enero 31, 2012

Bésame mucho

Para una hermosa mujer cuyos
adictivos besos me vuelven loco.

Los labios humanos son un órgano sumamente curioso.

Desde el punto de vista funcional, tienen más bien poca relevancia biológica. Podríamos llevar a cabo absolutamente todas nuestras funciones vitales los tuviéramos o no. Y sin embargo son una singular muestra de ingeniería natural. Por un lado, los músculos que los controlan son en buena parte los encargados de transmitir emociones y sentimientos por medio de los gestos del rostro. Y por el otro, contienen extensas y delicadas terminales nerviosas, apenas cubiertas por una delgada capa de piel (de un grosor aproximado de una quinta parte de aquella que cubre el resto de la cara).

Es por eso que algunos científicos e investigadores han hecho la hipótesis de que es posible que su razón de existir (desde el punto de vista evolutivo) esté directamente relacionada con la emisión y recepción de estímulos sensuales y emocionales. Efectivamente su función es casi exclusivamente el servir como una de las principales zonas erógenas del cuerpo.

No sorprende entonces que el beso sea una muestra casi universal de afecto, compromiso e intimidad entre los seres humanos.

Los besos han sido un importante tema de estudio para filósofos, científicos, poetas y hedonistas desde tiempos inmemoriales. Sus implicaciones y trascendencia ha ido cambiando según el contexto histórico-cultural, pero siempre han representado algo bastante significativo para la mayoría.

Y es que un beso puede llegar a significar una infinidad de cosas. Una recompensa, una muestra de afecto, un voto de confianza, una promesa, un saludo, una despedida, una disculpa, un perdón, un momento de placer, un pacto sin palabras, una caricia, un consuelo, un regalo, una señal, una costumbre, una obligación, un compromiso... Todo depende del contexto en que se dé.

Hay besos suaves, dulces, cálidos, cariñosos, lentos, fríos, dolorosos, juguetones, apasionados, intensos, húmedos, ansiosos, rápidos, espontáneos, calculados, excitantes, vacíos, rebosantes, amorosos, definitivos, insistentes, seductores, placenteros, deliciosos, salados, explosivos, inesperados, deseados, soñados, infinitos, eternos...

¿Y tú qué tipo de besos prefieres?

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