octubre 27, 2011

Lo que (probáblemente) no sabías de mí

Y he aquí diez curiosos detalles de trivia acerca de mí que probáblemente no sabían (y aún más probable que no le interesen en lo más mínimo a la gran mayoría).
  1. Sé bailar tango, salsa, cumbia, bachata, rock and roll, danzón, swing, foxtrot, disco, country, merengue, lambada, samba, son cubano, paso doble, vals y un poquitín de quebradita. Me gustaría aprender tap y lo que sí nunca en la vida voy a querer bailar ni aunque me paguen es pasito duranguence. He dicho.
  2. En la prepa estelaricé la obra musical de Grease, con el papel de Danny Sucko. Oh, si. Vaselina. Y no me avergüenza decirlo. Mi canción favorita ha sido Grease Lightning desde muy pequeño, y todavía me sé la letra de algunas de las canciones.
  3. Practiqué Karate durante varios años. Mi sensei es un Filipino que es la onda y llegué a Cinta Café. Algún día (posiblemente pronto) lo retomaré para alcanzar la Negra. (Café > Café avanzada > Negra 1er Dan) Mi fuerza siempre fue mi velocidad y mi debilidad mi falta de flexibilidad.
  4. En la Universidad, estudié durante poco más de 4 años bajo la tutela de un par de geniales actores profesionales, cuya formación incluyó (entre muchas otras cosas) un severo entrenamiento bajo el método de Stanislavski. Ya antes había estado involucrado con el teatro de una u otra forma, pero definitivamente en esos años fue cuando más aprendí al respecto.
  5. Cuando niño nunca fui realmente travieso. Más bien siempre fui un salvaje. Patinaba, corría, trepaba, andaba en bici, me revolcaba en el pasto y en general me la vivía con las rodillas de los pantalones perpétuamente rotas. Eso sí, nunca aprendí a andar en patineta. :(
  6. De pequeño el alimento que más odiaba comer era el bistec de res. Oh, si. Cómo cambian las cosas. ^_^
  7. Por el contrario, un alimento que he amado con pasión y locura desde que tengo memoria son las alcachofas. Yo sigo convencido que las alcachofas son orgasmos en hojitas.
  8. Conocimientos que me hace falta llegar a dominar para realmente poder llegar a considerarme un homo universalis:  Mecánica, animación en 3D, plomería, tocar el bajo, electricidad, programación avanzada, carpintería, arquería, cocktailería, montañismo, malabarismo, esgrima, repostería y unas dos o tres disciplinas más.
  9. De pequeño me enseñaron a amarrarme las agujetas de los zapatos con el método de las orejas de conejo. La mayor parte de mi vida fue el único método que conocía, y siempre se me desamarraban solas (y de hecho llegué al punto de aprender a ir por la vida con las agujetas desamarradas de forma permanente). Hasta que encontré en alguna página web un método alterno para que no se desamarraran... que es básicamente el mismo de las orejas de conejo con una vuelta especial extra.
  10. Algunos de mis pequeños placeres culposos: me gustan la lucha libre norteamericana, comer Ramen crudo, Megan Fox y la música country. ¡Shhh! No le digan a nadie, ¿eh?

octubre 26, 2011

El Jardín de la Locura

Aparece y tu estómago se llena de mariposas, tus ojos de brillo y tus momentos de sueños y deseos. No puedes (ni quieres) que salga de tu mente. Tus hormonas hierven y tu pulso se acelera. Sientes que tus manos alcanzan el Cielo, tu vehemencia reta al Infierno y tus latidos ahogan todo el ruido del Mundo.

Te ve y el dolor desaparece. Te toca y el tiempo se detiene. Todo a su alrededor pierde importancia, y pareciera emborronarse, alejarse, desaparecer. Su calor, su aroma, su voz, su sonrisa, su mirada. Eso es todo lo que importa en esos momentos.

Miles de ángeles y demonios te rodean en todo momento. (El Bosco estaría orgulloso.) Tú no los puedes ver, pero los puedes sentir. Tentándote, inspirándote, llevándote a la Última Perdición y a la Gloria Eterna instante a instante. Todo o nada. Vivir y morir. Aprender y olvidar.

Deseas con toda el alma ser una mejor persona. Poder ofrecerle toda tu fuerza, toda tu pasión, todo tu discernimiento, toda tu comprensión. Proteger, enseñar, complacer, provocar, sentir...

