diciembre 29, 2011

T-12

Yo vengo de familias muy longevas. Lo más probable es que, si me sigo cuidando y alimentando bien, llegue con comodidad a los ochenta y tantos años.

Eso significa que aún me queda más de medio siglo de vida. Casi el doble de lo que tengo de edad.

Por tanto, estando apenas a poco más de un tercio del camino, cumplir 30 años no me parece nada del otro mundo.

Sin embargo, no me estoy haciendo más joven. Ya lo comentaba hace algunos cuandos seis meses exactos, para ser precisos.

Pues bien. Hoy cumplo 29 años, y sólo quedan 12 meses para alcanzar mi meta. Esa meta de llegar a estar en el máximo nivel que me permita mi metabolismo y estilo de vida. Porque después será cada vez más difícil empezar "de cero", y mucho más sencillo simplemente mantener lo logrado.

Y el plan incluye llegar a mi mejor estado (y aspecto) físico, pero también todo lo demás. Mental, emocional, espiritual, Prepararme para el resto de mi vida. Aprender, emprender, entender, estudiar.

Es hora de poner orden a mi vida. Y qué mejor forma que dando a conocer mis objetivos ante todos ustedes. Por supuesto, nada garantiza que no haré trampa, ni que me sienta con algún tipo de obligación hacia alguna otra persona. Simplemente es una manera de automotivarme y tener la "excusa" para comprometerme con esto. (Aunque, claro, un poco de motivación de mis amigos siempre es una gran ayuda.)

Doce meses y contando, gente. Prepárense para ver una sutil, pero (esperemos) sana y comprobable metamorfosis.

diciembre 13, 2011

La Cita de Hoy - Nietzsche

El día de hoy me siento un poco frustrado con la humanidad. ¿Y qué mejor que mi misántropo favorito para aligerar el día?

Muchos son necios en perseguir el camino que han elegido, pocos en perseguir la meta.
Friedrich Nietzsche

De verdad. Lo que importa son los resultados, no cómo llegas a ellos.

noviembre 22, 2011

Ceder

Es bien sabido que me gusta quejarme de los vicios y carencias con los que la sociedad occidental nos ha programado desde nuestra más tierna infancia. Paradigmas heredados de otras épocas y aceptados por la mayoría sin el menor cuestionamiento. Prejuicios pernicosos soltados con la mayor inconciencia. Resistencias cómodas y fácil mediocridad.

Uno de los vicios más pernicosos es esa incapacidad de saber perder, alimentada por un patente sentimiento de inferioridad cultural. Si pierdo soy menos que tú, si soy menos que tú no valgo. Sólo vale el que está hasta arriba. No importan las condiciones, el contexto, las capacidades. Importa el orgullo herido y el "no dejarse" por los demás.

Y es que hasta cierto punto está bien. Uno debe aprender a defenderse, a no ser tan pasivo ni sumiso. Hay que defender nuestros derechos y exigir que seamos tratados de forma justa. Pero la gente se acostumbra y lo vuelve su forma de vida. Y ya deja de ser una defensa y se convierte en una ofensa. Tengo que ganar. Siempre. Al costo que sea.

¿Y en realidad vale la pena? ¿En verdad?

¿Cuántas veces no ha pasado que con tal de "no perder" nos metemos en más problemas, discusiones sin sentido, acabamos hiriendo a los que amamos y al final la satisfacción de "ganar" resulta algo hueca y hasta incompleta? Dicen por ahí que "la cima es un lugar demasiado solitario..."

Bueno, pero ¿entonces? Ya la vez anterior hablaba de aprender a perder. Pero hay ocasiones en las que no debemos o queremos perder. Y sin embargo, puede que continuar peleando resulte demasiado problemático. ¿Qué solución hay?

Hay que aprender a ceder. "Mmm... Pero si eso es exactamente lo mismo." No. No lo es.

Perder implica que otra persona ha impuesto sus propios términos ante nosotros. Ceder implica que nosotros le otorgamos la victoria (en nuestros términos).

Perder sucede cuando nuestras capacidades, conocimientos o condiciones no son las idoneas. Ceder es cuando nosotros decidimos abandonar una lucha que ya no nos reportará suficientes beneficios.

Perder quiere decir que nuestro oponente pudo resistir por más tiempo a nuestros embates. Ceder significa que preferimos no gastar inútilmente energía que podríamos estar aprovechando para mejores fines.

Perder es que alguien más te quitó de las manos aquello que querías. Ceder implica que lo has dejado ir voluntariamente (y con ello le has quitado peso simbólico y emocional).

Perder significa pelear hasta morir (literal o figurativamente). Ceder implica retirarte para pelear otro día.

Perder implica derrota e inflexibilidad. Ceder implica compromiso y responsabilidad.

Nótese que en ningún momento he dicho que ceder signifique rendirte. Es más una cuestión de aprender a escoger tus peleas.

Y tú, cuando sabes que la otra persona no va a cambiar sus intenciones o manera de pensar, ¿pierdes o cedes?

noviembre 07, 2011

La Cita de Hoy - Pratchett

Porque a veces lo obvio es lo más difícil de ver...

Comunmente se dice que al morir tu vida pasa frente a tus ojos. Esto es un hecho real. Se le llama vivir.
Terry Pratchett

Ya se habrán dado cuenta que no suelo usar groserías. Pero es que las palabrotas han de usarse cuando la ocasión lo amerita.

Se requieren huevos para atreverte a vivir el presente.

octubre 27, 2011

Lo que (probáblemente) no sabías de mí

Y he aquí diez curiosos detalles de trivia acerca de mí que probáblemente no sabían (y aún más probable que no le interesen en lo más mínimo a la gran mayoría).
  1. Sé bailar tango, salsa, cumbia, bachata, rock and roll, danzón, swing, foxtrot, disco, country, merengue, lambada, samba, son cubano, paso doble, vals y un poquitín de quebradita. Me gustaría aprender tap y lo que sí nunca en la vida voy a querer bailar ni aunque me paguen es pasito duranguence. He dicho.
  2. En la prepa estelaricé la obra musical de Grease, con el papel de Danny Sucko. Oh, si. Vaselina. Y no me avergüenza decirlo. Mi canción favorita ha sido Grease Lightning desde muy pequeño, y todavía me sé la letra de algunas de las canciones.
  3. Practiqué Karate durante varios años. Mi sensei es un Filipino que es la onda y llegué a Cinta Café. Algún día (posiblemente pronto) lo retomaré para alcanzar la Negra. (Café > Café avanzada > Negra 1er Dan) Mi fuerza siempre fue mi velocidad y mi debilidad mi falta de flexibilidad.
  4. En la Universidad, estudié durante poco más de 4 años bajo la tutela de un par de geniales actores profesionales, cuya formación incluyó (entre muchas otras cosas) un severo entrenamiento bajo el método de Stanislavski. Ya antes había estado involucrado con el teatro de una u otra forma, pero definitivamente en esos años fue cuando más aprendí al respecto.
  5. Cuando niño nunca fui realmente travieso. Más bien siempre fui un salvaje. Patinaba, corría, trepaba, andaba en bici, me revolcaba en el pasto y en general me la vivía con las rodillas de los pantalones perpétuamente rotas. Eso sí, nunca aprendí a andar en patineta. :(
  6. De pequeño el alimento que más odiaba comer era el bistec de res. Oh, si. Cómo cambian las cosas. ^_^
  7. Por el contrario, un alimento que he amado con pasión y locura desde que tengo memoria son las alcachofas. Yo sigo convencido que las alcachofas son orgasmos en hojitas.
  8. Conocimientos que me hace falta llegar a dominar para realmente poder llegar a considerarme un homo universalis:  Mecánica, animación en 3D, plomería, tocar el bajo, electricidad, programación avanzada, carpintería, arquería, cocktailería, montañismo, malabarismo, esgrima, repostería y unas dos o tres disciplinas más.
  9. De pequeño me enseñaron a amarrarme las agujetas de los zapatos con el método de las orejas de conejo. La mayor parte de mi vida fue el único método que conocía, y siempre se me desamarraban solas (y de hecho llegué al punto de aprender a ir por la vida con las agujetas desamarradas de forma permanente). Hasta que encontré en alguna página web un método alterno para que no se desamarraran... que es básicamente el mismo de las orejas de conejo con una vuelta especial extra.
  10. Algunos de mis pequeños placeres culposos: me gustan la lucha libre norteamericana, comer Ramen crudo, Megan Fox y la música country. ¡Shhh! No le digan a nadie, ¿eh?

octubre 26, 2011

El Jardín de la Locura

Aparece y tu estómago se llena de mariposas, tus ojos de brillo y tus momentos de sueños y deseos. No puedes (ni quieres) que salga de tu mente. Tus hormonas hierven y tu pulso se acelera. Sientes que tus manos alcanzan el Cielo, tu vehemencia reta al Infierno y tus latidos ahogan todo el ruido del Mundo.

Te ve y el dolor desaparece. Te toca y el tiempo se detiene. Todo a su alrededor pierde importancia, y pareciera emborronarse, alejarse, desaparecer. Su calor, su aroma, su voz, su sonrisa, su mirada. Eso es todo lo que importa en esos momentos.

Miles de ángeles y demonios te rodean en todo momento. (El Bosco estaría orgulloso.) Tú no los puedes ver, pero los puedes sentir. Tentándote, inspirándote, llevándote a la Última Perdición y a la Gloria Eterna instante a instante. Todo o nada. Vivir y morir. Aprender y olvidar.

Deseas con toda el alma ser una mejor persona. Poder ofrecerle toda tu fuerza, toda tu pasión, todo tu discernimiento, toda tu comprensión. Proteger, enseñar, complacer, provocar, sentir...

Locura. Pierdes la cabeza y un poco más. Y no es que no puedas tener control de tus emociones. Es que resulta más sencillo y placentero dejarlas correr libres y sin ataduras. Porque una parte de ti puede sentir sin tener que verlo la forma en que te está correspondiendo. Es recíproco, intenso, cómodo, mágico. Ambos lo sienten, lo saben, lo desean.

Y repentinamente es como si abrieras los ojos por primera vez. Como si descubrieras en un instante el verdadero significado de la belleza, el placer, la iluminación, la vida... El mundo es un jardín, hermoso y salvaje.

Has llegado al punto sin retorno. Has saltado al vacío, y cualquier tipo de temor o duda resultan irrelevantes. Has caído en la divina trampa. Te has enamorado.

Welcome to the Garden of Madness!

octubre 24, 2011

La Cita de Hoy - Russell

Para la cita de hoy, un recordatorio de algo que muchos dicen entender perfectamente, pero pocos llevan realmente a la práctica.

