julio 15, 2011

El Beneficio de la Duda

Generalizando, la gente cree lo que quiere creer. Consecuentemente, la gente interpreta las cosas de la forma en que prefiere (o le conviene) verlas.

El principal problema de esto es que, precisamente, la gran mayoría se predispone y se vuelve un observador muy parcial. Si queremos ver lo bueno, nos hacemos de la vista gorda de todos los defectos (que eventualmente llegan a patearnos el trasero cuando les damos la espalda). Si queremos ver lo malo, desvaloramos totalmente todas las características positivas (y ya ni digamos las neutrales y relativas).

La cuestión es que esta apreciación tan subjetiva acaba siendo muy poco realista. No sólo observamos selectivamente aquello que se acerca a esa imagen mental que nos creamos, además proyectamos cosas de nuestra propia cosecha.

Es como crearse una película mental. Antes de que suceda la escena, ya nos sabemos los diálogos, intenciones, metas y problemas. Ya sabemos qué pasará y por qué. Y entonces la experiencia "real" es como una repetición de lo que esperamos que pase.

Por supuesto, el problema empieza cuando el otro actor se sale del guión. Cuando te has creado espectativas, si las cosas no salen como esperabas seguramente acabarás decepcionándote. Y de ahí todo es cuesta abajo.

El punto es que todo esto no dejan de ser Prejuicios (del latín praejudicium, "juzgado de antemano"). Proyecciones de la gente, que automáticamente asume que las cosas son como imagina. Decisiones tomadas antes de tiempo, sin tener toda la información necesaria. Juicios hechos de forma descontextualizada, sin ver el panorama más amplio y considerando aquello que en realidad desconocemos...

¿De verdad es tan difícil confiar un poco? ¿Imposible evitar caer en juicios apresurados? ¿Es tan escasa la confianza que mejor se dá con cuentagotas? ¿Acaso suena más sano estar siempre a la defensiva, malinterpretando y rechazando todo de forma automática?

¿Por qué no intentar por un momento tomar las cosas con la mente un poco más abierta? Darles el beneficio de la duda.

Puede que todo sea tan grave como nos tememos. Puede que no. Es realmente difícil saberlo a priori. ¿Por qué no hacer el intento? Con los ojos bien abiertos y siendo tan objetivos como sea posible, claro. Pero con esa mentalidad de "inocente hasta que se demuestre lo contrario".

Vamos, que a veces siento que esa paranoia cultural nos trae más problemas de los que resuelve, y nos priva de muchas situaciones muy agradables.

1 comentarios:

Mai dijo...

Creo que lo más traicionero que puede haber ante todo, son las expectativas: uno las crea, nada que ver con la situación o persona que se va a enfrentar. Incluso es gacho cuando alguien tiene una expectativa y tú sientes que deberías cubrirla pero no es así. A veces es mejor dejarnos asombrar... aunque bueno, también uno por defensa no confia por mensillo. Hasta este punto, aún no me he quedado con ninguna opción.... igual te decepcionan, y tienes que aprender a enfrentarlo. Luego me dices cuanto te debo de la "terapeada"...

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