Locura. Pierdes la cabeza y un poco más. Y no es que no puedas tener control de tus emociones. Es que resulta más sencillo y placentero dejarlas correr libres y sin ataduras. Porque una parte de ti puede sentir sin tener que verlo la forma en que te está correspondiendo. Es recíproco, intenso, cómodo, mágico. Ambos lo sienten, lo saben, lo desean.

Y repentinamente es como si abrieras los ojos por primera vez. Como si descubrieras en un instante el verdadero significado de la belleza, el placer, la iluminación, la vida... El mundo es un jardín, hermoso y salvaje.

Has llegado al punto sin retorno. Has saltado al vacío, y cualquier tipo de temor o duda resultan irrelevantes. Has caído en la divina trampa. Te has enamorado.

Welcome to the Garden of Madness!

octubre 24, 2011

La Cita de Hoy - Russell

Para la cita de hoy, un recordatorio de algo que muchos dicen entender perfectamente, pero pocos llevan realmente a la práctica.

La vida es un banquete, y la mayoría de los pobres tontos se están muriendo de hambre.
Rosalind Russell

No sé ustedes, pero yo prefiero saciar mi apetito.

octubre 23, 2011

Una nota personal

Interrumpimos su programación regular para comunicar una nota especial. Ayer tuve una cita mágica. Hoy el mundo es un lugar mejor. Por su atención, gracias.

octubre 15, 2011

Cómo tratar a las mujeres

De verdad. ¡Es tan treméndamente fácil! Yo sigo sin comprender cómo es que tan pocos hombres se han tomado la molestia de intentar entender esto un poquito mejor. ¿Por qué será?


septiembre 30, 2011

La Cita de Hoy - Keller

Es curioso como a veces dejamos que nuestros miedos o nuestra resistencia al cambio tomen las decisiones por nosotros...

La Seguridad es en su mayor parte una superstición. No existe en la naturaleza, ni los hijos del hombre la experimentan en general. A la larga, evitar el peligro no es más seguro que exponerse directamente. La vida puede ser una audaz aventura, o nada.
Helen Keller

En mi experiencia, vivir con miedo y paranoia sólo influye tu percepción de lo mal que están las cosas, no la frecuencia real con que suceden.

septiembre 29, 2011

A tu servicio

Hola. Soy el padre de tus futuros hijos, encantado de conocerte.

Sé que es demasiado repentino, y de seguro piensas que estoy loco de remate. Mejor olvida lo que dije, ¿de acuerdo? Has como si no hubiera dicho absolutamente nada.

Pero pues ¿qué te puedo decir que no te hayan dicho ya antes? Porque seguro una exquisita Diosa encarnada como tú ya lo ha escuchado todo, lo sé bien.

¿Y quién soy yo para venir a repetirte halagos fáciles y piropos extraños? Nadie, nadie. Sólo ignora al hombrecillo detrás de la cortina, ¿de acuerdo?

Ok, de hecho no. No me ignores. Escúchame. Analízame. Dame el beneficio de la duda. Ve mis ojos y dime que lo que te digo no viene directamente de mi corazón y no estoy siendo totalmente sincero. ¿Puedes verlo?

Bueno, de acuerdo. Te diré quién no soy.

No soy el Príncipe Azul que viene en su blanco corcel a salvarte de tu terrible destino. No soy un creído conquistador buscando una marca más en su revolver. No soy el impositivo macho que busca una sumisa hembrita que haga sólamente lo que sea su voluntad. Y definitivamente no soy alguien común y parecido a cualquier otra persona que hayas conocido antes.

Si, por supuesto, soy un Príncipe. Pero un príncipe oscuro, rebelde, inteligente, diferente, auténtico, ecléctico, exigente, sarcástico, generoso, independiente, empático. El Príncipe de las Sombras.

Soy el galante caballero que peleará por ti contra viento y marea, pero que no piensa ir a rescatarte de la torre en la que lo esperas cómoda y pasivamente.

Soy el chico malo que sí vas a querer presentarle a tu madre.

Soy la mala influencia que te empujará a romper tus paradigmas y a desdeñar a la zoociedad.

Soy el antagonista que te cuestionará y te hablará con la verdad absoluta, y que nunca aceptará un "porque sí" por respuesta.

Soy el Dios encarnado que pondrá tu mundo de cabeza, y el humilde servidor que te cortejará permanentemente con infinita adoración.

Soy esa odiosa espina que se clava e incomoda, pero que cada vez deseas menos sacarte de encima.