La vida es un banquete, y la mayoría de los pobres tontos se están muriendo de hambre.
Rosalind Russell

No sé ustedes, pero yo prefiero saciar mi apetito.

octubre 23, 2011

Una nota personal

Interrumpimos su programación regular para comunicar una nota especial. Ayer tuve una cita mágica. Hoy el mundo es un lugar mejor. Por su atención, gracias.

octubre 15, 2011

Cómo tratar a las mujeres

De verdad. ¡Es tan treméndamente fácil! Yo sigo sin comprender cómo es que tan pocos hombres se han tomado la molestia de intentar entender esto un poquito mejor. ¿Por qué será?


septiembre 30, 2011

La Cita de Hoy - Keller

Es curioso como a veces dejamos que nuestros miedos o nuestra resistencia al cambio tomen las decisiones por nosotros...

La Seguridad es en su mayor parte una superstición. No existe en la naturaleza, ni los hijos del hombre la experimentan en general. A la larga, evitar el peligro no es más seguro que exponerse directamente. La vida puede ser una audaz aventura, o nada.
Helen Keller

En mi experiencia, vivir con miedo y paranoia sólo influye tu percepción de lo mal que están las cosas, no la frecuencia real con que suceden.

septiembre 29, 2011

A tu servicio

Hola. Soy el padre de tus futuros hijos, encantado de conocerte.

Sé que es demasiado repentino, y de seguro piensas que estoy loco de remate. Mejor olvida lo que dije, ¿de acuerdo? Has como si no hubiera dicho absolutamente nada.

Pero pues ¿qué te puedo decir que no te hayan dicho ya antes? Porque seguro una exquisita Diosa encarnada como tú ya lo ha escuchado todo, lo sé bien.

¿Y quién soy yo para venir a repetirte halagos fáciles y piropos extraños? Nadie, nadie. Sólo ignora al hombrecillo detrás de la cortina, ¿de acuerdo?

Ok, de hecho no. No me ignores. Escúchame. Analízame. Dame el beneficio de la duda. Ve mis ojos y dime que lo que te digo no viene directamente de mi corazón y no estoy siendo totalmente sincero. ¿Puedes verlo?

Bueno, de acuerdo. Te diré quién no soy.

No soy el Príncipe Azul que viene en su blanco corcel a salvarte de tu terrible destino. No soy un creído conquistador buscando una marca más en su revolver. No soy el impositivo macho que busca una sumisa hembrita que haga sólamente lo que sea su voluntad. Y definitivamente no soy alguien común y parecido a cualquier otra persona que hayas conocido antes.

Si, por supuesto, soy un Príncipe. Pero un príncipe oscuro, rebelde, inteligente, diferente, auténtico, ecléctico, exigente, sarcástico, generoso, independiente, empático. El Príncipe de las Sombras.

Soy el galante caballero que peleará por ti contra viento y marea, pero que no piensa ir a rescatarte de la torre en la que lo esperas cómoda y pasivamente.

Soy el chico malo que sí vas a querer presentarle a tu madre.

Soy la mala influencia que te empujará a romper tus paradigmas y a desdeñar a la zoociedad.

Soy el antagonista que te cuestionará y te hablará con la verdad absoluta, y que nunca aceptará un "porque sí" por respuesta.

Soy el Dios encarnado que pondrá tu mundo de cabeza, y el humilde servidor que te cortejará permanentemente con infinita adoración.

Soy esa odiosa espina que se clava e incomoda, pero que cada vez deseas menos sacarte de encima.

Soy el geek que querrá saberlo y entenderlo todo de ti, sin juzgar ni rechazar. El curioso relojero que busca comprender por qué haces "tic-tac".

Soy el amante que te hará tocar el cielo con las manos tan seguido como creas soportarlo.

Si, estoy loco. Completa y absolutamente desquiciado. Y orgulloso de serlo. Porque en mi locura he encontrado una pequeñísima esquirla de iluminación. Porque ser diferente de lo "normal" me enorgullece y me permite ver las cosas desde afuera de la caja.

Mejor o peor, no lo sé. Pero definitivamente diferente.

Pero no. De verdad. Olvida todo lo que he dicho. Estoy loco, ¿recuerdas? ¿Y quién puede creerle a un loco que no sea otra loca? Y seguro que tú no estás loca. ¿O si?

¡Nah! Olvida que he abierto mi gran bocota. ¿Quién soy yo para decirte nada? Porque yo sólo sé que no sé nada.

Y pues bueno... Así es como son las cosas.

¿No crees?

¿O qué?

¿Sigues pensando en eso?

¿No logras olvidar lo que te he dicho antes, a pesar de que te pedí que lo olvidaras?

Bien. Eso significa que no estaba hablando con una pared. No me gustan las paredes, ¿sabes?

Y si. Soy insoportable. Te dije que sería una incómoda e intrigante espina. ¿O no?

Pero así son las cosas. Y aquí es donde te toca a ti dar el siguiente paso. Alejarte de este arrogante loco que cree que puede venir tan campante a cambiarte la vida. O reir de mi descaro y humor ácido, darme un golpe en el brazo por impertinente y responderme una simple pero importante pregunta. ¿Y tú quién eres?

septiembre 27, 2011

Tres años, y todavía va para largo...

¿Saben de qué me acabo de dar cuenta? Se me ha olvidado (otra vez) la fecha del aniversario del blog. ¡El tercer aniversario de la Guarida!

Así es. Tres años completitos diseccionando frente a todos ustedes cuanta idea, filosofía, experiencia y teoría hay en mi loca cabecita. Pésele a quien le pese. (Bueno, probablemente a nadie le pese en realidad, pero ya ven que me divierte ser algo dramático.)

¿Les ha pasado que alguien te pregunta exactamente de lo mismo que hace unos días hablaste con alguien más? ¿Han tenido esa sensación de deja vu que te queda después de haber vuelto a explicar algo que la gente te suele preguntar frecuentemente? ¿Se han inspirado tanto en una conversación que desearían dejar lo que han dicho registrado para la posteridad (o de menos escrito en alguna parte para no olvidarlo después)?

Pues a mí sí. Seguido. Y esa fue una de las principales razones por las que decidí iniciar este blog hace esos tres años. Eso, y que realmente tenía mucho que decir, y me fastidia demasiado tener que estarme repitiendo una y otra vez.

Y ya ven... después de estos 36 meses sigo acá, sin abandonar, escribiendo, expresando, quejándome, explicando y compartiendo lo que considero vale la pena compartir.

Y es curioso. Al volver a leer lo que escribí hace tanto tiempo, me queda una sensación rara. Por un lado, mis ideas, conclusiones y descubrimientos siguen siendo muy similares. Se podría decir que lo que tenía expresar entonces es prácticamente lo mismo que seguiría opinando al día de hoy. Y aún hay algunos escritos que he querido escribir desde entonces y los condenados no se han dejado. Los muy malditos.

Pero, al mismo tiempo, es raro ver cómo en tan sólo 3 años he crecido, aprendido, madurado y ganado un poquito más de sabiduría.

Este blog aún no llega a una edad suficiente como para considerarlo un respetable ancianito, pero creo que hemos superado la barrera de los pobres abandonados que fueron comenzados por capricho o bajo ciertas circunstancias demasiado particulares (y sin las cuáles los autores dejan de interesarse por continuar escribiéndolos).

Y aquí estamos. Y digo estamos por los que de una u otra forma me siguen leyendo. Los nuevos, los viejos, los que se fueron y regresaron, los que no se acaban de ir, pero me leen intermitentemente... Desde la Guarida del Lobo sólamente me queda decirles: ¡Gracias!

Y hasta pronto, porque esto apenas comienza.

septiembre 20, 2011

Los Seis Sombreros

¿Alguna vez te ha pasado que tienes que tomar alguna decisión importante, pero por más que le das vueltas a las cosas no logras salir de tu confusión y sientes que todo te angustia más de lo que te ayuda?

Bueno, pues he aquí una buena técnica.

Se llama los Seis Sombreros de Bono, y aunque es un sistema pensado principalmente para la solución de problemas administrativos en empresas y ese tipo de cosas, resulta muy útil también a nivel personal.


En realidad es muy fácil.

Tomas un pequeño cuaderno o algo así.

En la primer página escribes en la parte superior "Sombrero Blanco". (Hacer a un lado el lindo dibujito de un simpático sombrero es totalmente opcional.) Esta página corresponde al sombrero neutral. Ahí tienes que escribir todas las cosas objetivas, medibles, los hechos concretos y comprobables de toda la situación. Tiempo, cantidad, distancia, evidencias, pruebas, presupuesto... Blanco, sin color, lo más objetivo e impersonal posible.


En la segunda página escribes "Sombrero Rojo". Éste es el sombrero emocional. Ahí vas a escribir todo lo relacionado con las emociones, los sentimientos, las sensaciones, la intuición... Todo lo que sientes: lo bueno, lo malo, lo agradable, lo desagradable. Lo primero que te venga a la mente. Las cosas que te hacen sentir bien, las que te preocupan, tus miedos, ansiedades, tu emoción, lo que te haga sentir pasión y euforia. Pero sólo escribe lo que sientes, los puntos de vista. Sin justificaciones ni explicaciones.


En la tercer página escribes "Sombrero Negro". Es el sombrero crítico. Aquí tienes que escribir todo lo negativo, los problemas, las dificultades, las posibles críticas y juicios desagradables (tanto lo que tú mismo pienses, como lo que creas que te puedan decir otras personas). Eso sí, tiene que ser un sombrero lógico. No se vale inventar cosas. Sólo se trata de ver las cosas de la manera más dura y crítica posible. Todas las cosas que se te ocurran que puedan salir mal. El worst case scenario.


Pero no te deprimas demasiado. En la cuarta página va el "Sombrero Amarillo". El solecito, las flores y las abejas, todo lo positivo, el sombrero optimista. Todo lo agradable, los posibles beneficios, las ventajas, lo que podría salir muy bien. Lo que más desearías y lo que sería la mejor de las suertes. El best case scenario.


En la quinta página va el "Sombrero Verde". Representa la creatividad. Las posibilidades, las ideas, las hipótesis y teorías que se te puedan ocurrir. Todas las posibles explicaciones que se te ocurran para explicar las diferentes cosas (como por ejemplo aquellos hechos del primer sombrero que hayas observado, pero no sepas por qué pasan como pasan). Aquí es donde vas a intentar pensar en posibles soluciones para todos los problemas que se te ocurran. Tanto aquellos que ya se han presentado como los que creas que se podrían presentar. "No me digas cómo no. Dime cómo si.


