al mismo tiempo. Y más. Mucho más.

No me interesa perder el tiempo. No estoy desesperado como para andar con "la que sea", la primera que se me pare enfrente y me diga que sí. No tengo prisa ni le tengo miedo a la soledad. No me urge casarme, ni me gana la calentura.

Es extremadamente importante que sea una mujer romántica, cariñosa, responsable, honesta, educada, auténtica y algo ambiciosa. Así como cada una de las características que expliqué en todas las otras relaciones. Lo siento, no es negociable.

Terminantemente prohibido que sea celosa, racista, mentirosa, infiel, amargada y materialista. Que no dependa en ningún sentido de otras personas, sustancias o situaciones para ser feliz.

Puntos extras si llegó hasta este punto de esta entrada de mi blog y me dio el beneficio de la duda, sin pre-juzgarme, etiquetarme o proyectar hacia mí sus traumas, conflictos existenciales, malas experiencias y comparaciones vacías.


Un último comentario para concluir.

Sí, lo sé. Soy muy exigente. Pero si pido tanto es porque yo estoy ofreciendo mucho a cambio. No estoy pidiendo nada que no esté dispuesto a dar yo mismo. Y el éxito de las mejores y más sanas relaciones siempre tiene como fundamento una buena comunicación, respeto, pero sobre todo reciprocidad.
La Guarida del Lobo © 2008
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