Soy el geek que querrá saberlo y entenderlo todo de ti, sin juzgar ni rechazar. El curioso relojero que busca comprender por qué haces "tic-tac".

Soy el amante que te hará tocar el cielo con las manos tan seguido como creas soportarlo.

Si, estoy loco. Completa y absolutamente desquiciado. Y orgulloso de serlo. Porque en mi locura he encontrado una pequeñísima esquirla de iluminación. Porque ser diferente de lo "normal" me enorgullece y me permite ver las cosas desde afuera de la caja.

Mejor o peor, no lo sé. Pero definitivamente diferente.

Pero no. De verdad. Olvida todo lo que he dicho. Estoy loco, ¿recuerdas? ¿Y quién puede creerle a un loco que no sea otra loca? Y seguro que tú no estás loca. ¿O si?

¡Nah! Olvida que he abierto mi gran bocota. ¿Quién soy yo para decirte nada? Porque yo sólo sé que no sé nada.

Y pues bueno... Así es como son las cosas.

¿No crees?

¿O qué?

¿Sigues pensando en eso?

¿No logras olvidar lo que te he dicho antes, a pesar de que te pedí que lo olvidaras?

Bien. Eso significa que no estaba hablando con una pared. No me gustan las paredes, ¿sabes?

Y si. Soy insoportable. Te dije que sería una incómoda e intrigante espina. ¿O no?

Pero así son las cosas. Y aquí es donde te toca a ti dar el siguiente paso. Alejarte de este arrogante loco que cree que puede venir tan campante a cambiarte la vida. O reir de mi descaro y humor ácido, darme un golpe en el brazo por impertinente y responderme una simple pero importante pregunta. ¿Y tú quién eres?

septiembre 27, 2011

Tres años, y todavía va para largo...

¿Saben de qué me acabo de dar cuenta? Se me ha olvidado (otra vez) la fecha del aniversario del blog. ¡El tercer aniversario de la Guarida!

Así es. Tres años completitos diseccionando frente a todos ustedes cuanta idea, filosofía, experiencia y teoría hay en mi loca cabecita. Pésele a quien le pese. (Bueno, probablemente a nadie le pese en realidad, pero ya ven que me divierte ser algo dramático.)

¿Les ha pasado que alguien te pregunta exactamente de lo mismo que hace unos días hablaste con alguien más? ¿Han tenido esa sensación de deja vu que te queda después de haber vuelto a explicar algo que la gente te suele preguntar frecuentemente? ¿Se han inspirado tanto en una conversación que desearían dejar lo que han dicho registrado para la posteridad (o de menos escrito en alguna parte para no olvidarlo después)?

Pues a mí sí. Seguido. Y esa fue una de las principales razones por las que decidí iniciar este blog hace esos tres años. Eso, y que realmente tenía mucho que decir, y me fastidia demasiado tener que estarme repitiendo una y otra vez.

Y ya ven... después de estos 36 meses sigo acá, sin abandonar, escribiendo, expresando, quejándome, explicando y compartiendo lo que considero vale la pena compartir.

Y es curioso. Al volver a leer lo que escribí hace tanto tiempo, me queda una sensación rara. Por un lado, mis ideas, conclusiones y descubrimientos siguen siendo muy similares. Se podría decir que lo que tenía expresar entonces es prácticamente lo mismo que seguiría opinando al día de hoy. Y aún hay algunos escritos que he querido escribir desde entonces y los condenados no se han dejado. Los muy malditos.

Pero, al mismo tiempo, es raro ver cómo en tan sólo 3 años he crecido, aprendido, madurado y ganado un poquito más de sabiduría.

Este blog aún no llega a una edad suficiente como para considerarlo un respetable ancianito, pero creo que hemos superado la barrera de los pobres abandonados que fueron comenzados por capricho o bajo ciertas circunstancias demasiado particulares (y sin las cuáles los autores dejan de interesarse por continuar escribiéndolos).

Y aquí estamos. Y digo estamos por los que de una u otra forma me siguen leyendo. Los nuevos, los viejos, los que se fueron y regresaron, los que no se acaban de ir, pero me leen intermitentemente... Desde la Guarida del Lobo sólamente me queda decirles: ¡Gracias!

Y hasta pronto, porque esto apenas comienza.

septiembre 20, 2011

Los Seis Sombreros

¿Alguna vez te ha pasado que tienes que tomar alguna decisión importante, pero por más que le das vueltas a las cosas no logras salir de tu confusión y sientes que todo te angustia más de lo que te ayuda?