Finalmente, en la sexta página va el "Sombrero Azul". Es el sombrero analítico. Vuelve a releer todo lo que escribiste en las páginas anteriores. Agrega lo que se te haya ocurrido que faltaba. Piensa bien en todo lo que has escrito y lo que has podido entender de eso. Ahora comienza a escribir tus conclusiones, observaciones, ideas, procesos, los pasos que debes seguir para hacer las cosas que necesitas hacer... Se trata de ser tan fría y analítica como puedas. Sin juicios (esos van en el negro y el amarillo), sin emociones (eso va en el rojo), sin dejar volar tu imaginación (para eso es el verde). Una vez que ya no se te ocurra náda más que escribir en este último, cierra el cuadernito, guárdalo debajo de la almohada y vete a hacer otra cosa.


Duerme, cena, ve la TV, vete al trabajo, sal con algunos amigos, lo que sea. Por unas horas no te preocupes mucho por eso, y deja que tu propio subconciente lo siga procesando a su ritmo natural y orgánico. Simplemente sigue con tu vida normal como si nada.

Cuando te sientas más tranquilo y frío, saca el cuaderno, releé las 6 páginas, piensa si hay algo más que se te haya ocurrido agregar para cualquiera de ellas...

Y después de eso, intenta tomar alguna decisión.

Vas a ver que todo parece mucho menos complicado y abrumador.

(Pequeña nota final. El órden en que se encuentran los sombreros es relativamente importante. Pero no pierdas el sueño por ello. Es totalmente válido hacerlo en desórden. Saltarse de una página a otra, regresar y adelantarse un poco. Al final lo que importa es el contexto completo. El conjunto, más que sus partes independientes. Esa es la clave de este sistema.)

septiembre 08, 2011

Zonas de Confort

"Más vale malo conocido que peor por conocer."

Si, bueno, es mejor no arriesgarse. Las cosas podrían acabar mucho peor. ¿Para qué tentar al destino? Además, pues uno acaba por acostumbrarse. Y así está bien. Quizá no suene tan bien, pero ¿acaso no es mucho más tranquilo y estable de esa manera? Y encima te evitas tener que nadar contra-corriente, enfrentando las críticas, presiones y espectativas de los demás. El cambio es atemorizante. A nadie le gusta el cambio. ¿O sí?

Generalizando, el humano promedio es mediocre. No le va terriblemente bien, pero tampoco terriblemente mal. No tiene mucho de qué quejarse, pero tampoco mucho de qué presumir. De hecho, muchas veces incluso se jacta de lo bien que encaja entre la mayoría y lo mucho que hace "igual que todos".

Mi teoría personal al respecto es que la mayoría de las veces esta cuestión no tiene mucho que ver con falta de capacidad. En realidad salir de la mediocridad y alcanzar el máximo potencial de cada uno es mucho más fácil de lo que en general se piensa. Este problema está mucho más relacionada con cuestiones ideológicas, culturales.

Y básicamente se puede resumir en un patente miedo al cambio.

La persona lleva unos 3 o 4 años en esa relación. Posiblemente mucho más. Quizá al principio hubo mucha pasión e intensidad, pero eso se acabó hace varios años. Aunque eso es lo normal, ¿no? De hecho, su pareja en realidad no le atrae mucho físicamente, y sería difícil decir que la admira como persona. Podríamos decir que no le satisface al 100%. Incluso es posible que no pueda decir con toda sinceridad que aún ama a la otra persona. Pero no tiene muchas intenciones de dejarla.

No por falta de oportunidades, no. Muy seguramente tiene una o dos personas muy interesadas en ella. Y probablemente alguna de esas personas pueda gustarle o satisfacerle bastante más que su pareja actual. Pero no le interesan. No va a cambiar de pareja, sin importar qué. Pero, ¿por qué?

Pues es que no es tan sencillo. Ya llevan mucho tiempo juntos... Ya conocen a las respectivas familias. Sus círculos de amistades están bastante super-puestos. Tienen una gran historia, llena de anécdotas y experiencias. Y un gran futuro, lleno de planes y cosas por hacer. Y ni hablemos del aspecto práctico, pues resulta una relación bastante conveniente.

Pero ¿se dan cuenta de qué hace falta aquí? No hay pasión. No hay sueños. No hay satisfacción. No hay romance. No hay motivación.

Claro, lo más probable es que esta persona se justifique, esgrimiendo los clásicos argumentos de que "el amor y la pasión siempre se acaban", "así estoy bien, no necesito nada más", "para mí no son tan importantes esas otras cosas" y unos cuantos peores. Pero en el fondo nunca estará totalmente feliz.

Si la persona tiene pocos escrúpulos, muy probablemente ya haya engañado a la otra persona antes. Si no es que ya lo hace con cierta regularidad.

Y al final el resultado acaba siendo el mismo. La persona se queda ahí, estancada, en esa relación mediocre, pero de la que está sacando un beneficio que considera suficientemente valioso en algún aspecto. Y finalmente no aspira a más. No necesita más (y de todos modos no está dispuesta a pagar el precio necesario para obtener lo demás que pudiera necesitar).

¿Les suena esta historia? ¿Han conocido a alguien así? ¿Han caído en una relación así alguna vez? Son bastante comunes, me consta.

¿Y por qué? Visto desde afuera, realmente no suena tan divertido ni tan práctico.

Vamos, que el ser humano siempre hace las cosas porque está obteniendo algo a cambio. Pero ¿en verdad es tan imposible buscar relaciones en donde obtengamos eso que valoramos y más? ¿Hay que conformarse con una pequeña parte, convencidos de que lo demás no importa? ¿En verdad tienen que ser tan opuestos la conveniencia del amor? ¿La funcionalidad de la pasión? ¿La comodidad de la satisfacción?

Que digo, tampoco se pueden tener todas las glorias. Hay que enfrentar las cosas. Hay que esforzarse. Hay que romper paradigmas, enfrentar traumas y complejos (no siempre propios) y olvidar espectativas. Lo que vale la pena, cuesta.

Pero, precisamente, la raiz del problema es que la gente prefiere no pagar el precio, enfrentar los problemas, arriesgarse al cambio, salir de sus Zonas de Confort.

Una Zona de Confort es aquella situación en la que estás cómodo. Es lo que ya conoces, lo que dominas, lo que ya has hecho, a lo que estás acostumbrado, lo que no te implica esfuerzo ni riesgo. Es fácil, seguro, predescible, controlable.

¿Y saben qué es lo más curioso? La vida misma se encarga de echarnos encima las cosas, como olas intentando tirar nuestros frágiles y efímeros castillos de arena. La vida cambia. Las condiciones cambian. Las perspectivas cambian. Pero la gente no cambia. O, siendo más precisos, la gente sólo cambia cuando quiere cambiar. Y ese es el punto. Que a la gente (en su mayoría) no le gusta cambiar. Le tienen miedo al cambio.

Y entonces mejor se quedan ahí. En su Zona de Confort. Mediocres, insatisfechos, cómodos. Sin tomar riesgos, sin aprender nuevas cosas, sin sufrir nuevos rechazos, sin explosiones, impulsos, romance, placer, complicidad, esfuerzos...

¿Y pueden adivinar qué es lo más irónico? Que toda esta cuestión ni siquiera se limita al aspecto de las relaciones románticas. Podemos fácilmente extrapolarlo a todo tipo de conductas, actividades e intereses.

Y por eso la gran mayoría de la gente es mediocre.

agosto 05, 2011

Las Reglas del Juego

House was right! Todo mundo miente. Esas son las reglas del juego, y si pretendes establecer cualquier tipo de relación social necesitas entenderlo.

A veces la gente miente por conveniencia, porque una verdad sería demasiado complicada, incómoda, desagradable o simplemente inconveniente. A veces lo hace por compromiso, para cumplir con las costumbres, ritos y contratos sociales implícitos. A veces por mero cinismo, egoísmo o hasta malicia. El mayor problema es que muchas veces lo hace "sin querer", por hábito o pereza mental. La mentira les sale tan natural que ya ni siquiera se detienen a pensar si lo que están diciendo es verdad o no lo es. Lo peor es cuando incluso alguien se ve obligado a mentir, porque decir la verdad le traería problemas, consecuencias y repercusiones, debido a toda la impresionante cantidad de gente que no está preparada para lidiar con la verdad y prefiere que le digan lo que desea escuchar.

Por supuesto, parte del juego también consiste en negar todo esto. A nadie le gusta aceptar que miente compulsiva, regular y universalmente. Miente sobre las ideas que le vienen a la mente (sin que tenga mucho control real acerca de ello), miente sobre su estado de ánimo, miente sobre lo que dice que quiere (cuando en realidad en el fondo quiere algo totalmente distinto), miente sobre lo que opina de los demás, miente sobre lo que en realidad le molesta...

Mentir es malo, ¿no? Y socialmente está mal visto ser malo. Así que nadie miente. Todos somos buenos, inocentes, nobles y desinteresados.

¡Patrañas! Todo mundo hace las cosas porque obtiene algún beneficio a cambio. Todos. (Y que conste que ese beneficio no se limita a "recompensas materiales", pues a veces simplemente el obtener la satisfacción de algo que deseamos es suficiente. Pero ese es otro tema, y no vale la pena extenderse demasiado aquí.)

Y claro, a veces se complica por aquella situación de "no mentí, pero tampoco dije la verdad". Verdades a medias, evadir el tema, manipular la verdad, lo que sea. Al final el resultado es el mismo. No dices la verdad.

Por ejemplo. Hablemos del Gran y Rosado Elefante en la habitación. S-E-X-O

No cabe duda que es un tema treméndamente delicado, lleno de tabús, prejuicios, paradigmas y un gran montículo de mierda cultural heredada de forma injustificada. Aún en estos tiempos tan "modernos" sigue siendo un tremendo pretexto, tema incómodo y palabrota digna de agregar un montón de monedas a la jarra de las groserías.

El sexo es malo.

Las chicas buenas no hablan de sexo. Aunque en el fondo les gusta (hacerlo, disfrutarlo, entenderlo, hablar sobre él) tanto como al que más. Pero no, mejor de eso no hablemos, vayan a pensar mal. A fin de cuentas no es algo que sea importante, ni necesario, ni nada de eso, ¿verdad? ¿A quién le importa que por la falta de comunicación una buena cantidad de chicas acaben fustradas, insatisfechas, ignoradas y decepcionadas?

Los chicos malos no tienen otra cosa en la cabeza, y por lo tanto sólo pueden hablar de él. Y por eso, si un chico habla del tema automáticamente se asume que es un chico malo. Si un chico te dice que tiene ganas de tener sexo, es porque sólo le interesas para eso, y nada más. Y te botará cual envoltura de papel tan pronto como satisfaga sus bajas pasiones. Porque absolutamente todos los hombres carecen de la capacidad de tener más de un interés en esta vida, ¿verdad?