Bueno, pues he aquí una buena técnica.

Se llama los Seis Sombreros de Bono, y aunque es un sistema pensado principalmente para la solución de problemas administrativos en empresas y ese tipo de cosas, resulta muy útil también a nivel personal.


En realidad es muy fácil.

Tomas un pequeño cuaderno o algo así.

En la primer página escribes en la parte superior "Sombrero Blanco". (Hacer a un lado el lindo dibujito de un simpático sombrero es totalmente opcional.) Esta página corresponde al sombrero neutral. Ahí tienes que escribir todas las cosas objetivas, medibles, los hechos concretos y comprobables de toda la situación. Tiempo, cantidad, distancia, evidencias, pruebas, presupuesto... Blanco, sin color, lo más objetivo e impersonal posible.



En la segunda página escribes "Sombrero Rojo". Éste es el sombrero emocional. Ahí vas a escribir todo lo relacionado con las emociones, los sentimientos, las sensaciones, la intuición... Todo lo que sientes: lo bueno, lo malo, lo agradable, lo desagradable. Lo primero que te venga a la mente. Las cosas que te hacen sentir bien, las que te preocupan, tus miedos, ansiedades, tu emoción, lo que te haga sentir pasión y euforia. Pero sólo escribe lo que sientes, los puntos de vista. Sin justificaciones ni explicaciones.



En la tercer página escribes "Sombrero Negro". Es el sombrero crítico. Aquí tienes que escribir todo lo negativo, los problemas, las dificultades, las posibles críticas y juicios desagradables (tanto lo que tú mismo pienses, como lo que creas que te puedan decir otras personas). Eso sí, tiene que ser un sombrero lógico. No se vale inventar cosas. Sólo se trata de ver las cosas de la manera más dura y crítica posible. Todas las cosas que se te ocurran que puedan salir mal. El worst case scenario.



Pero no te deprimas demasiado. En la cuarta página va el "Sombrero Amarillo". El solecito, las flores y las abejas, todo lo positivo, el sombrero optimista. Todo lo agradable, los posibles beneficios, las ventajas, lo que podría salir muy bien. Lo que más desearías y lo que sería la mejor de las suertes. El best case scenario.



En la quinta página va el "Sombrero Verde". Representa la creatividad. Las posibilidades, las ideas, las hipótesis y teorías que se te puedan ocurrir. Todas las posibles explicaciones que se te ocurran para explicar las diferentes cosas (como por ejemplo aquellos hechos del primer sombrero que hayas observado, pero no sepas por qué pasan como pasan). Aquí es donde vas a intentar pensar en posibles soluciones para todos los problemas que se te ocurran. Tanto aquellos que ya se han presentado como los que creas que se podrían presentar. "No me digas cómo no. Dime cómo si." 



Finalmente, en la sexta página va el "Sombrero Azul". Es el sombrero analítico. Vuelve a releer todo lo que escribiste en las páginas anteriores. Agrega lo que se te haya ocurrido que faltaba. Piensa bien en todo lo que has escrito y lo que has podido entender de eso. Ahora comienza a escribir tus conclusiones, observaciones, ideas, procesos, los pasos que debes seguir para hacer las cosas que necesitas hacer... Se trata de ser tan fría y analítica como puedas. Sin juicios (esos van en el negro y el amarillo), sin emociones (eso va en el rojo), sin dejar volar tu imaginación (para eso es el verde). Una vez que ya no se te ocurra náda más que escribir en este último, cierra el cuadernito, guárdalo debajo de la almohada y vete a hacer otra cosa.



Duerme, cena, ve la TV, vete al trabajo, sal con algunos amigos, lo que sea. Por unas horas no te preocupes mucho por eso, y deja que tu propio subconciente lo siga procesando a su ritmo natural y orgánico. Simplemente sigue con tu vida normal como si nada.

Cuando te sientas más tranquilo y frío, saca el cuaderno, releé las 6 páginas, piensa si hay algo más que se te haya ocurrido agregar para cualquiera de ellas...

Y después de eso, intenta tomar alguna decisión.

Vas a ver que todo parece mucho menos complicado y abrumador.

(Pequeña nota final. El órden en que se encuentran los sombreros es relativamente importante. Pero no pierdas el sueño por ello. Es totalmente válido hacerlo en desórden. Saltarse de una página a otra, regresar y adelantarse un poco. Al final lo que importa es el contexto completo. El conjunto, más que sus partes independientes. Esa es la clave de este sistema.)
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