Por eso las chicas mienten, y prefieren decir que no, no les gusta. Porque mejor mentir y no que te crean una chica fácil, loca y rebelde, ¿no? Porque además así se ahorran la pesadez de aguantar los patéticos intentos de conquista de cuanto patán idiota intenta jugar un juego que no domina tan bien como piensa.

Y por eso los chicos mienten. Porque si directamente le dicen a una chica que les interesa el sexo, ella lo juzgará, se pondrá a la defensiva y automáticamente lo descartará totalmente. La cuestión es que harán eso así se trate de un patán que (efectivamente) sólo quería eso, o de un chico interesado también en muchos otros aspectos de ella (incluyendo, pero no limitándose, a éste en particular).

¿Y saben qué es lo que resulta de esto? Toda una inacabable (e inútil a mi parecer) red de mentiras.

Yo te miento para que no creas que sólo me interesa el sexo (sea o no sea verdad eso). Tú sabes perfectamente que yo estoy mintiendo, y que en realidad sí quiero eso. Pero es parte del juego. Tú me estás "midiendo", esperando a ver en qué momento cometo un error, me equivoco al seguir las reglas y pongo en evidencia que, de hecho, sí quiero sexo. Hasta que, finalmente, tú decides que ya pasé "la prueba" y que confías en mí lo suficiente como para que (ahora sí) hablemos de sexo. Linda recompensa que nos ganamos por nuestro invaluable esfuerzo.

Y viéndolo así es fácil saber cuál es el mayor problema de todo esto, ¿no?

Al final el juego recompensa al que lo sabe jugar mejor, no al que está siendo más honesto consigo mismo y con la otra persona. Ni siquiera al que lo merece. No. Al que miente mejor.

No sé ustedes, pero todo ese trámite, competencia y laberíntica exploración me parece una pérdida de tiempo bastante peligrosa. Toda una cascada de implicaciones, causas y consecuencias fundamentadas ni más ni menos que en mentiras. Y luego por qué las personas acaban volviéndose amargadas, cínicas o manipuladoras...

En fin. Sea como sea, esas son las reglas del juego. Si quieres jugar, tienes que aprender cómo funciona esto. Ya que uno lo odie con pasión es otra cosa.

Porque, curiosamente, cuando uno es lo suficientemente rebelde como para ir en contra de ese juego... Bueno, digamos que la gente está tan acostumbrada a jugar que si uno dice la verdad sencillamente no le creen. Automáticamente asumen que se trata de otra estrategia, mentira, truco, pantalla de humo.

No. Nadie dice la verdad. Di lo que quieras, pero yo no te voy a creer media palabra. Así tenga que ignorar toda la evidencia objetiva que exista y tenga al alcance de mi mano. La gente cree lo que quiere creer.

agosto 04, 2011

Wicked Game, Chris Isaak

¿Cómo es posible que una canción pueda ser a la vez tan romántica y tan de despecho? Realmente el mood me encanta.

Chris Isaak
Wicked Game




The world was on fire
No one could save me but you
Strange what desire will make foolish people do
I never dreamed that I'd meet somebody like you
And I never dreamed that I'd lose somebody like you

No, I don't want to fall in love
[This love is only gonna break your heart]
No, I don't want to fall in love
[This love is only gonna break your heart]
With you
With you

What a wicked game you play
To make me feel this way
What a wicked thing to do
To let me dream of you
What a wicked thing to say
You never felt this way
What a wicked thing to do
To make me dream of you
And I don't wanna fall in love
[This love is only gonna break your heart]
And I don't want to fall in love
[This love is only gonna break your heart]

World was on fire
No one could save me but you
Strange what desire will make foolish people do
I never dreamed that I'd love somebody like you
I never dreamed that I'd lose somebody like you

No I don't wanna fall in love
[This love is only gonna break your heart
No I don't wanna fall in love
[This love is only gonna break your heart]
With you
With you

Nobody loves no one

Debajo de la nariz

Cobarde.

Perdóname que te lo diga así, pero eres plana y llanamente una cobarde.

No es que piense que yo soy la solución a todos tus problemas. De hecho, ni siquiera me interesa serlo. No. No vengo a salvarte, ni a cambiarte, ni a exigirte nada que no sería sensato pedir.

Y la cuestión es que te estoy ofreciendo mucho. No te ofrezco mierda. Te ofrezco lo mejor de mí. Mi comprensión, mi sinceridad, mi cariño, mi fuerza, mi confianza, mi respeto, mi deseo, mi diversión, mi humor, mis pasiones, mis lágrimas, mis suspiros, mis defectos, mis debilidades, mi vulnerabilidad, mi inteligencia, mi sabiduría, mi experiencia, mi sed de aprender y experimentar, mi nobleza, mi paciencia, mi estabilidad...

Yo sólo estoy pidiendo aquello que estoy dispuesto a ofrecerte a cambio.

Pero en realidad nada de eso importa. A ti no te interesa. Aunque a veces incluso digas lo contrario, realmente no es prioritario para ti. No es lo que quieres, ni estás dispuesta a arriesgarte emocionalmente. La apuesta no es lo suficientemente tentadora para ti.

Por tanto, no quieres nada conmigo. O bueno, más correctamente: no quieres lo mismo que yo quiero.

Simple, ¿no?

Y es que si desde el principio me lo hubieras dicho así. Directo, honesto, respetuoso...

Pero no. Dejaste que yo me ilusionara. Que mis esperanzas crecieran. Claro, en buena parte es mi propia culpa, por crearme espectativas, por dejarme llevar, por creer, por soñar, hacer planes, atesorar memorias... Pero tú nunca dejaste de mandarme mensajes cruzados. Porque eran mensajes cruzados. Probablemente no fue tu intención, y desde tu perspectiva piensas que nunca me diste a entender lo contrario. Pero no. Desde acá se percibió muy diferente.

Estoy molesto. Creo que eso es bastante obvio después de todo lo que he dicho, ¿no? Bien, pues en realidad lo que has percibido no es ni la mitad del fastidio, la frustración, la melancolía, el dolor y la amargura que estoy sintiendo en este momento.

Y sé que no es mi lugar ni mi derecho el decirte esto. Pero de verdad, eres una cobarde.

Cobarde por no atreverte a darme una oportunidad. Por preferir quedarte atorada en tu zona de confort. Porque tus miedos, paradigmas, prejuicios y demás podrían estar en lo correcto... Pero también podría ser exactamente lo que (no sin cierta hipocresía) clamas que valoras y te importa. Porque en realidad no sabes a ciencia cierta la posibilidad que podrías estar dejando pasar.

Y es curioso... Yo soy una persona que podría poner tu mundo de cabeza, en el sentido más positivo posible. Y tú lo sabes perfectamente bien. Si tan sólo no te diera tanto miedo el cambio...

¿Y sabes qué es lo peor? ¿Sabes qué es lo que en realidad me molesta, me lastima, me desespera? Tu egoísmo. La forma en que te escondes detrás de ese "no quiero lastimarte", "pero si yo no te he dado falsas esperanzas", "eres demasiado perfecto para mí", "si te hubiera conocido un poco antes/después" y "en este momento de mi vida no es lo que necesito", al mismo tiempo que permites que mis sentimientos crezcan y se multipliquen...


La forma en que (inconcientemente, lo sé, no te preocupes) me comparas, me prejuzgas, me mides y proyectas en mí todos esos miedos, malos hábitos, cicatrices... Pero descontextualizadamente. Porque, ¿sabes qué? En realidad no me conoces. No me has querido conocer. A pesar de que yo desde el principio me he intentado mostrar ante ti transparente, honesto, directo y totalmente dispuesto.

No te interesa. Ahora lo entiendo. No vale el precio que hay que pagar. Estás en tu derecho de decidir.

Pero el daño ya está hecho. Yo estoy molesto, y ya no hay nada que pueda hacerse al respecto (que de mí dependa).


(Esta entrada no va dirigida a ninguna chica en particular. O, quizá sea mucho más correcto decir, va dirigida a todas aquellas chicas que nos han hecho sufrir. Las que no han sabido valorar lo que les ofrecemos, y que dejan que sus miedos, traumas, conflictos, paradigmas, prejuicios, complejos, inseguridades y orgullo tomen las decisiones en lugar de ellas mismas. Esta no sólo ha sido mi experiencia, y no ha sido algo que sólo suceda una vez. No tiene que ver con reencores o "ardidez". Va más relacionado a exigir que nos respeten y una petición de que dejen de usar las mismas excusas baratas una y otra y otra y otra vez.)

agosto 01, 2011

El camino del Héroe

Desde hace muchos años yo he visto mi vida de forma bastante similar a una historia de fantasía épica.

Alcanzar mis sueños, vencer mis obstáculos, enfrentar mis retos, conseguir a la chica...

Al principio pensaba que, como todo buen héroe, debía recorrer el camino predestinado, vencer al dragón y entonces obtendría a la chica.

Pero, por supuesto, yo no soy el típico héroe de una típica historia, así que mi propia historia es bastante singular y diferente, y no podría seguir el órden típico.

Para mí, el Dragón representa mi gran Reto de Vida. Alcanzar mis sueños, por el medio que más me convenga y resulte más benéfico para mí y para toda mi gente.

Es un sueño grande, difícil, ambicioso, complicado, idealista, atemorizante. Pero es un reto alcanzable. La pelea contra el dragón es peligrosa, intensa, tardada. Pero no es imposible. (Si lo fuera sería una Ballena Blanca, en lugar de un Dragón.) A veces el fuego te destruye, pero a veces te templa y te fortalece, si tienes el vigor necesario.

Por otro lado tenemos a mis Minotauros, que representan mis miedos, mis inseguridades, mis debilidades, mis defectos, mis complejos, mis cicatrices, mis propios paradigmas... Cosas que he dejado de lado, que he elegido no enfrentar por considerar que aún no tenía la fuerza necesaria. Pero no los olvidaba, no me rendía. Simplemente los dejaba guardados, archivados en el cajón de pendientes.

Y una de mis filosofías de vida siempre ha sido que "hay que tomar al toro por los cuernos". Tarde o temprano es necesario enfrentar los problemas. Y por lo general mientras antes lo haga uno, mejor.

Finalmente tengo mi Gigante, que representa aquello que casi desde que tengo memoria fue una preocupación para mí. Aquello que en algún momento era otro imposible más, pero que con el paso de los años me he estado preparando para enfrentar. Y es algo para lo que finalmente estoy listo, en lo que a través de experiencias, cambios de perspectivas y bastante introspección he llegado a aprender.

Vencer a mi Gigante representa salir al mundo y conseguir a la chica. Pero no cualquier chica...

Porque ¿recuerdan lo que estaba diciendo antes de que mi historia es bastante atípica?

Si yo no soy un héroe típico, tampoco me interesa encontrar a una chica típica. El Príncipe Azul se queda con la aburrida, común y mediocre Princesa Encantada, con vocación de damisela en desgracia, complejo de culpa patológico y treméndamente cursi.

Pero no. Ese no soy yo. Este Príncipe de las Sombras tiene aspiraciones más altas, y busca a otro tipo de Princesa. Una heroína por derecho propio. Fuerte, honesta, madura, independiente, apasionada, auténtica, diferente, loca.

Una Princesa que busque compartir, no imponer. Que deseé aprender, no que le resuelvan la vida. Que esté dispuesta a luchar a mi lado, y no contra mí. Que enfrente los problemas, y no los evada. Que quiera pelear contra mi dragón junto conmigo, y que esté dispuesta a permitirme luchar contra el suyo a su lado.

Como siempre, necesito mucho. Por eso pido mucho. No soy un hombre común. Puedo llegar a ser bastante difícil y exigente. Pero también ofrezco mucho. Aquella chica que lo logre entender y valorar será precisamente la que más valga la pena y para la que ofrecer todo eso que quiero no implique sacrificio ni control.

Y vale la pena luchar. Vale la pena hacer absolutamente todo lo que esté en mis manos para enfrentar ese reto y ganar el amor de aquella que esté dispuesta a recorrer todo el camino a mi lado.

julio 19, 2011

La Cita de Hoy - Carnegie

Creo que ya he dejado mi postura al respecto a este tema bastante clara. Pero no está de más una buena cita para el día de hoy.

Preocupate más por tu carácter que por tu reputación. Tu carácter es lo que realmente eres, mientras que tu reputación es solo lo que los otros creen que tú eres.
Dale Carnegie

Y además, tiene relación directa con aquello de que puedes controlar tus propias ideas, reacciones y emociones, pero nunca las de los demás.

julio 15, 2011

El Beneficio de la Duda

Generalizando, la gente cree lo que quiere creer. Consecuentemente, la gente interpreta las cosas de la forma en que prefiere (o le conviene) verlas.

El principal problema de esto es que, precisamente, la gran mayoría se predispone y se vuelve un observador muy parcial. Si queremos ver lo bueno, nos hacemos de la vista gorda de todos los defectos (que eventualmente llegan a patearnos el trasero cuando les damos la espalda). Si queremos ver lo malo, desvaloramos totalmente todas las características positivas (y ya ni digamos las neutrales y relativas).

La cuestión es que esta apreciación tan subjetiva acaba siendo muy poco realista. No sólo observamos selectivamente aquello que se acerca a esa imagen mental que nos creamos, además proyectamos cosas de nuestra propia cosecha.

Es como crearse una película mental. Antes de que suceda la escena, ya nos sabemos los diálogos, intenciones, metas y problemas. Ya sabemos qué pasará y por qué. Y entonces la experiencia "real" es como una repetición de lo que esperamos que pase.

Por supuesto, el problema empieza cuando el otro actor se sale del guión. Cuando te has creado espectativas, si las cosas no salen como esperabas seguramente acabarás decepcionándote. Y de ahí todo es cuesta abajo.

El punto es que todo esto no dejan de ser Prejuicios (del latín praejudicium, "juzgado de antemano"). Proyecciones de la gente, que automáticamente asume que las cosas son como imagina. Decisiones tomadas antes de tiempo, sin tener toda la información necesaria. Juicios hechos de forma descontextualizada, sin ver el panorama más amplio y considerando aquello que en realidad desconocemos...

¿De verdad es tan difícil confiar un poco? ¿Imposible evitar caer en juicios apresurados? ¿Es tan escasa la confianza que mejor se dá con cuentagotas? ¿Acaso suena más sano estar siempre a la defensiva, malinterpretando y rechazando todo de forma automática?

¿Por qué no intentar por un momento tomar las cosas con la mente un poco más abierta? Darles el beneficio de la duda.

Puede que todo sea tan grave como nos tememos. Puede que no. Es realmente difícil saberlo a priori. ¿Por qué no hacer el intento? Con los ojos bien abiertos y siendo tan objetivos como sea posible, claro. Pero con esa mentalidad de "inocente hasta que se demuestre lo contrario".

Vamos, que a veces siento que esa paranoia cultural nos trae más problemas de los que resuelve, y nos priva de muchas situaciones muy agradables.

julio 14, 2011

Recuperando mi centro

Hay veces en que nos tenemos que enfrentar a cambios grandes y dramáticos, y es muy fácil perder nuestro centro.

Hay veces en que uno se pierde, aún sin que su vida haya sufrido cambios importantes, trascendentales y extensos. A veces simplemente uno se enfrenta a algo que lo saca de su zona de confort, y al no saber cómo reaccionar se confunde y termina por caer en sus viejos hábitos y mecanismos de defensa.

Y lo peor es que intenta hacer las cosas de manera diferente a como su propia naturaleza le indica. Lo cuál generalmente es un grave error. (Aunque aquí hay que recalcar. Hacer las cosas según tu naturaleza no es lo mismo que quedarte atorado en tu zona de confort.)

Al final, lo importante es tomarse un momento para meditar, y reflexionar si uno realmente está haciendo las cosas que debería hacer.


Me gusta planear las cosas. Me divierte, y generalmente una buena organización te quita problemas de encima y te ahorra el tiempo que perderías teniendo que solucionarlos (tiempo que puedes aprovechar para divertirte más). Además, en lo personal me suele desesperar demasiado la incertidumbre de no saber qué hacer, qué preparar, qué esperar...

Me gusta hablar las cosas, de frente, explícita y racionalmente. Es mi firme creencia que el mundo sería un lugar mejor si la gente aprendiera a comunicarse mucho más abiertamente, sin "intenciones ocultas", sin mentiras, sin futiles manipulaciones. Sobre todo sin dar por sentado que la otra persona automáticamente nos va a poder leer la mente y sabrá exactamente qué pensamos, queremos o esperamos. Ah, y de verdad odio con pasión las mentiras. A veces desearía que fuera posible no decir ni una más sin que eso provocara problemas o incomodidades.

Desde hace muchos años, tomé la determinación de que no dejaría que el miedo tomara decisiones por mí. Se vale ser cauto, se vale no sentirse listo, se vale cambiar de opinión. Lo que no se vale es hacer o no hacer algo sólo por el miedo a lo que pudiera pasar. Al diablo con el miedo. Pasará lo que tenga que pasar, y más vale pedir perdón que pedir permiso.

Me gusta aprender, conocer, experimentar, probar, intentar, investigar, saber. Soy muy curioso por naturaleza, y mi filosofía de vida es totalmente existencialista. Todo en esta vida es digno de experimentarse, al menos una vez. Uno nunca sabe cuándo podría encontrar algo que le podría llegar a cambiar la vida.

Soy una persona muy física. Tengo una necesidad bastante elevada de contacto físico con las personas cercanas a mí. Me producen mucho placer las caricias, abrazos, besos, todo ese tipo de cosas. Aclaro que esto definitivamente no se limita a contactos de caracter sexual. Yo veo el contacto físico como una forma más de comunicación, de comunión, de retroalimentación. Siempre voy a respetar el espacio íntimo de las demás personas, pero si depende de mí siempre voy a elegir la cercanía y calidez de la piel humana.


Hay cosas que estoy dispuesto a cambiar, algunas que no quiero, y algunas más que no puedo cambiarlas (lo quiera o no). La clave es diferenciar lo esencial de lo que no lo es. Y en general yo nunca he tenido mucho problema de hacer justo eso.

Yo soy yo, y no tengo por qué actuar diferente.

Habrá cosas que me funcionen, y cosas que no. Yo haré mi mejor esfuerzo. Pero (sobre todo en aquello relacionado con otras personas) es importante que me conozcan (y acepten) tal como soy. 

julio 07, 2011

Salto de Fé

A veces te encuentras justo en ese excitante y atemorizante punto...

Al borde del abismo, el viento dándote en la cara, la adrenalina recorriendo tu cuerpo... Sientes la cuerda del bungee atada a tus tobillos, pero no tienes idea si sea lo suficientemente flexible, corta o resistente.

Lo último que quieres es terminar en el suelo hecho estampilla postal, por supuesto. Pero la posibilidad de que en realidad sea la experiencia de tu vida te mantiene ahí, así, al borde del abismo.

No es la primera vez que te lanzas. Y las veces anteriores no has salido indemne. Pero sigues vivo. Y has logrado aprender de tus errores. O eso quieres creer.

Fé. Confianza absoluta, ciega, incuestionable. No es inocencia, es esperanza. No es estupidez, es estar dispuesto a correr el riesgo. Prioridades. Filosofía. Fé.

Por supuesto, eso no significa que te tirarás con los ojos cerrados. Los mantienes bien abiertos para poder retroceder ante la primer señal de alerta. Pero sin dejar que el miedo te paralice y tu resolución se evapore.

Respiras el aire puro. Relajas tus músculos en preparación de la tensión que seguirá. Aprecias el hermoso paisaje. No será la primera vez. (Irónicamente si todo sale bien, quizá exista la posibilidad de que sea la última.) Observas hacia abajo. El vacío te llama, te seduce, te reta.

Sonríes. Es momento de saltar...

junio 29, 2011

T-18

Tengo exactamente 28 años y medio. Es decir, en 18 meses cumpliré los 30.

A diferencia de la gran mayoría de las personas de mi edad, en realidad no me preocupa mucho eso. Vamos, que la vida no se termina una vez que alcanzas la tercer década. Y aún tengo cientos de proyectos en los que trabajar, sueños que alanzar, planes que lograr y cosas que aprender y experimentar. Mi vida apenas empieza.

En estos momentos sigo soltero e independiente, y sin planes a corto plazo de cambiar eso. (Aunque me mantengo abierto a lo que suceda, pues sigo esperando encontrar a la chica indicada.) Eventualmente me gustaría llegar a casarme, y algún día llegar a ser padre. Eso será chido. ^_^

De cualquier forma, el punto es que ya sea que me preocupe mi edad o no, no me estoy volviendo más joven. Físicamente comienzo a pasar de mi punto más alto. Básicamente desde el final de mi adolescencia me he sentido bastante cómodo y satisfecho con mi cuerpo y complexión; digo, no tengo un cuerpo perfecto... ¡Diablos! Ni siquiera tengo el físico que desearía tener. En realidad no ha sido mi prioridad hasta ahora, pero no puedo evitar pensar que verdaderamente tengo el potencial de verme mejor. Mucho mejor.

De hecho, llevo muchos años pensando que me gustaría llegar a tener un mucho mejor cuerpo en algún momento. "Eventualmente lo conseguiré. No hay prisa."

Excepto que (como ya decía antes) no me estoy volviendo más joven. Digo, nunca es demasiado tarde para hacer ejercicio y llevar una vida más sana. Pero me gustaría llegar a tener la mejor forma que mi metabolismo y estilo de vida me permitirían alcanzar.

Por eso, llegué a una determinación. Para cuando cumpla los 30, voy a tener el "mejor" cuerpo que pueda llegar a tener. Esto es, me quedan 18 meses para ello.

Estas son las condiciones que me estoy auto-imponiendo:
  • Para efectos prácticos soy pobre, por lo que inscribirme a un gran y lujoso gimnasio o comprar equipo caro está fuera de mis posibilidades. Al menos en unos cuantos años.
  • No quiero privarme a mí mismo de las cosas que me gustan. Estoy dispuesto a ejercitarme más y a comer más sano, pero definitivamente no me voy a morir de hambre o a dedicar demasiado de mi tiempo y energía a ejercitarme.
  • Tengo que seguir trabajando en horas de oficina (de lunes a viernes, de 8:30 am a 7 pm), y levantarme más temprano está totalmente descartado (por lo que el tiempo que podría dedicar al ejercicio sería en las noches y los fines de semana).
  • Quiero adelgazar un poco (tendré unos 10 kg que podría perder sin problemas) y ganar algo de tono muscular, pero sin obtener demasiado volumen. (Digamos que quiero tener un cuerpo de atleta, no de fisico-culturista.)
  • El límite de tiempo es en 18 meses. Justo cuando cumpla los 30.

No creo estar tan mal, pero es un buen momento para deshacerme de una buena vez de algunos malos hábitos y recuperar la condición física que en algún momento he llegado a tener.

Mido 1.74 m y en estos momentos peso alrededor de 82 kg. Mi meta es llegar a unos 72 (perdiendo la pancita y logrando quedar marcadón).

Voy a clases de baile un par de veces a la semana. Hago algo de ejercicio levantando mancuernas (unas 3 veces a la semana, generalmente los días que no voy al baile), y (si no me gana la flojera) suelo hacer algo de "cardio" subiendo y bajando escaleras (vivo en un octavo piso, sin elevador). Tengo el hábito de caminar mucho.

La mayoría de las veces yo cocino mi propia comida, que caliento en el comedor de la oficina. Comida rápida y similares sólo suelo comerla los fines.

Tomo mucha agua simple (en promedio unos 2 lts diarios) y únicamente tomo uno o dos refrescos a la semana, durante los fines. No fumo y tomo poco alcohol.

Una de las cosas que más me "preocupa" es el hecho de que mi metabolistmo está cambiando, y tengo que "redescubrir" cómo funciona mi cuerpo (que ya no tiene las mismas necesidades y limitaciones que en mis épocas más atléticas, de los 17 a los 23). La gran ventaja que tengo es que en realidad soy sumamente disciplinado. Una vez que venzo esa "inercia" inicial y comienzo con algo, no me suele costar demasiado trabajo cambiar mis hábitos y mantenerlos.

En fin... Ese es el plan. Haré todo lo posible. Y que conste que lo hago por mí, para mi propio beneficio y satisfacción. Y ya el que otras personas (principalmente de sexo femenino) lo lleguen a disfrutar también, pues eso ya es un extra.

(Ah, eso sí. Definitivamente me ayudaría que los demás me hecharan una mano. Así que siéntanse libres de compartirme referencias, hacerme sugerencias y darme tipos de cosas que puedan ayudarme a alcanzar mi meta. Particularmente el tipo que pueda hacer por mí mismo en casa a un costo accesible.)

junio 08, 2011

¿Bailas?

Para aquellos que no lo sepan ya, el baile es otra de mis grandes pasiones. Incluso comencé a bailar antes de poder caminar. Literalmente.

Es una actividad en la que es importante encontrar un adecuado equilibrio entre lo físico, lo mental y lo espiritual. Donde por lo general el principal obstáculo es uno mismo. Donde se unen la expresión física y el placer de la música. Donde incluso para los que lo ven de fuera puede llegar a ser una actividad estética e interesante. Un buen ejercicio y un pasatiempo muy práctico. Y encima de todo, ¡es divertido! ^_^

Pues bien... Con el paso de los años he observado un fenómeno sumamente curioso. Cuando una persona baila en realidad está mostrando de sí misma muchísimo más de lo que pareciera en un primer momento. Lo quiera o no.

¿Quieres saber cómo es una persona? Obsérvala bailar.

Por supuesto, va mucho más allá de ver si sabe o no sabe los pasos, teoría y demás aspectos técnicos. No se trata sólamente de ver si se mueve bien o parece que le está dando un ataque epiléptico. Y en realidad no tiene mucho que ver con que le guste tal o cuál género musical o estilo de baile.

Observa patrones, reacciones, la forma en que enfrenta las cosas... ¿Se contiene o se deja llevar? ¿La persona baila para que la vean o para sí misma? ¿Está al pendiente de su entorno? ¿Se adapta a la música o prefiere no prestarle mucha atención? ¿Le da miedo el "qué dirán los demás"? ¿Tiene control de su propio cuerpo? ¿De sus propias reacciones? ¿Le importa ese control (o falta de)? ¿Qué tan cómoda o incómoda se siente con el contacto (físico, visual, emocional) con los demás? ¿Intenta planear sus siguientes movimientos, va improvisando en el camino o algún punto intermedio?

Y ya ni digamos cuando la persona baila en pareja... ¿Se preocupa más por lucirse ella misma que porque la otra persona también se vea bien? ¿Le interesa jugar y divertirse, o se lo toma demasiado en serio? Si se equivoca en algo, ¿se enoja consigo misma? ¿O con la otra persona? ¿Se desespera si las cosas no salen como esperaba? ¿Percibe si la otra persona está cómoda o incómoda, cansada o animada, aburrida o entusiasmada, en control o sin él?

Y claro, la pregunta más importante: ¿Sabe guiar o dejarse llevar?

En mi experiencia, en la gran mayoría de los casos la respuesta a esta última pregunta es un gran no. Y no sólo me refiero al baile.

Mi hipótesis es bastante simple: las relaciones interpersonales (y que conste que no me estoy refiriendo exclusivamente a las relaciones románticas de pareja) funcionan de forma muy parecida al baile.

Implican equilibrio (hay que balancear el yo con el nosotros, las prioridades que tengamos con la importancia de la relación, la fuerza con la suavidad, el control con la adaptabilidad...), sentido del ritmo (mientras mayor sincronía haya, más fluída será la relación), respeto (cada persona tiene ciertas preferencias, límites, dificultades y carencias, y no se debería pasar por encima de ellos nunca), confianza (lo mejor es soltar las cosas que no estén en tu control, no preocuparte todo el tiempo por el miedo a que la otra persona esté intentando aprovecharse de ti de alguna forma, no ponerte a la defensiva ni crearte espectativas), práctica (a veces las cosas no salen a la primera, a veces no sabemos hacerlas, a veces los hábitos, prejuicios, paradigmas y carencias de uno chocan con los del otro, y sólamente practicando se logran limar esas asperezas), comunicación (sobre todo en lo que respecta a la comunicación no verbal y la empatía), placer (debe ser agradable, y si no lo es a la larga las cosas acaban por salir mal) y no obsesionarse con el control (no tomarselo demasiado en serio, aunque tampoco tan a la ligera... ¿ya mencioné lo del equilibrio?).

Muy importante. Ambos deben poner de su parte. Deben aprender a colaborar y trabajar en equipo. Hacer un esfuerzo y valorar el esfuerzo de la otra persona.

Ahora, permíteme regresarme un poco. ¿Sabes guiar? ¿Y dejarte llevar?

Saber guiar NO significa dominar, controlar, obligar ni hacer el trabajo por la otra persona. Implica observar el entorno y poder predecir las cosas un poco antes de que sucedan, y adaptarse a la situación. Implica aprender a indicarle el rumbo a seguir, sin tener que forzar o presionar. Implica respetar su individualidad, y no frustrarse si las cosas no salen como uno esperaba. Pero sobre todo implica cuidarla para que no se arriesgue demasiado física, social ni emocionalmente. Implica extender la mano para que te la tomen voluntariamente.

Dejarse llevar NO significa obedecer ciegamente lo que la otra persona te diga, ni esperar que te solucione la vida, ni perder la propia individualidad, estilo y prioridades. Implica adaptarte al ritmo y estilo que te está proponiendo. Implica aprender a confiar en ella, sin oponer resistencia a lo que te sugiere, ni adelantarsele e intentar hacer las cosas antes de que te lo indique (porque generalmente ese otro tiene una perspectiva más amplia de la situación que uno). Implica hacer lo que esté dentro de tus posibilidades para que sus esfuerzos se sumen, y no se contrapongan. Implica tomar la mano que te extienden y entregar una parte de ti sin condiciones.

Ahora sí. Vuelvo a preguntar. ¿Que tan bien crees poder hacer LAS DOS COSAS?

Porque (ya que andamos en esas) cabe destacar que en ningún momento he dicho que siempre tenga que ser la misma persona quien tome el mismo rol. Ni siquiera que el hombre siempre tenga que ser el que guía (aunque por convención social en el Baile de Salón suele ser el ideal) y la mujer quien se tenga que dejar llevar. Y de hecho (y aquí es donde las relaciones se diferencían del baile) lo más sano (y hasta común) es que en diferentes momentos uno pase de un rol al otro de forma espontánea, orgánica y voluntaria. Y mientras más se luche en contra de eso, más problemas habrá. No es ver quién puede dominar más al otro, sino quién tiene la mejor perspectiva en ese momento.

Por eso yo creo que es muy importante que todos aprendamos tanto a guiar como a dejarnos llevar. Creanme, todas nuestras relaciones interpersonales lo agradecerán.

mayo 16, 2011

Se murió

Querido blogger:

Ahora que te caíste, te comiste mi última entrada. La pobrecita estaba requete-bien, y me dio mucha tristeza que la mandaras al cielo de los pixeles. Te odio un poquito. Ojalá que pronto se me pase el coraje y me vuelva a inspirar para intentar re-escribirla, porque me había gustado mucho cómo quedó.

Gracias. Sinceramente

Damián

mayo 02, 2011

...y el mundo se abrió

Tendría unos 13 años. (Quizá 14, no lo recuerdo bien.)

Desde entonces ya era un chico bastante geeky. Fanático del manga/anime, los videojuegos, los comics y todo ese tipo de cosas. Dibujante y creador de historias locas y originales. Y justo había comenzado a descubrir los Juegos de Rol. Realmente me estaba divirtiendo mucho. Y lo mejor de todo es que conforme más aprendía acerca de todo eso, más descubría que me faltaba por conocer. ¡Tantas brillantes maravillas apareciendo de pronto frente a mi vista!

Por esa época, comenzaron a haber convenciones de comics (y todo lo demás) por acá. Del tipo grande y muy abarcativo. Logré convencer a mi papá que nos llevara a mi hermano y a mí a un par de ellas. Y me la pasé tan bien... Las tiendas, los eventos, los juegos, tantas novedades por descubrir... (El Internet aún no era lo que es ahora.) Estaba perdidamente enamorado. ^_^

Quería ir a mi tercer convención. A mi hermano no le interesaba en lo más mínimo. Y mi papá estaba muy ocupado ese día. "Mira, es muy bueno que hayas encontrado una cosa que te interesa mucho. Pero yo no voy a poder estarte llevando a todas las que haya. ¿Por qué no simplemente vas tú sólo?"

¡¡¡¿Que qué?!!! ¿Sólo? ¿Sin que nadie me acompañe? ¿Ningún adulto? ¿Ni siquiera mi hermano menor? Cielos...

La cosa es que ya a esa edad había aprendido que a veces vale la pena tomar algunos riesgos.

Mi mamá me explicó cómo podía llegar allá usando el transporte público. Yo había viajado con ella así muchísimas veces desde que era muy pequeño, así que tenía una buena idea de qué debía hacer. Y ya había viajado en autobus sin compañía (aunque nunca hasta tan lejos de mi casa). Así que estaba muy nervioso, pero con la convicción (y bendición) de mis padres, comencé este viaje iniciático que marcaría mi primer paso a la adultez.

Vivo en la Ciudad de México, una de las ciudades más grandes (y sobrepobladas) del mundo. Tuve que tomar un autobus que viajó unos 45 minutos, para entonces poder tomar el metro y viajar una hora más hasta llegar al centro donde sería la convención (al otro lado de la ciudad, literalmente).

Aún cuando el servicio del Metro en el DF es uno de los mejores y más eficientes servicios en la ciudad (a pesar de sus broncas y dificultades), no deja de ser un "subway" sumamente complicado y estresante. (De hecho, dicen que es uno de los sistemas más intrincados del mundo.) Y sin embargo, no me perdí. Ni siquiera un poquito.

Tras dudarlo un poquito, entré a la convención.

"Bueno... Eso fue... demasiado fácil." ¡Por Dios! ¡Había enfrentado mis demonios y los había dejado hechos pedazos! ¡Y todo eso en mi primera vez! ¿Se pueden imaginar cómo serían las cosas en el futuro? Todo sería cada vez más fácil y menos estresante.

Fue en ese momento cuando sentí por primera vez que el mundo se abrió. Tenía mi gran, extraña y caótica ciudad en la palma de mi mano. Podría viajar a cualquier lugar dentro de ella. Y eventualmente podría usar lo que había aprendido para viajar a cualquier parte ¡del mundo! Y lo hice yo solito. ¡Oh, el poder!

Después de algún tiempo, comencé a "evangelizar" a mis amigos, motivándolos para que intentaran hacer algo similar. Sencillamente estaba maravillado de qué tan poderoso es el ser humano una vez que se atreve a enfrentar sus miedos, dudas y prejuicios. Todo lo que tienes que hacer es intentarlo. Y en ese momento el mundo se abrirá frente a tus propios ojos.

abril 26, 2011

La Cita de Hoy - Shaw

Una cita que refuerza mi filosofía de que en esta vida lo importante es aprender a divertirse... (O, quizá, aprender a no olvidar cómo hacerlo.)

No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar.
George Bernard Shaw

El tomarse la vida en serio no tiene que implicar dejar de jugar. ¡He dicho!

abril 20, 2011

Lluvia

Me gusta la lluvia.

En general, me agrada más el frío que el calor. Prefiero el aire fresco, la sombra, la humedad, el bosque, la tranquilidad, la noche...

Y en particular me gusta la lluvia.

El ambiente húmedo y renovado, el olor a tierra mojada, el sonido de las gotas golpeando incesantemente contra la ventana, incluso el sonido de los truenos, poderosos y distantes.

Los días grises y nublados me ponen muy de buenas. Y de hecho me divierte que la gente se deprima y se tire al drama.

Caminar bajo la lluvia me parece de lo más romántico, y de hecho si no fuera por los resfriados y porque el agua no suele llevarse tan bien con los objetos que uno suele llevar encima (como por ejemplo el celular), yo ni usaría paraguas.

Aunque hay que decir que también encuentro de lo más agradable el recostarse cómodamente en el sillón, cubierto con una cobija calientita, leyendo un buen libro o viendo alguna película divertida, probablemente con una buena taza de café o algo así, deseablemente al lado de una linda personita del sexo opuesto...

Me gusta que llueva. En especial cuando puedo compartirlo con alguien que lo entiende y lo valora. En especial con alguien a quien también le gusta la lluvia.

abril 12, 2011

Tengo ganas

Tengo ganas de perderme. De encontrarme. De esperar. De buscar.

Tengo ganas de probar, experimentar, conocer, aprender, explorar.

Tengo ganas de unas piernas, de un escote, de una falda muy muy corta y muy muy entallada. De lencería y pequeños espectáculos furtivos.

Tengo ganas de complicidad, de calor, de perversión, de placer.

Tengo ganas de sarcasmo. De inteligencia. De sensualidad. De reto.

Tengo ganas de divertirme. De jugar, reir, gritar, sudar.

Tengo ganas de bailar. De cruzar miradas, de provocar, de seducir.

Tengo ganas de ser seducido. De ser deseado. De ser estudiado.

Tengo ganas de comprar, de recibir, de compartir, de intercambiar.

Tengo ganas de trofeos. De recuerdos. De sorpresas. De secretos.

Tengo ganas de conocer, reconocer, entender y analizar.

Tengo ganas de ver, de escuchar, de oler, de tocar y de probar.

Tengo ganas de salir. De bromear. De molestar. De besar. De esperar.

Tengo ganas de echarme y dormir. De levantarme y correr. De cargar, abrazar, razguñar, masajear, acariciar, charlar, enseñar, confesar, aceptar...

Tengo ganas. No tengo prisa ni me preocupa. Pero tengo ganas.

marzo 17, 2011

La Cita de Hoy - Ryder

Relacionada con algunas de las frustraciones que me llevaron a publicar la entrada de ayer. ¡Je!

Cuando un hombre sale a una cita, se pregunta si tendrá suerte. Una mujer ya lo sabe.
Frederike Ryder

Damn!

marzo 16, 2011

Mi Media Naranja...

Para que no me presionen más que no publico nada, ahí les va algo treméndamente personal (pa'l morbo).

En este momento de mi vida estoy soltero, sin novia ni ningún tipo de compromiso. Y aunque no me preocupa demasiado (y no tengo lo que se diría prisa por cambiar eso), no pretendo quedarme así eternamente.

¿Qué es lo que estoy buscando entonces? Bien, pues si de algo me puedo jactar es de saber extremadamente bien qué es lo que quiero. Claro que una cosa es pensarlo y otra muy diferente es expresarlo de forma que otros entiendan...

Pues bueno... Hagamos un experimento. Yo hago el intento de describir las cosas tal como son, y tú haces el intento de entender a qué me estoy refiriendo exactamente, sin meterle a tu interpretación del texto cuanto paradigma, proyección, trauma y prejuicio te suelen acosar. ¿Tenemos un trato?

Bien, pues en realidad no es tan complicada la cosa... Yo lo que estoy buscando es una serie de relaciones diferentes.

¿Qué tipo de relaciones?

Estoy buscando una Amiga. Una persona con quién compartir actividades interesantes y tener charlas agradables. Alguien con quien comparta algunos intereses, pero que esté dispuesta a compartir y enseñarme más acerca de algunos de los suyos propios. Y que además esté dispuesta a aprender acerca de los míos, e idealmente a probarlos al menos una vez. (Uno nunca sabe dónde podría encontrar algo que no se esperaba que le agradara.) Importante que esté un poco loca y que no se preocupe demasiado por el Qué Dirán.

Para que considere a una chica para este tipo de relación, es indispensable que sea una persona de mente muy abierta, dispuesta a probar cosas nuevas. (Me fastidio muy fácilmente de la gente prejuiciosa, terca y que no está dispuesta a considerar al menos ideas diferentes.) También es necesario que sea una persona inteligente (tengo muy poca tolerancia a la estupidez), que no sea egoísta e idealmente con la madurez suficiente como para poder filosofar y discutir civilizadamente de todo tipo de ideas (aún aquellas con las que no esté de acuerdo). Y muy importante que sea una persona con la suficiente iniciativa como para saludarme si me ve conectado al MSN o cosas así (y que no espere que sea yo siempre el que tenga que saludarla a ella).

Preferentemente que comparta mi sentido del humor ácido y sarcástico, y que sea creativa y le guste el arte. Puntos extra si es medio friki, geeky o similar.

Estoy buscando una Cómplice. Una persona que me llegue a tener la suficiente confianza (y sepa ganarse la mía) como para hablar de todo tipo de cuestiones personales, emocionales, espirituales o intelectuales. Alguien con quién poder desahogar mis frustraciones, preocupaciones, miedos y molestias. Alguien que se sienta lo suficientemente cómoda conmigo como para poder desahogar las suyas propias. Alguien dispuesta a darme cuando los necesite una sonrisa, un abrazo, un hombro en el cuál llorar, una perspectiva externa, un regaño afectuoso, un respiro de aire fresco... Y alguien que sepa valorar cuando yo le esté ofreciendo lo mismo cuando lo necesite.

Para que considere a una chica para este tipo de relación, es indispensable que sea una persona capaz de confiar en los demás. No ciegamente, claro, pero tampoco que sea una paranóica que evite "mostrarse vulnerable", o que se crea eso de que "llorar es para débiles". Que sea apasionada, pero que sepa (o al menos intente) dominarse a si misma, sus emociones y sus reacciones. Que sea aceptablemente madura y entienda que en la vida no siempre se puede tener lo que queremos. Que sepa comunicarse y no espere que uno le tenga que leer la mente (porque soy muy bueno para entender el lenguaje no verbal, pero siempre es más práctico que de hecho sí esté acostumbrada a decir las cosas como son), ni que sólo quiera que uno le diga lo que desea escuchar. Y sobre todo que tenga la suficiente capacidad de empatía como para entender cuando algo es importante, difícil o molesto para mí. Y, por Dios, que no sea egoísta.

Preferentemente que sea una excepción a la regla y que sí sepa qué es lo que quiere. Mientras más independiente, segura de sí misma y práctica, mejor.

Estoy buscando una Amante. Una persona con quién poder disfrutar todos los placeres de la vida (especialmente, pero no limitándose a, los sexuales). Alguien con quién poder explorar y disfrutar todo tipo de experiencias, siempre buscando el aspecto existencialista, estético y hedonístico de todo. Alguien con quién poder darnos un rico encerrón de fin de semana, ir al cine, a cenar, a bailar, a una interesante exposición de arte...

Para que considere a una chica para este tipo de relación, es indispensable que sea una mujer atractiva a mis ojos. En realidad no me interesa mucho que cumpla con los estándares culturales de supuesta belleza femenina. No tiene que ser una famélica super-modelo ni una actriz porno mega-operada. (De hecho, me suelen atraer mucho más las chicas de aspecto más natural, sutil y auténtico.) Que haya buena química entre los dos, y que también me encuentre físicamente atractivo a mí. Que le divierta seducir y que la seduzcan. De vital importancia que tenga la mente muy abierta y no se deje llevar por prejuicios, tabúes o paradigmas, que tenga la líbido bastante más elevada que el promedio y que no le tenga miedo a su propio erotismo (que no se limita a la sexualidad).

No es necesario que sea la más experimentada, sexy o hábil, pero que sí esté interesada y dispuesta a experimentar y aprender de todo. Que sea vanidosa, pero no superficial. Que tenga mucha iniciativa, pero que no se obsesione con llevar el control de todo. Puntos extras si es independiente y no tiene que rendirle cuentas a nadie. Y si sabe hacer masajes (y no es de las que mueren de cosquillas cuando les hacen uno a ellas) yo seré realmente muy muy feliz.


Hasta aquí habrán notado ciertas cosas en común. ¿Sobra decir que eso no es casualidad? Por el otro lado, las diferencias son sutiles, pero importantes.

Es posible que alguna persona cumpla con las características necesarias para considerarla para más de una de esas relaciones al mismo tiempo. Y eso en parte dependerá de ella (de qué le interese a ella y de que estemos más o menos en el mismo canal) y en parte de mí (de qué tan satisfecho me pueda llegar a sentir con ella en todos los sentidos).


Finalmente, puedo hablar de un cuarto tipo de relación muy particular.

Estoy buscando una Pareja Sentimental. Una chica con la cuál llegar a tener una relación seria y "formal". No necesariamente alguien con quién esté esperando casarme, pero sí es importante que fuera alguien a quien pudiera llegar a ver como la mamá de mis hijos. Una mujer con la que pueda tener los tres tipos de relaciones anteriores al mismo tiempo. Y más. Mucho más.

No me interesa perder el tiempo. No estoy desesperado como para andar con "la que sea", la primera que se me pare enfrente y me diga que sí. No tengo prisa ni le tengo miedo a la soledad. No me urge casarme, ni me gana la calentura.

Es extremadamente importante que sea una mujer romántica, cariñosa, responsable, honesta, educada, auténtica y algo ambiciosa. Así como cada una de las características que expliqué en todas las otras relaciones. Lo siento, no es negociable.

Terminantemente prohibido que sea celosa, racista, mentirosa, infiel, amargada y materialista. Que no dependa en ningún sentido de otras personas, sustancias o situaciones para ser feliz.

Puntos extras si llegó hasta este punto de esta entrada de mi blog y me dio el beneficio de la duda, sin pre-juzgarme, etiquetarme o proyectar hacia mí sus traumas, conflictos existenciales, malas experiencias y comparaciones vacías.


Un último comentario para concluir.

Sí, lo sé. Soy muy exigente. Pero si pido tanto es porque yo estoy ofreciendo mucho a cambio. No estoy pidiendo nada que no esté dispuesto a dar yo mismo. Y el éxito de las mejores y más sanas relaciones siempre tiene como fundamento una buena comunicación, respeto, pero sobre todo reciprocidad.

febrero 20, 2011

La Cita de Hoy - Jung

Ahora, una cita profunda y filosófica. Ah, y es de mi psicólogo favorito.

Sólo se volverá clara tu visión cuando puedas mirar en tu propio corazón. Porque quien mira hacia fuera sueña, y quien mira hacia adentro despierta.
Carl Jung

Uno de los principales problemas de vivir en una sociedad de filosofía occidental es que la introspección suele ser muy subvalorada (y malinterpretada).

febrero 18, 2011

Semántica I

Aquellos que me conocen saben que sufro de un ligero Transtorno Obsesivo Compulsivo de la personalidad. Nada grave ni preocupante, pero pueden imaginar que a veces me da más de un dolor de cabeza.

Precisamente, siendo escritor, algunas de mis compulsiones más fuertes están relacionadas con la ortografía, el ritmo del texto y el significado de las palabras. De hecho, de eso es de lo que quiero hablar un poco hoy. Semántica.

Les pongo un ejemplo.

Yo tengo una personalidad bastante poco convencional, de formas que suelen provocar desconfianza, incredulidad y que la gente suba sus defensas al sentirse agredidos.

En especial eso me pasa con la gente que apenas me está conociendo. La comunicación a través de internet no suele ayudar mucho, debido a la cantidad de signos y señales no verbales que se están perdiendo en el proceso. Pero en realidad un contacto directo tampoco es garantía. Ya me ha pasado que personas con (literalmente) años de conocerme en vivo y a todo color sigan sin poder superar sus propios prejuicios, paradigmas y proyecciones para conmigo.

Diablos, que me han llamado de todo tipo de formas. Presumido, arrogante, egocéntrico, narcisista, mamón... (Yo en lo personal siempre he preferido llamarme a mí mismo descarado.)

Pero, en general, me atribuyen las etiquetas sin siquiera pensar en realidad a qué se deberían estar refiriendo...

Presumido: aquella persona que disfruta de vanagloriarse de sus propias cualidades y logros.
Si, ok. Siendo estrictos sí se me podría considerar un presumido. No encuentro nada de malo en jactarme de aquellas habilidades, ventajas, cualidades y logros que con tanto esfuerzo he llegado a ganar.

Pero el problema es que la mayor parte del tiempo se usa el término "presumido" para referirse a aquellos que presumen de lo que carecen. Es decir, aquellos que se jactan de cualidades y logros que, de hecho, no tienen ni se han ganado. Como si presumir de algo automáticamente hiciera que todo mundo te creyera sin poner en dudas lo que estás diciendo ni pedir evidencias tangibles y confiables.

Y sí. Esta actitud tiene precedentes científicos...

Si no sabes, no hagas como que sabes y quieras que te crean que sabes. O tienes. O puedes...

Pero en mi caso lo hago más por rebeldía (quizá hable más de mi odio por la falsa modestia más adelante...), conocimiento de causa y siempre medio en broma.

No todo el que presume se lo está sacando de la manga y sin tener con qué respaldarlo, pues.

Arrogante: aquella persona que presenta un excesivo orgullo en relación consigo misma, llegando a exigir y creer que merece más privilegios de a los que tiene derecho. Frecuentemente usado con una connotación negativa.
Ok. Yo sé que valgo mucho. Que sé mucho. Que puedo mucho. Y quizá el ser tan explícito al decirlo no sea la mejor estrategia. Pero a ver, que me digan cuándo he exigido algún tipo de privilegio especial e injusto a cambio.

En dado caso, dependerá muchísimo del caso particular. Quizá sea una situación donde crea merecer algún tipo de consideración, ventaja o autoridad. Pero no en todo ni siempre.

Absolutamente siempre todos seremos mejores que alguien en algo, pero también peores que alguien más en otras cosas.

Egocéntrico: aquella persona que que cree que sus propias opiniones e intereses son más importantes que las de los demás. Una persona egocéntrica carece de capacidad de empatía, y cree que todos piensan, hacen y esperan lo mismo que él (o deberían).
Es curiosa la manera en que una buena cantidad de gente piensa que si yo pienso como tú estoy bien, pero si pienso diferente soy yo el egocéntrico que sólo quiere que pienses igual que yo.

Y no. El que alguien te esté señalando tu falta de sentido común no lo hace egocéntrico. En especial cuando hablan de un tema donde ese alguien de hecho tiene más experiencia directa, dominio del tema y autoridad que tú.

Narcisista: aquella persona que está enamorada de sí misma, o que presenta una excesiva vanidad basándose únicamente en su imagen propia o ego.
Aquello del ego inflado, no ubicarse en su propia realidad, ponerse a sí mismo antes que a los demás...

O sea... ¿De dónde sacan que el que uno se sienta orgulloso de aquello que ha aprendido a aceptar, apreciar y disfrutar tiene que ver conque se ame a sí mismo de forma exclusiva y en exceso? (Ah, no, pero es que la falta de auto-estima es lo de hoy...)

Mamón: en México, forma de referirse a aquella persona que resulta molesta para los demás debido a su actitud intencionalmente arrogante, de mente cerrada y poco tolerante a las ideas y necesidades de los demás. Comunmente usado de forma despectiva.
¿Conocen aquello del complejo de superioridad? El secreto es que en la gran mayoría de los casos en realidad se trata de un intento de compensar y ocultar un complejo de inferioridad. Porque si de verdad te sintieras tan superior a los demás, no te sentirías amenazado por ellos...

Porque, de verdad, si te hacen algo es entendible que te molesten los demás. Pero ¿odiarlos por el simple hecho de existir?

Por supuesto, la mayoría usa la palabra como un insulto genérico y una etiqueta suelta y ambigua...

Descarado: aquella persona que habla sin disimulo ni respeto por los convencionalismos sociales.
Definitivamente. Sip. Me estoy metiendo con los paradigmas y las expectativas de la gente sin respetar mucho el efecto que pueda causar en ellos. La mayoría de las veces lo hago a propósito. (Sí, así de antagónico soy.) Pero de verdad, ¿por qué debemos comportarnos con los demás como si de caminar en un campo minado se tratara?

¿De verdad eso motiva a una mejor comunicación? ¿Más sincera y personal? ¿Acaso conocemos todas y cada una de las cosas que posiblemente podrían ser desagradables para alguien, o hasta desencadenarle reacciones (justificadamente) exageradas?

Hagamos lo que hagamos, desconocemos el contexto completo, los traumas y los conflictos internos de los demás. Siempre, sea nuestra intención o no, acabaremos por pisarles los dedos de los pies. (A veces en cosas más graves que otras, claro.) ¿Para qué gastarnos entonces jugando ese (en mi opinión ridículo) juego de ser "políticamente correctos", y todo cubrirlo de tanto endulcorante insípido y común? Ugh...

¿Te queda el saco? ¿Te recuerda algo? ¿Prefieres generalizar, etiquetar y estereotipar? Pues, con todo respeto, esa es TU bronca, no la mía.


Ahora sí.
Si te presumo que la burra es parda, es porque tengo los pelos en la mano, no porque esté enamorado de la burra.

¿De verdad necesito explicar a qué me refiero con esta frase?
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